Martes 6 de diciembre, 2022

MUNDO | 16-11-2022 08:41

Trump va por la vuelta en plan vendetta y para evitar la cárcel

A pesar de no haber tenido los votos esperados para sus candidatos en las parlamentarias estadounidenses, el ex presidente está decidido a ser candidato en 2024.

Donald Trump siempre estuvo decidido a competir por volver a la Casa Blanca en 2024. Su narcisismo y megalomanía lo empujan lógicamente a eso después de la derrota humillante, que todavía objeta, frente a Joe Biden en 2020. Pero más aun, Trump necesita volver al poder para asegurarse evitar la cárcel: después de dos juicios políticos sin precedentes, y en medio de múltiples investigaciones penales y juicios civiles, el ex presidente está complicado. Y su mejor defensa es el contraataque. 

Pero Trump difícilmente tenga éxito. Así lo prueban las sus sucesivas derrotas en la Cámara de Representantes, el Senado, la presidencia y los resultados de mitad de mandato de la semana pasada. Demasiados estadounidenses lo rechazan sin importar quién sea su oponente. Los estadounidenses, incluso los partidarios republicanos, entienden que el trumpismo es una experiencia fallida.

Marc Thiessen, ex vocero de la casa Blanca opinó en Twitter: “Sr. Presidente, no le conviene postularse en 2024. Si lo hace, es probable que pierda. Y destruirá lo que quede de tu legado en el proceso. Por favor, no lo haga”.

¿Legado? Muchos entienden que Trump no tiene ninguno, aparte de sus juicios políticos y la mancha del 6 de enero de 2021, la toma del Capitolio para impedir que se reconociera a Biden presidente. Nunca será recordado por mucho más. Los historiadores lo clasificarán perpetuamente como uno de los peores, si no el peor, en el panteón presidencial.

Trump no puede arruinar un legado que no tiene, pero fácilmente podría arruinar algo más: el Partido Republicano. Es por eso que tantos en el tradicional espacio, están finalmente alarmados. Hasta el imperio mediático de Rupert Murdoch, ese Fox News que fue la plataforma de lanzamiento política para Trump, busca una alternativa.

Y esperan que el gobernador de Florida, Ron DeSantis, sea esa carta. DeSantis es popular, y obtuvo una victoria que superó con creces todo lo que Trump podría lograr. Pero el problema es que el Partido Republicano ha sido en parte infiltrado por una especie de culto (los conspiracionistas de extrema derecha a los que el ex presidente dio voz).

Un encuestador republicano desgrana así al partido: el diez por ciento son “nunca trumpistas”, que han despreciado a Trump durante mucho tiempo. Un 50 por ciento podrían ser considerados "trumpistas ocasionales", republicanos que votaron por Trump dos veces, pero están agotados y quieren a alguien más. Pero un 40 por ciento sería de "trumpistas fieles", divididos en partes iguales en fans y fanáticos. 

Y ese 40 por ciento podría ser suficiente para ganar una carrera interna si el voto renovador se divide. El ex vicepresidente Mike Pence podría quizás quitarle algunos votos. Trump ya lo ninguneó asegurando que "es débil", porque hizo lo correcto el 6 de enero de 2021, y le ha prometido venganza.

DeSantis podría vencer a Trump en el mano a mano. Pero para vencer a Trump está obligado a una lucha sangrienta, golpeando al ex presidente en su ego para desencadenar sus iras narcisistas, autodestructivas y desquiciadas. Un debate picante para el que muchos descreen que el gobernador tenga el estómago. 

Y a DeSantis nadie lo apura: tiene 44 años, tendrá 48 cuando cumpla el mandato que acaba de renovar. ¿Por qué no simplemente sentarse a esperar? Incluso si DeSantis gana la nominación de 2024, acabará con el 40 por ciento "trumpistas fieles" odiándolo, lo que le complicaría luego la elección nacional. 

Las alternativas para el Partido Republicano no son buenas: otra derrota nacional liderada por Trump o una guerra civil intrapartidista. Trump ya ha prometido que si es acusado por la justicia, habrá “problemas en este país como nunca antes habíamos visto”.

 

 

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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