Viernes 23 de febrero, 2024

PERSONAJES | 08-02-2024 06:33

Gabriel “Puma” Goity: “Hacer de bueno me aburre”

Encarna el papel de sus sueños en “Cyrano”, en el San Martín. El descubrimiento de la vocación y pasión por el rugby.

Tras unas semanas de descanso pos rodaje de la tercera temporada de la exitosa serie “El Encargado” y de su primer mes en “Cyrano” —siempre con localidades agotadas— en el Teatro San Martín, Gabriel “Puma” Goity se apresta a retomar las funciones de esta puesta de Willy Landin del clásico de Edmond Rostand. Muy popular por sus trabajos televisivos en “Los Roldán” y “Poné a Francella”, Goity es fan de Cyrano de Bergerac desde muy joven y dice que esta obra es la excusa para contar su propia historia. Tanto que en 2022 fue a ofrecerse al San Martín para encarnarlo, aunque ya le habían propuesto representarlo en una sala comercial. “Yo quería hacer ´Cyrano’ en el San Martín, con todos los recursos de este teatro, donde además lo vi por primera vez interpretado por el gran Ernesto Bianco y donde también hice en los ´80  ‘Sueño de una noche de verano’ y ‘Noche de Reyes’, de William Shakespeare”, cuenta.

Noticias: Usted descubrió “Cyrano” en 1977, cuando tenía 16 años y su abuelo materno lo llevó a ver el Cyrano de Bianco. Hábleme de su vínculo con ese abuelo y de lo que sintió al ver a este emblemático personaje.       

Gabriel Goity: Nosotros vivíamos en El Palomar, mis padres trabajan mucho y el abuelo Modesto, que había enviudado y se había mudado con nosotros, se encargaba de traernos a mí y a mis hermanos de paseo al Centro. Fuimos a ver “Cyrano” porque yo me descostillaba de risa con un sketch de Bianco con Alberto Olmedo en TV. Cuando mi abuelo me dijo que la obra duraba cuatro horas y media, yo dudé, pero esa función marcó un antes y un después en mi vida. Tanto que cuando salimos del teatro le dije: “¡Yo quiero ser Cyrano!”, no le dije “quiero ser actor”. ¿Se entiende?

Noticias: ¿Su abuelo qué relación tenía con el teatro?

Goity: Él era orfebre, había estudiado Bellas Artes en Barcelona y aquí tenía su propio tallercito, donde hacía maravillas para importantes casas como Ricciardi, por lo que tenía una gran sensibilidad por todo lo artístico. Al primer teatro que me llevó fue al Colón, porque era primo de un reconocido crítico de esa época que tenía un palco, que nosotros usábamos cuando él no iba; y me gustaba —sobre todo, la ópera—, pero con “Cyrano” me pasó otra cosa, salí extasiado.

Noticias: ¿Por qué? 

Goity: Por el idealismo de Cyrano, su nobleza, su vocación de servicio, de ayudar a los más débiles. También por su eterno amor por la bella Roxane y porque, como yo, tiene el complejo del Patito Feo.

Noticias: ¿Usted ya había vivido un amor no correspondido?

Goity: Sí, yo era muy tímido y no me animaba a nada, pero estaba muy enamorado de una vecina mía, muy hermosa, que no me daba bolilla y terminó de novia con mi mejor amigo. Él no sabía que yo gustaba de ella y cuando me contó lo suyo, me pegó muy fuerte, pero bueno, ella lo eligió a él y yo les deseé lo mejor. Lo que luego también me identificó con Cyrano.

Noticias: ¿Cuándo surgió su vocación actoral? 

Goity: Dos años después, en el lugar menos pensado: el archivo de la obra social del ejército, donde entré a trabajar porque mi papá era militar. Allí, mi jefe, Osvaldo, solía hablar por teléfono con un tal Jorge, de Gas del Estado, sobre actuación, ensayos... Por lo que un día le pregunté si era actor, y al responderme que sí y contarme que trabajaba ahí de 7 a 14 para poder dedicarse a la actuación en la tarde, yo le conté que había visto “Cyrano” y él me sorprendió diciéndome que había sido uno de los soldados de esa puesta. ¡Mirá qué casualidad! El asunto es que ese Osvaldo resultó ser Osvaldo Santoro y Jorge, Jorge Marrale. A ambos les debo haberme anotado luego en la Escuela Nacional de Arte Dramático. Así empezó todo esto.  

Noticias: En otra entrevista dijo que le hubiese gustado que este Cyrano fuera más oscuro. ¿Lo dijo comparándolo con el Cyrano verdadero, el intelectual de ideas libertinas y que incluso fue amante de un poeta y músico francés? ¿En la adaptación de Landin se evaluó incorporar cosas del personaje real?    

Goity: No, siempre trabajamos en base a la obra de Rostand, que habla del amor. Pasa que a mí me encantan los personajes más bien oscuros, porque son los más ricos de hacer. De todas formas, este Cyrano tiene lo suyo, no es enteramente bueno. A mí, hacer de bueno me aburre.

