Viernes 1 de julio, 2022

TEATRO | 27-05-2022 14:05

“El lindo Don Diego”: teatro clásico de vital actualidad

Una obra de A. Moreto. Con A. Yovino y elenco. Dirección: S. Doria. Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543.

★★★★ "Al mirarme todo entero/tan bien labrado y pulido/mil veces he presumido/que era mi padre tornero”, dice Don Diego, el presumido protagonista de esta divertida pieza teatral escrita por Agustín Moreto (1618-1669). Fiel representante del glorioso Siglo de Oro Español, ese período que en realidad se extiende mucho más de cien años, aproximadamente entre 1492 y 1659, y que significó un florecimiento del arte y la lengua castellana, este dramaturgo plasmó en “El lindo Don Diego”, lo que podría considerarse como uno de los primeros avances de la lucha de género entre mujeres y hombres.

La trama de esta comedia de capa y espada, escrita en verso claro y burlón, presenta a don Tello (Gabriel Virtuoso), ansioso por casar a sus hijas, doña Leonor (Ana Yovino) y doña Inés (Mónica D’Agostino), con sus primos, don Diego (Francisco Pesqueira) y Don Mendo (Gastón Ares). Para sumar enredos, un tercer hombre, don Juan (Andrés D’Adamo), está prendado de Inés y teje un ardid con el fiel Mosquito (Pablo Di Felice), para que Diego, rechace a su prometida y se sienta atraído por una falsa condesa viuda, (Irene Almus), quien en realidad es una criada chismosa de la casa.

El adonis del título, ni lerdo ni perezoso, también tramará un engaño que aquí no revelaremos, pero que lo hace terminar como una especie de burlador, burlado. Aunque la suma de estos ardides parezca complicada, los integrantes de la Compañía Argentina de Teatro Clásico, bajo la firme y experimentada mano del director Santiago Doria, hacen que todo parezca cristalino al sumar ritmo y claridad. En el elenco, que en julio irá a España para presentarse en festivales de Valencia, Valladolid y Almagro, se destacan Yovino, por su cándida inocencia que encubre una sutil manipulación; Almus, en su divertida parodia de la noble que se expresa con supina extravagancia y en especial Pesqueira, por su hidalgo provinciano, llegado de Burgos, desmesuradamente vanidoso.

Queda flotando una duda: ¿cómo los teatros oficiales porteños, con los generosos presupuestos que tienen, no programan estos clásicos? Salvo la excepción por el centenario del Cervantes, donde se representaron escenas de “La dama boba”, la ausencia de estas obras es absoluta.

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Jorge Luis Montiel

Jorge Luis Montiel

Periodista crítico de artes y espectáculos.

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