Opinión / 3 de enero de 2014

El nuevo traje de la reina

La tapa de la edición anterior generó polémicas y acusaciones desproporcionadas. Preocupa más la metáfora que la realidad.

Está tapada. De la portada anterior a esta página no ha cambiado nada. Ni los problemas eléctricos, ni los inflacionarios, ni la inquietante ausencia presidencial.

El danés Hans Christian Andersen escribió el cuento de hadas “El traje nuevo del emperador” (también conocido como “El rey desnudo“) hace ya 177 años con el propósito para nada oculto de demostrar, metáfora en mano, que “no tiene por qué ser verdad lo que todo el mundo piensa que es verdad”. Tanta razón tenía Hans, que ni siquiera habría sido su verdadero autor: la suya no sería más que una versión actualizada (y en su idioma) de viejos relatos moralizantes españoles que allá por el año 1.400 ya eran viejos y que el Infante Don Juan Manuel y Miguel de Cervantes utilizaron de base para otros cuentos de sus respectivas autorías. En síntesis: la idea (insisto y remarco el concepto “idea”, en cuanto abstracción, símbolo, representación virtual) de gobernantes que andan “desnudos” por más que los relatos oficiales y los chupamedias que los recitan aseguren lo contrario, es muy pero muy antigua. La desnudez, desde ese punto de vista, es apenas un recurso irónico para decir que las cosas no están siendo tal cual las pregona el poder.

La última tapa de NOTICIAS apeló al remanido “el rey está desnudo”, adaptándolo a las circunstancias argentinas (incluido el género de quien ejerce la Presidencia) para gritar una serie de evidencias preocupantes: las redes eléctricas no funcionan con la “normalidad” que señaló el Gobierno en medio de los desesperantes apagones; la inflación se come los salarios, pese a que se la da por controlada; el nombramiento del general Milani resquebraja a un kirchnerismo progre verbalmente sólido… Y todo en medio de la inquietante ausencia en escena de Cristina, la “reina”, que o no está tan repuesta de sus problemas físicos como nos dicen que está o directamente nos están tomando a todos para el churrete. De uno u otro modo, la metáfora del “está desnuda” vendría al caso. Nada sería lo que se pretende que parezca ser. Nada.

El Consejo Nacional de las Mujeres (organismo de la Jefatura de Gabinete) y dos legisladores oficialistas (Héctor Recalde y Mara Brawer), cuestionaron la portada por su presunta incitación a la “violencia de género”. Y hasta Elisa Carrió la consideró “gravemente ofensiva” vía Twitter, pasando por alto que ella misma verdaderamente ofendió a la Presidenta hace poquito, tratándola de “ida” y de “chapa”.

A mi manera de ver, dichas críticas adolecen de la misma sustancia. Antes que nada: esa de la foto no es la Presidenta, muchachos/as. Es una ilustración abstracta realizada en base al cuerpo de otra persona en un “desnudo artístico”, como se llama al género fotográfico que toma al cuerpo humano (femenino o masculino) con delicadeza y respeto. Puede no gustar, desde luego. Pero quienes suelen cuestionar al periodismo por su superficialidad, se quedaron en la superficie sin mencionar siquiera el asunto de fondo: que las cosas no están tan bajo control como pretenden hacerlo suponer Capitanich y De Vido. Y que CFK no está. No aparece. Se borró.

Tampoco es Cristina la que ilustra esta página, tapada hasta las orejas. El problema es que, en el acto editorial de cambiar el foco por su contrario, los problemas siguen siendo los mismos. Con la luz. Con la carestía. Con Milani. Y encima Echegaray a los bifes…
Si nos altera más la metáfora que la realidad, estamos fritos. A eso iba.

El autor es JEFE DE REDACCIÓN de revista NOTICIAS.

La tapa de la edición anterior de NOTICIAS:

La tapa de la última edición de Noticias.
La tapa de la última edición de Noticias.