jueves, noviembre 14, 2019

PERSONAJES | 04-11-2019 15:21

Min Agostini: "Odio la palabra moda, es finitud"

Diseñadora, arquitecta y amante del arte. Estilo vanguardista, reconocimiento internacional, clientas sofisticadas y maternidad.

Siempre tuvo la vara muy alta. Adicta al trabajo, obsesiva, disruptora, apasionada, Min Agostini se destaca en el mundo de la moda - palabra que detesta por su carácter efímero- por sus diseños vanguardistas, sofisticados y artísticos. De hecho, el New York Times destacó su tienda como uno de los “Top 5 luxury shops de BA” y aseguró que sus piezas deberían exhibirse en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. La revista Forbes publicó su marca encabezando la lista de “glamour en Buenos Aires”. Y el diario Independent de Londres la nombró como una de las más prominentes diseñadoras argentinas.

Agostini nació en Colón, Entre Ríos, y estudió arquitectura en Buenos Aires y Estados Unidos y se formó en diseño de indumentaria en Milán. Fue elegida para presentar sus diseños en la principal vidriera de la tienda Harrod’s de Londres y dos veces seleccionada para la Mercedes Benz New York Fashion Week, entre otros eventos. Después de tres años de impasse para vivir a pleno su buscada maternidad – es madre de Cayetana (3) y esposa del empresario Francisco Lynch- esta temporada regresó al ruedo con un desfile en el estudio de Marta Minujin. Recibió a NOTICIAS en su espléndida casona de San Telmo, donde tiene su tienda a puertas cerradas.

Noticias: Su historia con el diseño comenzó con la arquitectura.
Min Agostini: A los cuatro años ya diseñaba piezas para las Barbie, como una capita que todavía sigo haciendo. Mi abuela cosía bárbaro y yo me sentaba a su lado, me fascinaba. Y mamá era muy creativa, cortaba los vestidos en la cama, hacía dos tajos y ya estaba. Yo siempre estaba divina vestida, impecable. En el colegio me levantaban el guardapolvo para ver qué tenía puesto. Después vino la arquitectura. Trabajé para arquitectos muy grosos, como Solsona. Soy una workalcoholic y amo lo que hago, le pongo toda mi pasión. Después me fui a vivir a Londres por un encargo de un libro sobre pubs para editorial Kliczkowski, con todos mis dibujos, porque me encanta dibujar. Ahí trabajé en una revista de arquitectura y participé en un concurso. Pero la moda siempre estuvo en mi cabeza y siempre me diseñé mi propia ropa. 

Noticias: ¿Cuándo pasó al diseño finalmente?
Agostini: Estaba trabajando para Solsona en Aeropuerto 2000 cuando fue la crisis de 2001. Ya venía diciendo que me quería dedicar al diseño, venía de Londres con toda una locura, y en ese momento mi prima me propuso hacer algo para una feria de diseño. Se vendió todo el primer día. Después, durante un tiempo, me dediqué a la ropa y a la arquitectura paralelamente, pero era mucho y dejé la arquitectura. Me largué como diseñadora y fui creciendo sin ninguna programación. 

Noticias: ¿Cómo definiría su estilo?
Agostini: La arquitectura me dio las herramientas para pensar en tres dimensiones. Todo parte desde el cuerpo hacia las figuras tridimensionales. Me inspiro en los géneros, me voy envolviendo en un género o lo envuelvo al maniquí sin pensar qué tipología voy a hacer. Puede salir una blusa, un vestido o lo que sea.  Todas las prendas son muy envolventes y sentadoras y muchas tienen siete u ocho formas diferentes de ponérselas, para toda edad y distintas ocasiones. El estilo es una mezcla de vanguardia y clasicismo. Odio la palabra moda, porque significa finitud, algo efímero, y tampoco sigo tendencias.  Me gusta que mis prendas las usen toda la vida y tengo clientas que me siguen desde hace 16 años.

Min Agostini

Noticias: Son piezas artísticas de alguna manera. No por nada The New York Times dijo que sus diseños deberían estar en el MoMa.
Agostini: Fue muy halagador ese comentario. Voy esculpiendo en el cuerpo o en el maniquí y por lo general mis vestidos son de una pieza entera. Hago plisados, no hago pinzas ni terminaciones tradicionales y todo tiene terminación a mano.

Noticias: ¿Hay mercado en Argentina para este tipo de ropa?
Agostini: Tengo una clientela muy especial y super fiel. La mayoría viene del mundo del arte, el diseño, la arquitectura. Incluso tengo clientas que viajan mucho y me compran a mí el outfit para el viaje, no compran afuera. 

