Martes 4 de octubre, 2022

POLíTICA | 03-09-2022 00:29

Atentado a Cristina Kirchner: ¿Punto de inflexión o grieta recargada?

El intento de homicidio contra la vice encolumnó aún más al peronismo tras ella. Apoyos y críticas en la oposición. La irresponsabilidad de Alberto Fernández.

El intento de asesinato a Cristina Kirchner se volvió un punto de inflexión para la política argentina. ¿Cómo transitará el oficialismo y la oposición un episodio tan traumático y casi sin precedentes en la historia argentina?

En las primeras horas que siguieron acontecimiento se dieron algunos movimientos que para los últimos años de la política nacional eran impensados. Por un lado se produjo un alineamiento sin matices por parte del peronismo, que en otros momentos siempre deja asomar sus internas. En este caso, no hay grises. Hasta Juan Grabois, que acaba de abandonar el Frente de Todos, tuiteó a favor de Cristina: “La protegió Dios. La policía no. Ahora nos toca a nosotros cuidarla”.

Del otro lado de la grieta, el ex presidente Mauricio Macri, el alter ego histórico de CFK, también envió un mensaje de solidaridad: “Mi repudio absoluto al ataque sufrido por Cristina Kirchner que afortunadamente no ha tenido consecuencias para la vicepresidenta. Este gravísimo hecho exige un inmediato y profundo esclarecimiento por parte de la Justicia y las fuerzas de seguridad”.

Pero el clima político reinante en Argentina, de confrontación y cálculo electoral constante, también se coló en las primeras horas, en las que desde el Gobierno solo esperaban solidaridad y reflexión ante el intento de asesinato de una líder política como Cristina Kirchner. Patricia Bullrich, por ejemplo, salió a criticar al presidente Alberto Fernández y dijo que el ataque había sido “un acto individual”, desechando la idea de un complot.

“Puede ser un punto de inflexión para mejor o para peor. Para que no sea para peor, lo fundamental es que la investigación determine con certeza todo lo que pasó, porque, por desgracia, prima la desconfianza. Más allá de las condenas y cierto discurso políticamente correcto, es fundamental que esto no genere dudas”, sostiene el consultor político Sergio Berenzstein, y agrega: “¿Cómo se puede convertir en un punto de inflexión positivo? Si existe grandeza, generosidad y sentido de oportunidad de la élite política. No son atributos que predominen. El discurso de Alberto Fernández fue una oportunidad perdida, lejos de ponerse en lugar de estadista y convocar al liderazgo político y obligarlos a ponerse en un lugar institucional y alejarse de disputas, lo único que hizo fue profundizarlas”.

El presidente Fernández utilizó por primera vez la cadena nacional para anunciar un feriado nacional y acusar a la oposición de instigar esta situación: “La convivencia democrática se ha quebrado por el discurso de odio que se ha esparcido desde diferentes espacios políticos, judiciales y mediáticos de la sociedad argentina”. Ante esta acusación, el ala más dura de Juntos Por el Cambio reaccionó de inmediato, con Bullrich a la cabeza.

Miguel Ángel Pichetto, ex jefe de bloque del kirchnerismo en el Senado y hoy opositor a CFK primero envió un mensaje de solidaridad y luego, tras el discurso de Alberto Fernández, afirmó: “El Presidente no entiende nada. La oposición repudió el hecho y se solidarizó con la vicepresidenta. El Presidente, por su parte, le echa la culpa a la oposición, a la Justicia y a los medios. Luego decreta un feriado nacional. ¿Para qué? Todo patético”.

El clima de crispación no cesa y, tras el traumático episodio, la dinámica política se volvió a apoderar de la situación, tal vez con la novedad y la expectativa de lograr una movilización más grande que las que estaban sucediendo hasta ahora, en vez de clamar los ánimos. La convocatoria del viernes 2 para marchar a Plaza de Mayo da cuenta de esa irresponsabilidad. Volver a ganar la calle después del susto del fallido atentado es la forma que tiene el peronismo de mostrar su absoluta subordinación a la jefa en este momento. Si la Causa Vialidad del fiscal Luciani ya los había encolumnado, la cohesión ahora es aun mucho mayor. Y el globo de ensayo de la candidatura CFK 2023 gana fuerza.

Máximo Kirchner había dado una entrevista en la mañana del mismo jueves del ataque, en la que había mencionado la posibilidad de un episodio lamentable. “Están viendo quién mata al primer peronista”, había afirmado en relación a los enfrentamientos de militantes con la policía. La realidad tuvo un giro en otra dirección. Un infiltrado entre los simpatizantes de Cristina Kirchner gatilló a pocos centímetros de su cabeza.

Para la custodia de CFK este episodio también es un punto de inflexión, porque la personalidad de la vicepresidenta obligaba a sus custodios a ceder a los movimientos arriesgados de saludar a los militantes bien de cerca. Esa flexibilidad dejó expuesta a Cristina a cualquier ataque. Ella también tendrá que recalcular la forma de moverse y relacionarse con la militancia.

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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