jueves, noviembre 14, 2019

OPINIóN | 23-02-2019 17:23

Caso Jaitt: la marginalidad del círculo rojo

Se equivocan quienes piensan que la muerte de Natacha es un tema menor, digno de las secciones de chismes. Era una figura que se volvió temible en los sótanos del poder y los medios.

Solemos entender por marginalidad aquello que sucede en las fronteras de la sociedad, en los límites de la ley, en las oscuridades de extramuros. Pero existe una marginalidad del poder.

Se trata, en general, de personas y grupos de personas que no solo cumplen funciones importantes entre la "gente bien", sino que viven como esas mismas personas hasta confundirse con ellas en la foto.

Hablo de financistas, punteros del voto y de la droga, policías desleales, proxenetas bien ponderados y prostitutas bien pagas, presuntos periodistas, artistas de varieté y, también, agentes de "inteligencia" que llevan y traen mugres privadas a buen precio y pésima intención. Por esos pasadizos secretos circulaba, con bajo perfil primero y harta de usos múltiples después, Natacha Jaitt.

(Leer también: Escándalos Jaitt: desde el “PuntitaGate” hasta Rial)

Fue víctima de un sistema al que entró como modo de vida. Ciertas alcobas y determinadas fiestas dan poder. De tanto ir e ir e ir se saben muchas cosas de aquellos que viven y gozan más que nada del secreto. El problema de ser alguien como Natacha Jaitt suele radicar en el paso de los años. Es cuando tanta información se vuelve un arma letal en boca de quien, con mentiras o verdades pero múltiples testigos de haber andado por ahí, confunde la hora del retiro propio con la del desprecio ajeno.

Para NOTICIAS, Natacha jamás fue un personaje berreta. La llamamos para que, por propia voluntad, fuera tapa disfrazada de "Justicia perra". El poder judicial argentino se parece a Natacha. La hicimos tapa sin pedirle permiso cuando inició su mega escrache desde el programa de Mirtha Legrand.

En "La trastienda del porno espionaje" contamos que (durante la producción fotográfica de la primera portada) nos había confesado sus vínculos con la ex SIDE.

(Leer también: El día que Natacha Jaitt contó que “hacía cosas para la SIDE”)

Muchos habrán suspirado de alivio con su muerte, acaso previsible. A mí me apena. Se llevó demasiada información a la tumba. También roña. Pero los periodistas sabemos que la verdad nunca llega limpita. Si es que llega.

*Director de Contenidos Digitales y Audiovisuales del Grupo Perfil.

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Edi Zunino

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