Noticias: ¿Y los costos de este tipo de diseño?
Agostini: Los costos que tengo son tremendos. El cincuenta por ciento son piezas únicas y el otro cincuenta, ediciones limitadas, no más de dos o tres por color. Cada prenda lleva mucho tiempo mío y mucho de mano de obra. Son semanas y hasta meses de laburo. En cuanto al costo para las clientas, tengo precios super competitivos en la línea seriada, mucho más accesibles que una marca en un shopping.

Noticias: ¿Cómo hace para llevar adelante su negocio en un contexto tan complicado económicamente?
Agostini: Acá las complicaciones económicas son casi permanentes y uno está acostumbrado a tener cintura, a replantearse cosas, a cuidarse. Puedo producir menos, tantear el mercado, pero no bajo calidad. Si tuviera que bajarla, dejo de diseñar. 

Noticias: ¿Vende en el exterior?
Agostini: En este momento no, vendí durante años en Estados Unidos y en Europa. Ahora está surgiendo algo interesante. Acabo de venir de Tailandia invitada por la Embajada Real de Tailandia en Argentina. Fuimos cuatro creativos argentinos. Un viaje impresionante. La embajada me conectó con una chica muy talentosa que trabaja con residuos de seda y de acero inoxidable y hace unos géneros maravillosos. Y surgió el proyecto de hacer una muestra con sus géneros y mis diseños allá, acá y donde sea. 

Noticias: ¿Cómo ve la industria del diseño en Argentina?
Agostini: Es muy difícil encontrar gente preparada, especialmente en alta costura. Además, no hay maquinarias. Y es complicado el tema de los géneros, hay una ley de protección para cuidar la industria nacional, pero no hay producción. Primero hay que generar la industria y después cuidarla. Yo recorro la ciudad entera y compro cosas afuera cuando viajo. Ahora me traje unos géneros divinos de Tailandia. Antes trabajaba con seda natural argentina, pero los precios se volvieron imposibles.

Noticias: ¿Por dónde pasa la belleza de la mujer?
Agostini: Por encontrar su propio estilo. No pasa por mostrar ni por las cirugías ni por las lolas hechas ni por la ropa apretada o las transparencias.  

Min Agostini

Noticias: Usted estuvo tres años alejada de su trabajo.
Agostini: En realidad, estuve puertas adentro, atendiendo sólo a mis clientas. Quería ser mamá y busqué mucho a mi hija, fueron cinco años de tratamiento que me mataron. En un momento mi marido me dijo que dejara de trabajar, yo pasaba muchas horas, si no no iba a quedar. Tenía razón, corté tres meses y ahí quedé embarazada. Ya me había mudado a esta casona en San Telmo, donde vivo y tengo mi espacio con diseño y arte. Amo el arte y hago muchas cosas con distintos artistas. 

Noticias: Finalmente, Cayetana llegó.
Agostini: Sí, hace tres años y medio. Fue muy fuerte, porque, además, estuve internada en terapia doce días por mala praxis durante la cesárea. Quedamos muy pegadas y, sin dudas, es lo más importante que me pasó en la vida, pero también amo mi carrera. Siempre me siento en falta con ella o con el trabajo. Caye es muy chica todavía y yo sigo acomodándome a la maternidad. 

Noticias: ¿Qué conserva de su vida provinciana?
Agostini: El acento, me encanta y no lo quiero cambiar. El amor por la naturaleza, el verde, el agua. Cuando éramos chicos mi mamá nos llevaba a mis hermanos y a mí todos los días a la playa desde septiembre a abril. Eso me quedó para siempre. Estoy cerca del agua y me calmo.

Noticias: Este año volvió a presentar sus diseños en un desfile y lo hizo en el estudio de Marta Minujin. ¿Cómo la conoció y se transformó en su diseñadora?
Agostini: Hace unos años mi hermana y yo estábamos en un café en Recoleta y en otra mesa estaba Marta. Marta nos miraba por la ropa. Entonces, yo me acerqué y le dije: “Me encantaría vestirte” y ella me contestó: “Eso que tenés es tuyo. Dale”. Le hice cuarenta o cincuenta overoles y después un vestido muy Lady Gaga para su retrospectiva en el Malba. También la vestí para la inauguración de La Menesunda, la Cumbre del G20, el premio que recibió en New York el año pasado y para otros eventos. Ella me manda los lineamientos en dibujos y yo reinterpreto lo que me pide. Y ella me dijo: “Tenés que volver, hacé un desfile acá, yo te lo presto”. Fue muy generosa. Salió bárbaro. 

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Cecilia Escola

Cecilia Escola

Periodista.

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