Tuesday 28 de May, 2024

MUNDO | 31-01-2023 12:03

Horizonte de crisis: porqué el 2023 sería otro año de alta inflación

El Foro de Davos dejó sobre la mesa la alerta por un puñado de mega amenazas para la economía mundial.

Una gran cantidad de "megaamenazas" interconectadas ponen el futuro cercano en peligro. Esa es la conclusión que deja el Foro Económico Mundial de Davos, aunque la economía global haya logrado volantear antes del precipicio que generó la invasión rusa de Ucrania. El 2022 fue un año difícil. La guerra provocó un salto en la inflación que empobreció a los hogares de todo el mundo en términos reales. Y la inflación llegó para quedarse en Europa y América latina  (el gobierno argentino estuvo ausente, pero hubo panel latino con Fernando Haddad, Guillermo Lasso y Gustavo Petro), según el consenso unánime de 22 economistas de alto nivel encuestados por el Foro Económico Mundial que organiza la cita de políticos y empresarios en la ciudad suiza.

El 57 % cree que la inflación seguirá alta en Europa y Sudamérica. Pero el 76 % cree por otro lado que la inflación se mantendrá o bajará en Estados Unidos: la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, insistió esta semana que los precios de la energía y los problemas de la cadena de suministro están a la baja en todo el mundo. Y el índice de precios al consumidor bajó en diciembre en EE.UU. hasta el 6,5%, desde su máximo de 9% en junio: el ritmo de la desinflación será crucial en 2023 que los mercados se recuperen en el mundo. Pero para los más pesimistas, la inflación contenida del período previo a la pandemia, ha dado paso a una inflación alta que devendrá en un período de estanflación: los shocks negativos de la oferta agregada se combinan con los efectos de políticas monetarias y fiscales laxas.  Donde antes las tasas de interés eran demasiado bajas, e incluso negativas, ahora suben rápidamente, elevando los costos de endeudamiento y creando el riesgo de una crisis de deuda en cascada. 

Janet Yellen

La era de la hiperglobalización, el libre comercio, la deslocalización y las cadenas de suministro “a tiempo” ha dado paso a una nueva era de desglobalización, proteccionismo, reshoring, comercio seguro y redundancias en la cadena de suministro. Además, las nuevas amenazas geopolíticas aumentan el riesgo de guerras frías y calientes, y balcanizan aún más la economía global. Sumado a que los efectos del cambio climático se están volviendo más severos y a un ritmo mucho más rápido de lo que muchos habían anticipado, y que también es probable que las pandemias se vuelvan más frecuentes, virulentas y costosas, el escenario es de alerta permanente. 

Mientras tanto, los avances en inteligencia artificial, aprendizaje automático, robótica y automatización, amenazan con producir más desigualdad, desempleo tecnológico permanente y armas más mortíferas con las que llevar a cabo guerras no convencionales. Todos estos problemas están alimentando una reacción violenta contra el capitalismo democrático y empoderando a los extremistas populistas, autoritarios y militaristas tanto de derecha como de izquierda, en todo el mundo. Las “megaamenazas”, es lo que el Financial Times nombró recientemente como “policrisis”, la nueva palabra de moda en el mundo de las finanzas globales. 

Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, habla de una “confluencia de calamidades”. La economista advirtió que el mundo enfrenta “quizás su mayor prueba desde la Segunda Guerra Mundial”. De manera similar, el exsecretario del Tesoro de EE. UU., Lawrence H. Summers, sostiene que el planeta entero enfrenta los desafíos económicos y financieros más agudos desde la crisis financiera de 2008. Y en su último informe de riesgos globales, publicado justo antes de que las élites se reunieran en Davos para discutir "la cooperación en un mundo fragmentado", el Foro Económico Mundial advirtió sobre el desembarco de "una década única, incierta y turbulenta por venir".

Von del Leyen y Janet Yellen.

Con ese horizonte oscuro, Davos dejó un acuerdo generalizado de que existen niveles de incertidumbre sin precedentes, inusuales e inesperados. A corto plazo, los economistas y empresarios coinciden en que podemos esperar más inestabilidad, mayores riesgos, conflictos más intensos y desastres ambientales más frecuentes

En su gran novela de entreguerras, La montaña mágica, Thomas Mann retrata el clima intelectual y cultural –y la locura– que condujo a la Primera Guerra Mundial. Aunque Mann comenzó su manuscrito antes de la guerra, no lo terminó hasta 1924, y ese retraso tuvo un impacto significativo en el producto final. Su historia se desarrolla en un sanatorio que se inspiró en uno que había visitado justamente en Davos, el mismo sitio en la cima de la montaña (el hotel Schatzalp) donde ahora se llevan a cabo las galas del Foro Económico Mundial.

Esta conexión histórica es profética: el clima actual de crisis se parece mucho más al trágico período de 30 años entre 1914 y 1945 que a los 75 años de relativa paz, progreso y prosperidad posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Y fueron esas condiciones de crisis las que sustentaron el ascenso del fascismo en Italia, el nazismo en Alemania y el militarismo en España y Japón, que culminaron en la Segunda Guerra Mundial.

El escenario actual suma el cambio climático, las amenazas de la IA al empleo, y las responsabilidades implícitas asociadas con el envejecimiento de la sociedad: los sistemas de seguridad social están al borde del colapso, como evidencia por estos días la propuesta de Emmanuel Macron de retrasar las edades jubilatorias.  Preocupación que comparte la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien resaltó el Davos: "Las próximas décadas verán la mayor transformación industrial de nuestros tiempos, tal vez de cualquier época", y marcó la necesidad de crear un "entorno regulatorio" completamente nuevo. 

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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