Personajes / 30 de agosto de 2014

Pedro Aznar: “Los desafíos me hacen nacer el deseo”

Su show “A la carta” reunió temas elegidos por sus fans. Muestra fotográfica y bodega propia; viajes a inspiración.

Multitask. Hombre orquesta. A los quince tuvo su primer Luna Park como bajista de Raúl Porchetto y lo recuerda como “un susto mayor, como estar en un foro romano y toda la jauría ahí afuera, aunque lo desafiante siempre me hace redoblar la apuesta y me convierto en un león”. Mientras habla –con pausas y palabras que expresan un sentido musical congénito– le hace espacio a Keiko, su gata blanca, y observa a Francisco, su gato atigrado, desperezándose. “Son los reyes del lugar” dice resignado y se encoge de hombros.

Muy alto –de perfil muy bajo–, con su bigote old fashioned como dibujado, este compositor, cantautor, director orquestal, arreglador, escritor e intérprete integró Serú Girán –grupo de culto liderado por Charly García– y el Pat Metheny Group –entre 1983 y 1993–, una banda de jazz fusión donde fue multiinstrumentista y vocalista, con la que ganó tres premios Grammy. Desde que la dejó se jugó por su carrera de solista con apuestas fuertes.

Su show “A la carta” fue como un menú donde el público eligió los platos: “Hicimos una convocatoria por internet durante tres meses; pudieron votar entre 169 tracks de temas, algunos ultraclásicos, otros nuevos o poco conocidos. Y se armó un repertorio con una linda amplitud” cuenta satisfecho.

Noticias: Acaba de cumplir los 55. ¿Cree en la crisis de la mediana edad?

Pedro Aznar: No, no me dio ningún bajón. Todo lo contrario. En especial estos cinco últimos años, fueron de una fantástica plenitud creativa. Creo que la creatividad es inagotable per se; el tema es cómo uno sintoniza con eso. El mundo no cesa de asombrarte si tenés una mirada que se deja asombrar.

Noticias: Arrancó más que precozmente. A los dos años descubrió el tocadiscos…

Aznar: ¡Que estuve a punto de destrozar varias veces! Muchos de mis juegos tenían que ver con la música, los discos, los escenarios, los grabadores. Siempre tuve el estudio en mi casa y es una extensión de esos juegos de niño. En el jardín de infantes me fascinaban los discos de colores de vinilo, me parecían bellísimos.

Noticias: ¿En qué barrio nació?

Aznar: En Liniers. Hice toda la escuela pública en el barrio y conservo amigos del jardín. Hace días nos reunimos y hablamos de la importancia del colegio público que te posibilita contactarte con chicos de diferentes estilos, tener tu experiencia en la diversidad.

Noticias: ¿Era un chico distinto en tanto su fascinación musical?

Aznar: Era un chico normalito pero loquillo, porque era de colgarme con mis cosas y no me preocupaba quedarme solo. Yo la pasaba bomba escuchando música y leyendo. A los nueve empecé a estudiar guitarra clásica y me quedaba tocando y sacando temas. O escribiendo poesías. Pero eso lo hacía sin dejar de ver a Batman en la tele. Tenía un mundo propio, claro. No era que no disfrutaba el de todos, pero eran como dos mundos paralelos.

Noticias: Su papá era violinista, ¿eso influyó?

Aznar: De tango; tuvo un quinteto hasta que cumplió sus 40. No lo escuché tocar porque yo nací precisamente en ese momento, cuando lo disolvió. Era semiprofesional; tocó algunas veces en la radio y la tele. Pero no lo convirtió en su profesión. Imagino que fue por temor a que no le diera para sostener a la familia, tengo una hermana mayor. En ese tiempo se entendía que la música era un espacio para pocos.

Noticias: ¿Y ahora?

Aznar: Creo que no. Es difícil –como siempre lo ha sido– hacerse un espacio y ser conocido. Pero hay montones de herramientas poderosas, como las redes sociales, para difundir. Si lo que hacés es interesante, va a aparecer quien quiera escuchar. Mi locura de chico era armar bandas de rock. Profesionalmente empecé a los catorce con “Madre Atómica” y a los 19 papá me regaló un bajo al que le arranqué los últimos cuatro trastes.

Noticias: ¿Para qué?

Aznar: Había escuchado al extraordinario bajista norteamericano Jaco Pastorius y me había quedado prendado de sus sonidos; tocaba un bajo sin trastes que sonaba más como un violonchelo. Entonces dije, vamos a probar. Tomé una tenaza medio oxidada y manos a la obra. Toqué tres o cuatro noches y dije ¡esto es lo que buscaba! Y con ese bajo, en ese estado, grabé el primer disco con Serú Girán. Meses más tarde llamé a Fanta Beaudoux, el luthier que cuida mis instrumentos, y le pedí que me hiciera uno con un diapasón sin trastes.

Noticias: ¿Cómo ingresó a Serú Girán?

