Saturday 22 de June, 2024

POLíTICA | 22-11-2023 17:18

Trastienda de la solitaria despedida de Alberto Fernández

Sin apoyo y rechazado hasta por el oficialismo, el mandatario encara la recta final de su presidencia. La relación rota con Cristina y la incógnita sobre su futuro.

Un mensaje circuló entre los ministros y funcionarios más importantes del Gobierno. Fue el lunes 13 a la mañana, unas horas después del debate presidencial entre Sergio Massa y Javier Milei. La idea era muy clara. “Desde el comando de campaña nos solicitan que, por favor, a partir de mañana y hasta después de la elección la indicación es no hacer nada público, cuidar al detalle cada decisión y resolución, no hacer encuentros con gobiernos provinciales ni municipales, y ajustar a toda la línea y a los organismos descentralizados, por favor. Tampoco hay que hacer declaraciones en medios de comunicación ni en redes privadas ni institucionales que puedan tener implicancias políticas. Estamos en la última semana y eso nos indica que quien comete errores pierde, y claramente quienes estamos haciendo corremos más riesgo que quienes sólo hablan. Por lo tanto, les pedimos bajar la exposición del Gobierno y en especial del gabinete a cero. Muchas gracias por la atención y la paciencia”.

Aunque los destinatarios eran varios, todos en el oficialismo saben que son dos las personas que más daño podrían generar si desobedecen la orden. Una es Cristina Kirchner, que ya viene dando señales de una eventual jubilación política. Y otro es Alberto Fernández, el presidente en ejercicio al que casi no se lo ve. El último mes del mandatario en la Quinta de Olivos promete ser así: en el ostracismo total.

Ayer y hoy. Alberto encara hacia la entrada de la Universidad Católica Argentina, en Puerto Madero. Alrededor de la entrada de ladrillos marrones hay una muchedumbre de gente, entre periodistas, militantes y la propia seguridad. Todos se le tiran encima apenas lo ven bajar de su auto. El hombre, de saco gris y camisa blanca, tiene que empujar para poder entrar. Adentro saluda a los fiscales de mesa, agarra su boleta, vota, sonríe para las cámaras y sale a hablar con la prensa. “Estoy muy feliz”, repetirá en aquella jornada, una y otra vez. Es 11 de agosto de 2019 y Fernández esta a horas de ganar las elecciones primarias, que unos meses más tarde lo consagrarán como presidente. La que quizá sea la gran pesadilla de su vida está, en aquel domingo soleado, a punto de comenzar. Pero el hombre todavía no lo sabe.

Desde entonces pasaron más de cuatro años. Ahora es domingo, de nuevo, pero 22 de octubre del 2023. Su gobierno es repudiado hasta por los propios, y su figura algo parecido a una kriptonita pero para el peronismo. Los últimos meses previos a las elecciones los pasó encerrado en Olivos -apenas visita la Casa Rosada-, desde donde contribuyó en lo que pudo a la campaña de Massa. Gastó el teléfono hablando con gobernadores e intendentes, recordándoles el apoyo -incluso el financiero- que hizo el Gobierno nacional durante los últimos años, pidiéndoles -a veces casi exigiendo- que redoblaran los esfuerzos en sus localidades de cara a la fiscalización del ballotage. “Y Alberto, haciendo eso, se divierte. Es lo que mejor le sale, hasta casi que se olvida ahí de que es el Presidente y vuelve a su época de operador de Néstor, que fue su mejor faceta”, dice un hombre que camina la Quinta.

Sin embargo, todo ese esfuerzo, todo lo que hizo para que el oficialismo no se rompiera durante estos años, piensa Alberto, pasó desapercibido. Al menos así parece cuando se acerca a votar, en la elección en la que Massa meterá una sorprendente remontada. Ahora, en las afueras de la UCA, no hay casi nadie. De hecho, hay más periodistas que curiosos o simpatizantes. Su equipo de comunicación pone un micrófono en la calle, para que hable después de votar. Las cámaras muestran a Fernández solo. Detrás suyo no hay a nadie. Una postal del último tramo de su presidencia.

Futuro. ¿Qué hará Alberto a partir del 10 de diciembre? Entre sus amigos no hay una posición unánime. Algunos sostienen que retomará la idea que tenía antes de que Cristina le ofreciera el cargo, la de irse a vivir a España y volver al ámbito académico del Derecho. Otros aseguran que pretende anclarse en Latinoamérica, aprovechando las buenas migas que hizo en algunos países de la región y en especial con el Grupo de Puebla. Es verdad que en esta línea internacional viene moviéndose Fernández en las últimas semanas. No sólo por el viaje que hizo a China, sino porque en el tramo final de la campaña aprovechó sus vínculos internacionales para sacarles a Pedro Sánchez, de España, a Andrés Manuel López Obrador, de México, y a Lula, de Brasil, pronunciamientos a favor de Massa.

Hay otra persona que conoce bastante a Fernández que sostiene, sin embargo, una tercera posición: “Hay muchos que están diciendo que Alberto se va a jubilar de la política. Pero el que diga que sabe lo que va a hacer él miente o está confundido. Ni él lo tiene definido todavía”, asegura.

Aparece, sí, algo claro. Todo indica que no volvería a vivir al departamento de Puerto Madero, propiedad de su histórico amigo Enrique “Pepe” Albistur, donde pasó los últimos años antes de la mudanza presidencial. Esa decisión no sería tanto por un tema de expensas o de viejas nostalgias, sino más que nada por una cuestión aritmética: no hay manera que entre ahí con su perro collie Dylan -que tuvo dos crías desde que comenzó a vivir en Olivos-, y con Fabiola Yánez y su Francisco, de un año y medio. Lo más probable, entonces, es que busque nuevos rumbos.

Hay, sin embargo, otra ambición dando vueltas en la cabeza de Fernández. Es la idea de un reconocimiento tardío a su presidencia, algo que piensa que todavía no se hizo y que más temprano que tarde la historia terminará reconociendo. Por eso es que, dicen en su círculo, el silencio mediático que viene manteniendo se romperá después del ballotage, momento en el cual volverá a dar algunas entrevistas. Tendrá que apurarse: en breve va a tener que dedicarse a armar las valijas para abandonar la Quinta.

 

 

 

 

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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