Monday 22 de July, 2024

POLíTICA | 12-06-2024 09:14

Ley Bases: quién es la senadora rebelde del PRO

La única de su espacio que pone reparos al proyecto del oficialismo. La reunión con Macri y su rol en la discusión por el juez Lijo.

Guadalupe Tagliaferri tiene un tatuaje en la mano derecha. Es un gato negro que se hizo cuando tenía 20 años. Era una chica rebelde y quería desafíar a sus padres –la autoridad– que no estaban de acuerdo con esa idea. Este año cumple 50, pero ese espíritu rebelde sigue rigiendo su vida y su carrera política. 

Tagliaferri es senadora por la Ciudad de Buenos Aires y va camino a convertirse en una de las celebridades del Congreso para la segunda mitad del año. Sobre todo por un tema muy importante en el que su voz y voto podría disparar polémicas, el de la Ley Bases, que estuvo tramitándose en comisiones en el Senado. Tagliaferri ya definió acompañar el dictamen de la mayoría, pero en disidencia. También avisó que acompañaría la votación en general, pero advirtió que se pondría más exigente con algunas cuestiones como la normativa sobre el blanqueo, en la que se permite incluir en el patrimonio bienes que estaban a nombre de otros. La senadora advirtió que no iba a validar este tipo de casos que permitían el uso de testaferros.

El 8 de mayo, cuando fueron al Senado el vicejefe de Gabinete José Rolandi y el secretario de Energía Eduardo Chirillo, Tagliaferri planteó objeciones al proyecto que se había aprobado en Diputados y tomó una posición dura a la par del radical Martín Lousteau. Luego de eso, Mauricio Macri la convocó a su oficina en Vicente López para decirle que era importante acompañar la Ley Bases, porque en la Cámara de Diputados se había trabajado mucho para lograr la aprobación, y que ese era el compromiso que él había asumido con Javier Milei, y que, una vez que la ley estuviese vigente, se podría replantear la relación con el Presidente desde otra posición. Tagliaferri solo dijo que ella entendía la situación, que acompañaría, pero que no podía dejar de plantear su posición y sus críticas al proyecto. Macri no esperaba esa respuesta. Solo pretendía que la díscola escuchara de su propia boca lo que él –como presidente del PRO– esperaba de ella.

Carrera

Tagliaferri llegó al Senado en el 2019 de la mano de Horacio Rodríguez Larreta, cuando él fue reelecto jefe de Gobierno de la Ciudad. Ella venía de ser su ministra de Desarrollo Humano en los cuatro años anteriores y había comenzado su carrera política en la Fundación Grupo Sophía, el think tank que creó Larreta en los ‘90 y que nutrió de cuadros al PRO en sus inicios. Es decir que Tagliaferri es una larretista de la primera hora, aunque hoy tiene las manos más sueltas, porque su histórico jefe ya no tiene influencia en la política y pasó de jefe a amigo. Sin embargo, en el macrismo miran a la senadora con desconfianza y no la sienten propia. Sobre todo por su excelente relación con Martín Lousteau, que hoy está en las antípodas de Macri.

En medio de esa interna se cuela también la discusión por los dos candidatos del Gobierno a la Corte Suprema de Justicia, Ariel Lijo y Manuel García Mansilla. Tagliaferri es la presidenta de la Comisión de Acuerdos del Senado que está pronta a comenzar a analizar los pliegos. Macri ya avisó que no tenía intenciones de apoyar la candidatura de Lijo y el bloque del PRO, con Luis Juez a la cabeza, votaría en contra del juez de Comodoro Py.  Pero, ¿cómo votará Tagliaferri? Aquí es donde entran a jugar las relaciones personales de la senadora que en las oficinas de Macri miran al detalle. Creen que ella votará a favor de Lijo porque comparte con él amistades como Lousteau y Larreta, los dos hoy peleados con Macri. 

Tagliaferri ya ha dicho que no tiene definido su voto –algo que molesta en el PRO– y, para agregar confusión, sostiene que ella preferiría que a la Corte vaya una mujer, una postura que no tendría validez porque la votación se definirá entre hombres. Entonces ¿qué prevalecerá, el sí o el no? Es cierto que Tagliaferri está en medio de una puja que tiene por un lado su cercanía con Lijo a través de Larreta y, por el otro, la postura que está tomando el bloque al que pertenece. Pero también es cierto que la votación aún está abierta porque Lijo y García Mansilla aún no tienen los votos para que sus pliegos sean aprobados y sentar una posición tan temprano –siendo la presidenta de la comisión que recibirá a los candidatos– podría generarle un costo político innecesario. Así que, por ahora, prefiere esperar y hacer un equilibrio entre lo personal y lo político. Aquella joven rebelde que se tatuó el gato negro en su mano derecha sigue habitando en Tagliaferri, pero también convive con una más adulta que años después se grabó el símbolo del yin y el yang.

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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