Salud / 9 de Agosto de 2012

Los riesgos de automedicarse

Cuáles son las pastillas más comunes que se toman sin consultar a un profesional. Qué es la resistencia antibiótica.

Tomar medicación sin consultar a un profesional puede ser más contraproducente de lo que se cree.

Cuando un paciente llega a la consulta, una de las cosas que preguntamos es sobre la “medicación habitual”, es decir que medicamentos toma con regularidad, en que dosis, porque los toma y quien se los indico. Y claramente surge la llamada automedicación, o el uso indebido de medicamentos.

No es necesario ser médico para darse cuenta del crecimiento de este fenómeno. Basta con contemplar en los mostradores de la farmacia las personas sin receta que compran antibióticos, analgésicos, antiespasmódicos. Y  por que no mencionar, que también los vemos en los kioscos, lugar poco afortunado a mi criterio, para vender medicamentos.

A que se considera Automedicación?

  • Tomar medicamentos sin que los de él medico,
  • Seguir tomando una medicación que pudo haber prescripto el facultativo años atrás ante una patología, y que el paciente sigue consumiendo sin controles médicos periódicos.
  • Variar las dosis o la frecuencia con que inicialmente se receto un determinado fármaco.

Veámoslo con ejemplos: Cuantas historias conocen de allegados o incluso de ustedes mismos, que aceptaron un consejo de alguien que les dijo. “A mí cuando me duele la cabeza, el médico me da esto. Tomate uno”. Una amiga solidaria que entiende que lo tuyo puede ser “nervioso” y pronta te da un ansiolítico. Cuantas veces escuchaste en la televisión, alguien diciéndole a otro “¿hoy no te tomaste la pastillita?” ¿Les resulta familiar lo que comento?

Hace aproximadamente 10 años atrás en Estados Unidos se definió la “Generación receta” o generación botiquín, como me gusta llamarla a mí, para identificar a pacientes jóvenes que consumían los psicofármacos que había en el botiquín de la casa, desde el antidepresivo de la madre, hasta las pastillas del Parkinson del abuelo.

Hagan un ejercicio, miren el botiquín de casa, observen que medicamentos tienen, desde cuando los tienen, quien se los indico. ¿Miraron? Muchas cosas viejas que ya no saben porque están ahí, pero están, “por las dudas”

Si les preguntaran sobre “su medicación habitual”, algunos de ustedes me responderían “ninguna”. Pero si continuaran con el interrogatorio, y les preguntaran que toman cuando tienen acidez, los mismos que dijeron que no tomaban medicación, responderán que toman analgésicos para tal o cual dolor. Miren hasta que punto hemos llegado, que la aspirina, casi no es considerada un fármaco.

Por otra parte existe el imaginario popular, fomentado desde una sociedad de consumo, que hay una “pastilla milagrosa” para ser más flacos, más jóvenes, no tener dolor, o poder trabajar y salir de parranda.

Tenemos incorporados los medicamentos sin conferirle el adecuado valor y los riesgos que implican usarlos indebidamente.

El uso debido del medicamento, es el indicado por el médico ante el diagnostico de una patología, con una dosis determinada y una frecuencia determinada para su toma. Si se diagnostica una angina “roja” y se indica un antibiótico, la próxima vez que el paciente tenga dolor de garganta, va a ir a comprar lo mismo, sin pensar que esta vez el origen de su dolor puede ser otro.

El problema con el abuso de antibióticos, es que las bacterias, que son los microorganismos que estos combaten, son inteligentes, mutan, se hacen resistentes a ese antibiótico, y no solo para uno, si no para las personas a las que pueda contagiar esa bacteria. La resistencia antibiótica es un serio problema en la salud pública.

Otros medicamentos de marcado uso indebido son los analgésicos. Cuando un médico prescribe este tipo de medicamentos, trata el síntoma, o sea el dolor, pero también busca la causa de ese dolor. Si un paciente consulta por cefalea, lo primero que hacemos es descartar patologías que puedan comprometer al paciente. Muchos dolores de cabeza son por hipertensión arterial, y el automedicarse retrasa el diagnóstico de una enfermedad seria

Lo mismo sucede con el uso de psicofármacos. A lo mejor un médico en algún momento los recetó por algo puntual, indicando controles, derivando al psicólogo o al psiquiatra. Y como estas drogas producen tolerancia el paciente sigue tomando el medicamento, haciéndolo a mayor dosis y con mayor frecuencia. No es raro que en el consultorio un paciente pida la receta de un psicofármaco, antiguamente indicado por un colega, y lo triste, es que muchas veces algunos médicos hacen la “gauchada” perpetuando un mal hábito del paciente.

Cuando uno se automedica, tampoco tiene en cuenta los medicamentos que sí tiene indicados, ni la posibilidad de interacciones medicamentosas entre ellos o de efectos adversos.

Los médicos nos formamos para buscar la causa de lo que sucede al paciente. Tapar el síntoma, sin dar con su origen, es el árbol que tapa el monte. Esto de ser casi curanderos por naturaleza es peligroso, podemos terminar más enfermos,  tomando lo que “indica” la vecina.

 

7 comentarios de “Los riesgos de automedicarse”

  1. Donde yo vivo, los médicos no intentan dar con la raíz del problema, simplemente se abocan a paliar síntomas (y, ojo, hablo de medicina privada). He tenido que recurrir, para entender, a sitios web como la Clínica Mayo, la página de Johns Hopkins, Georgetown University Hospital, Dr. Sanjay Gupta o Mehmet Oz y hacer un trabajo de investigación sobre lo que me aquejaba, porque siento que los médicos se aplazaron.

  2. Bastante acertado el articulo…..en general.
    Los medicos son propensos a super medicar al apciente ante cualquier cuadro dudoso.
    Recuerdan cuando hace unos veinte años atras,a la gripe la combatian con poderosos antibioticos,en vez de insistir con el reposo y antitermicos en forma moderada?
    Sre.medicos UDS.son parte del problema.

  3. También sería bueno hablar de la batería de publicidades que enseñan que ” el dolor de pancita” se te va con un antiespasmódico, o que si te pasaste anoche con el alcohol y la comida, “yastá!” te, tomás el combinado y adiós problema. Esa publicidad hace daño, quieren vender analgésicos con cafeína, antiácidos y demases como si se tratara de una gaseosa. Debería haber regulación al respecto.

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