Restaurantes / 8 de noviembre de 2014

La nena cuidada de Las Lomitas

“Beliving Bistro”. Mitre 376, Lomas de Zamora. 4392-4141. Cocina mediterránea. Martes a sábados de 20 al cierre. Reservas. Principales tarjetas. Precio promedio: $ 180.

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ÍNTIMO. En Lomas de Zamora, una carta corta pero ceñida al gusto argentino, ambiente clásico y buena selección de vinos.

No solo de Palermo vive el hombre. Hace tiempo que los polos gastronómicos del Gran Buenos Aires están tomando fuerza y uno de ellos es Las Lomitas, algo así como Las Cañitas de Lomas de Zamora, tierras del intendente de licencia Martín Insaurralde. Las Lomitas siempre fue célebre por sus bares y boliches, entre ellos Beliving, un reducto de gran convocatoria y nombre misterioso (casi “believing”, o sea creyendo en inglés, pero con una letra menos) que hoy se ha convertido en un bar en serio, con coctelería y alcohol de calidad, y hasta con su propio bistro contiguo.

Con apenas 24 cubiertos, una ambientación cálida y clásica, y una cocina cuidada, Beliving Bistro llegó a ocupar un nicho que estaba vacante en la zona. Su chef Candelaria Rovegno lo llama “la nena cuidada”: un restó íntimo para gente que sabe comer, con un producto estacional y presente, y una buena selección de vinos.

Al margen de una serie de pasantías en cocinas de Europa y de ser madre de tres hijos, Rovegno es una protagonista clave del elenco gastronómico de Lomas. Comenzó en La Taberna, del grupo Sottovoce, y hasta hace poco tuvo su propio restaurante, Candelaria. Conoce al público y a los productores de la zona, sabe lo que les gusta y dónde conseguirlo. ¿Qué más?

Una cena en Beliving Bistro comienza con una panera poderosa. Más allá de las formas, se saborea la buena panadería de barrio: grasa, manteca, sal, toda esa sustancia que la hace irresistible. La carta es corta y eficaz a la hora de adecuarse al gusto argentino. Están presentes la burrata y el salmón, entre otros productos infaltables a la hora de satisfacer a un público con pretensiones de buen comer, pero el sabor no falla. Para empezar llega un amuse bouche (diversión para la boca, en francés), un concepto que ha llegado para quedarse a todo restaurante de “alta cocina” que se precie. Es una pre-entrada y para la ocasión Rovegno preparó el producto estrella de estación, los espárragos, con las puntas envueltas en queso brie y jamón crudo. Buena materia prima y buen equilibrio de sabores.

Entre las entradas probamos la ensalada de mollejas con setas (gírgolas y champignones) y papines, correcta. Entre los principales, excelente la entraña con papa libro: una papa entera con finos cortes transversales que no llegan hasta el final, es decir, que quedan unidas como las hojas a un libro. La papa luego va al horno con manteca y hierbas, en una preparación sencilla pero muy sabrosa. También muy buenos los tortellinis de salmón con crema de azafrán y el osobuco braseado con Malbec, gnocchi de papa y tomillo. De postre, los preferidos son las crêpes de naranjas, la tarta de macacuyá con ganache de chocolate y las manzanas caramelizadas con helado de vainilla.

Además de una buena selección de vinos de primeras marcas y variedad de cepas, hay tragos y aperitivos para abrir la noche. Por su clima, calidez y atención Beliving Bistro es ideal para una cita romántica.

  • Cocina ★★★
  • Servicio ★★★
  • Ambiente ★★★
 

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