Noticias: Aparte del Cyrano de Bianco, vio a otros. Entre ellos, el de Jean-Paul Belmondo en París. ¿Alguno de ellos lo inspiró más para construir su propio Cyrano?    

Goity: No, el Cyrano de Rostand es un personaje muy concreto y en base a eso cada cual hace el suyo. El de Belmondo es más poético, más tradicional. El de Gérard Depardieu, que me encantó, es un poco más oscuro. Pero no son comparables.

Noticias: Antes del estreno fue muy elogioso con el trabajo de Landin y pos estreno se habló de una pelea a las piñas entre ambos, lo que usted negó. ¿Qué pasó realmente?  

Goity: Desconozco de dónde salió eso de las piñas. Sí hubo discusiones, porque Landin —que es un brillante régisseur— se concentró mucho en la puesta, que es magnífica —casi operística—, y yo pedía hacer más pasadas —sobre todo, tratándose de esta obra—, cosa que él no creía tan necesario. Fueron discusiones apasionadas, acaloradas, porque no somos bioquímicos, pero casi siempre hay diferencias entre el director y el actor. Eso fue todo. Landin es tanto o más fanático que yo de “Cyrano” y era el director indicado para esta puesta.

Noticias: La duración de la obra ha de haber sido todo un tema.

Goity: Ahí acordamos en que no podía durar más de tres horas con un intervalo, porque por más que tengas enfrente a Anthony Hopkins, llega un momento en que te querés ir a comer una pizza. Pero tampoco podía durar menos, porque eso era cercenar la esencia de la obra. “Cyrano” es una pieza para gente muy comprometida con el estudio y su pasión por la profesión; y en esta puesta todos son así.

Noticias: Volviendo a los “malos”, con su Zambrano en “El Encargado” ha de haberse sentido en su salsa. 

Goity: Sin duda, pero Cyrano también es un personaje fascinante, porque tengo que trabajar la comedia, el drama y la tragedia, lo que no es nada fácil. En el caso de Zambrano, el desafío es hacerlo lo más verosímil posible; y cuando la gente me dice que lo odia, me siento muy halagado (risas).       

Noticias: Por la segunda temporada de “El Encargado” le dijo a Guillermo Francella: “Volvimos a ganar la calle”. Intuyo que no vivía algo así desde “Los Roldán”.

Goity: Sí, casi no hay una cuadra en la que no me digan algo de “El Encargado”. Y deberíamos aprovechar el éxito de la serie también afuera para que Argentina recupere los mercados que perdió. Viajando de joven por Latinoamérica de mochilero, a mí me daban alojamiento por actores como Luis Sandrini y Tita Merello, y ahora me vienen con que si no nos doblan al español-mexicano, no nos entienden. ¡No me jodas! Los traidores están adentro, no afuera, gente que se vendió por tres mangos más.    

Noticias: En 2023 también filmó “Descansar en Paz”, la nueva película de Sebastián Borenztein. ¿Qué puede contarme de ella? 

Goity: Creo que va a dar qué hablar, porque es un drama basado en la tragedia de la AMIA. También están Joaquín Furriel y Griselda Siciliani, con producción de Ricardo Darín; y trabajar con Borenztein, como con Mariano Cohn y Gastón Duprat en “El Encargado”, es la gloria.

Noticias: De joven jugó al rugby. ¿Lo de “Puma” viene de ahí?

Goity: Sí, yo jugué 14 años en el club San Martin. No era bueno, pero como soy perseverante, para que me quisieran y poder sobrevivir, solía imitar la forma de caminar de Héctor “Pochola” Silva, gran capitán de Los Pumas. Luego fui entrenador en infantiles y juveniles, y réferi. Ahora intento ir los sábados y cuando me muera, quiero que pongan la camiseta de San Martín en el cajón.    

Noticias: Hablando de perseverancia, al final logró su anhelo de hacer “Cyrano” en el San Martín. 

Goity: Sí, y debo agradecérselo a  Gabriela Ricardes, directora del teatro hasta hace poco y hoy secretaria de Cultura porteña. Si hoy en el San Martín hay varios clásicos es por ella. En sus orígenes, el teatro clásico era popular, no era para una élite. Shakespeare era popular, como también lo fue Enrique Santos Discépolo, nuestro Shakespeare. Mozart y Beethoven también eran populares. El buen teatro, como la buena música, es para todos. Yo aprendí eso. 

Noticias: Cuando su padre militar vio que lo suyo iba más por el teatro que por el rugby, ¿cómo lo tomó? 

Goity: Se sorprendió, pero no más que el resto de la familia. Se sorprendió como a mí me sorprendía que a él le gustara ser militar. Papá iba sólo a los estrenos y tenía una mirada bastante severa, pero nunca puso pierdas en el camino. Yo, si mi hijo me hubiese dicho que quería ser actor, hubiera reaccionado peor que él (se ríe). Mamá, quizás por herencia del abuelo Modesto, era más entusiasta; y este Cyrano es un homenaje a todos ellos, a Bianco y también a ese Gabriel soñador de 16 años.

por Sergio Núñez

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