domingo, noviembre 17, 2019

TEATRO | 27-08-2019 15:56

Singular versión de un clásico

Con elementos del teatro Noh; vestuario y maquillaje característicos, María Oneto se luce con creces.

Si sólo bastara una muestra para conocer el teatro del escritor y actor Eduardo “Tato” Pavlosky (1933-2015), el texto de “Potestad” serviría para situarlo en el pedestal de los grandes dramaturgos argentinos. Estrenada en los ochenta e interpretada por el mismo autor, es una de las piezas capitales a la hora de tener un atisbo de lo mucho que aconteció durante la feroz dictadura militar y, en particular, con su siniestro plan de apropiación de niños nacidos en cautiverio.

Escrita para un personaje masculino, brinda en primera persona el testimonio de un médico comprometido con la represión, la tortura y la desaparición forzada de individuos. La diferencia con otros trabajos de similar temática es que la pluma sutil y a la vez visceral de Pavlosky logra algo infrecuente: que el espectador genere cierta empatía hacia ese ser abominable. Desnudar la complicidad de algunos sectores de la sociedad civil con el poder establecido fue el gran compromiso del artista. Labor que continuaría en otras obras fundamentales como “El señor Galíndez”, donde exploró la imagen del torturador inmerso en la aparente normalidad de lo cotidiano.

La nueva versión dirigida por Norman Brisky, quien realizó idéntica tarea en ocasión de su estreno, ofrece una advertencia feroz al actualizar lo que se plantea desde una puesta en escena muy singular. Su relectura, un tanto discutible y alejada de nuestra idiosincrasia, utiliza algunos elementos del teatro Noh, como el vestuario (muy buena recreación de Renata Schussheim) y el maquillaje, para ilustrar una inspirada aproximación con una protagonista femenina. Semejante experimento, que podría llegar a bordear lo caricaturesco y conspirar con el resultado final, requería una intérprete de fuste. Por fortuna, María Onetto lo es con creces. Con movimientos estudiados, donde los pies avanzan como si acariciasen el suelo, nos sumergimos lentamente en una letanía cercana al ritual donde su labor, totalmente alejada del naturalismo, la posiciona como una actriz todoterreno.

“Potestad” de Eduardo “Tato” Pavlosky. Con María Onetto. Dirección: Norman Brisky. Caras y Caretas, Sarmiento 2037.

por Jorge Luis Montiel*

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