Aznar: Tocaba con un grupo de jazz que dirigía Raúl Parentella (N. de la R: el “Maestruli” de Susana Giménez) en “Oliver”, un sótano en Las Heras casi Pueyrredón que ya no existe. Hacíamos covers de todo tipo de música, yo en bajo y voz. David Lebón y Charly García habían estado en Buzios, componiendo, con la idea de armar una agrupación. Pensaron en Oscar Moro como baterista y surgió mi nombre. Charly me vino a ver, escuchó, le encantó y me invitó a ser parte. Nacía Serú Girán.

Noticias: En su website escribe: “Eran los tiempos de una dictadura asesina en la Argentina, enmascarada en la torpe euforia de la Copa del Mundo, y el grupo se convertiría en una voz de resistencia y belleza en medio del horror”. ¿Qué temas son los más representativos de esa resistencia y belleza?

Aznar: “Canción de Alicia en el país” y “No llores por mí Argentina”. Son dos crónicas feroces de lo que pasaba en aquel momento con mensajes en código, para que llegasen solamente a quienes tenían que llegar.

Noticias: Fue amigo del “flaco” Spinetta. ¿Cómo era?

Aznar: Un tipo con muchísimo humor, muy buen amigo, generoso con la familia, le encantaba cocinar para amigos y abrir su casa para agasajarlos, con un mundo interior riquísimo. Gran pero gran jugador de ping-pong –ganaba siempre– y un trabajador incansable al que le gustaba mucho ensayar, cosa que yo detesto.

Aznar compuso la música de varias películas, entre ellas las dirigidas por Eliseo Subiela, “Hombre mirando al sudeste” (1987), “No te mueras sin decirme adónde vas” (1995), “No mires para abajo” (2008), y varias más con otros directores. Escribió dos libros de poemas, “Pruebas de fuego” (1992) y “Dos pasajes a la noche” (2009), publicados por Longseller, y tiene en carpeta un ensayo sobre creatividad, “Habitar el silencio”, que tendrá formato de libro de arte y estará editado con fotos propias.

Noticias: ¿Además de músico y escritor, es fotógrafo?

Aznar: Oficialmente mostré mi trabajo en el Centro Cultural Recoleta el mes pasado, con el nombre “Tú eres eso”. Es el resultado de dos años de estudio aunque mi afición por la fotografía viene desde hace tiempo. ¡Y también hago vinos de alta gama con el enólogo mendocino Marcelo Pelleriti, uno de los cinco mejores de la Argentina! Compré una bodega en Mendoza, en el Valle de Uco, que se llama AbreMundos. Exportamos a Brasil y EE.UU. y aquí se compran directo por la web. Voy a la viña y con Marcelo hacemos los cortes; estoy cursando la carrera de sommelier en la CAVE. Todo lo que es imagen y arte, lo hago yo. Escribí poemas para cada vino, porque el vino es poesía líquida.

Noticias: Esta multiplicidad de roles, ¿se debe en parte a su formación en el Berklee College of Music?

Aznar: Fui solo un año. Vivía en Boston, enfrente del MIT, del otro lado del río. ¡Sabía que si pasaba algo –porque era época de plena guerra fría– el primer misil soviético me apuntaba y pasaría al otro mundo sin sufrir! ¡Boom! El Colegio tiene un muy buen método, excelente didáctica. Pero yo aprendí muchísimo con maestros argentinos. Me sirvió para estudiar con chicos de todas partes, era como estar en un caldero multicultural. Me preparó para estar listo para el mundo y para ingresar al grupo de Pat.

Noticias: ¿Nada de la música le es ajeno?

Aznar: No… Haber tocado muchos estilos o instrumentos no reduce las posibilidades; al contrario, las amplía porque cada estilo es un mundo. Lo asombroso de la música es el hecho de que te pueda tocar el corazón; sigue siendo magia y un misterio en el que hay que profundizar. Además, hay varios instrumentos para los que soy un negado. ¡Un violín o una trompeta, olvídate! ¡Son imposibles para mí!

Noticias: ¿Qué hace cuando no hace música?

Aznar: Vinos, fotos y escribo. Me gusta compartir con familia –mis padres ya no viven– y amigos. Me encanta viajar. La inspiración está disponible en todo tiempo y lugar, pero los viajes son un buen disparador.

Noticias: ¿Pensó alguna vez en dedicarse a otra cosa?

Aznar: Sí. En momentos de frustración, donde sentía que todo era al “cuete”, pensé seriamente en dedicarme a la computación. ¡El bajón me duró 24 horas!

Noticias: Una suerte para todos nosotros… ¿Se considera con alta o baja tolerancia a las frustraciones?

Aznar: Las frustraciones se relacionan con las expectativas que tengas. He tenido algunas, claro, porque soy de ponerme metas altas con lo cual hay más altas chances de no lograrlas, de no dar en la nota. Pero los desafíos me hacen nacer el deseo. Diría que mi tolerancia a la frustración es media. Aunque soy irascible y temperamental, hablo solo, me enojo…

Noticias: ¿Con el país se enoja?

Aznar: Me enoja la falta de seriedad, en todo orden. Creo que a veces somos un poco inmaduros. Nos falta ser un país que se pueda tomar en serio. Tenemos un tremendo potencial humano para lograrlo. Pero en el ser argentino hay mucho de adolescente pícaro, que le gusta esquivarles a las normas. Y hay ciertas normas necesarias para convivir.

 

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