Nicolás Márquez, el escritor que realizó la biografía de Javier Milei y uno de los principales referentes intelectuales de la derecha argentina, pausó por unos días su cruzada ideológica para tomarse vacaciones en Brasil. "LA BATALLA CULTURAL HOY DESCANSA: Primer día en las playas sudamericanas", escribió en sus redes junto a una imagen desde el país vecino. El tono grandilocuente del posteo —fiel a su estilo— no evitó que la publicación generara una catarata de comentarios irónicos: para un autor que construyó su perfil público en torno a la confrontación cultural permanente, la foto en la playa resultó un blanco demasiado fácil.
Márquez es uno de los escritores más identificados con el espacio libertario. Además de la biografía del Presidente, tiene una extensa trayectoria de libros y conferencias orientados a disputar el relato sobre la historia argentina reciente, con especial foco en reivindicar a las Fuerzas Armadas durante la última dictadura y en cuestionar la narrativa oficial sobre los años 70. Ese posicionamiento le valió tanto seguidores entusiastas como críticas encendidas desde el campo académico y los organismos de derechos humanos.
El verano no lo encuentra del todo inactivo. Márquez aprovecha las vacaciones para promocionar su nuevo emprendimiento: un curso online de cinco clases sobre las organizaciones armadas de los años 70, específicamente el ERP y Montoneros. La propuesta, que promete "la verdad que intentan ocultar" y espacios de debate "sin restricciones", incluye además la venta de su último libro, La Guerra Civil Argentina, con firma del autor.
El curso generó polémica antes incluso de comenzar. Presentado como una "investigación rigurosa y profunda", sus críticos cuestionan el sesgo explícito con el que Márquez aborda un período histórico que en la Argentina sigue siendo materia de disputa política e historiográfica. Para sus seguidores, en cambio, se trata exactamente de eso: una lectura alternativa a la que consideran el relato hegemónico instalado desde los años de la posdictadura. La batalla cultural, al parecer, descansa pero no se detiene del todo.














Comentarios