Cultura / 4 de Junio de 2015

Verónica Llinás: “La comedia es mi lugar”

Brilló en todos los terrenos de la actuación y ahora dirige. Martín Fierro y talento familiar.

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Verónica LLinás Revista Noticias
PELÍCULA. En el film “La mujer de los perros” se inicia como director junto a Laura Citarella.

Para muchos espectadores, serán difíciles las noches de la semana sin Inés Murray Tedín Puch de Arostegui. Es que el personaje de Verónica Llinás en “Viudas e Hijos del Rock & Roll”, tira que acaba de concluir, resultó de los más desopilantes y adorados. Con ribetes de histrionismo sin igual, la fidelidad y fervor del público sorprendió a la propia Llinás, que asegura que la impresionó “hasta dónde se pueden estirar los límites de aquello de lo que se hace gracia”. También fue causa de indignación para Sebastián Ortega el saber que no la habían nominado al Martín Fierro por su labor, por lo que ya avisó que su productora Underground no participará del evento.
Sin embargo, el romance de la actriz con el humor lleva largos años y ya ha probado hace rato su valía. Integrante del mítico grupo teatral Gambas al Ajillo, hacia fines de los ’80 fue una de las figuras más descollantes del “under” porteño, con presentaciones que le abrieron luego las puertas a los medios masivos. Entre ellos, a ser parte importante de los programas de Antonio Gasalla, componiendo personajes recordados como la hija de Inesita la fanática de las cirugías o la hermana de Yolanda, la madre castradora. Luego seguirían roles en tiras como “Buenos Vecinos”, “Gasoleros”, “Kachorra”, obras como “Monólogos de la vagina” y “Chicas Católicas” y películas como “Historias extraordinarias” y “Cerro Bayo”. Por estos días, está estrenando “La mujer de los perros”, un trabajo en el que fue a su vez actriz y codirectora con Laura Citarella, y en el que se la puede ver en un registro muy distinto de su repertorio clásico.
Noticias: ¿Le resultó un gran desafío “La mujer de los perros”?
Verónica Llinás: Sí, fueron tres años de una filmación completamente independiente, una experiencia muy interesante. La idea fue mía, a partir de una charla con mi hermano, Mariano (uno de los más interesantes directores de la actualidad). Cuando uno está acostumbrado a trabajar con lo que hay, las ideas no están separadas de las posibilidades. Pensás en lo factible. Y en ese sentido fue un poco como un volver a las Gambas al Ajillo, porque funcionábamos así. De pronto habíamos ido al Cotolengo a comprar ropa y veíamos cuatro vestidos iguales que salían dos mangos y ya era un motivo para hacer algo.
Noticias: ¿Cómo le resultó el rol de directora?
Llinás: El de la creación es un mundo maravilloso. Es mágico que algo en tu cabeza se transforme en realidad. Con Laura todo el tiempo tuvimos la sensación de que la película tenía entidad propia. Como que pujaba por ser hecha y nosotras debíamos descubrirla.
Noticias: ¿Qué tan autocrítica es?
Llinás: Lamentablemente soy despiadada. Me veo porque creo que es necesario, pero no siempre me gusta. Tengo tal nivel de puntillismo y exigencia que a veces prefiero ver un poquito y no seguir, porque si no sufro. Muchas veces creo que fue espantoso lo que hice, y cuando a la gente le gusta lo perdono un poco.
Noticias: ¿Los años no la hicieron quererse más?
Llinás: Aprendí a relativizar esa primera sensación, y también a saber cuándo verme y cuándo no. Y básicamente, a trabajar mucho con los demás. Cuando uno está muy inseguro como actor, tiende a trabajar solo e ir cerrándose. En “Viudas…”, por ejemplo, por diversas cuestiones personales no había podido preparar mucho el personaje, entonces estaba muy pendiente de lo que me dijeran los demás. Y es muy lindo poder contar con tus colegas. Si te entregás te puede ir mal, pero si te va bien, te va mejor.
Noticias: ¿Suele ver cine argentino?
Llinás: Soy un poco eremita. No soy de salir y me cuesta mucho moverme de mi casa, entonces me gustaría ver muchas más cosas de las que veo. Me siento con un enorme atraso con respecto a un montón de material artístico producido en Argentina que sé que es buenísimo. Y por otro lado, me pasa que tengo mucha más necesidad de largar y emitir que de recibir.
Noticias: Tras haber encarado la dirección, ¿qué desafíos pendientes le quedan en su carrera?
Llinás: Seguir dirigiendo. Me gustaría hacer algo con mi hermano, estamos pergeñando alguna cosa en un estado muy verde. Y escribir un guión más clásico.
Noticias: ¿Le da miedo exponerse así?
Llinás: No, me da miedo que no me guste a mí. No lograr algo que me satisfaga. Si me gusta a mí y estoy conforme, ya sé que puede pasar cualquier cosa. Y hace mucho entendí que uno tiene que estar dispuesto a ser devorado por los lobos. Si no te entregás, vas a estar siempre queriendo controlar cómo hacés las cosas y pensando a quién le gusta y a quién no. Miedo hay, pero es un miedo que no paraliza.
Noticias: Cuando mira hacia atrás en su carrera de actriz, ¿le agrada la evolución que ve?
Llinás: Sí, me parece que fui aprendiendo. No hay que decir que me guste todo lo que hago, creo que pude aprender a transitar terrenos que me eran más hostiles. Donde patinaba hoy puedo pisar un poco más fuerte. Y algo que me costó mucho es salir del encasillamiento de actriz de comedia y poder ser convocada para papeles dramáticos. Lo sentía como una gran limitación. Por eso en una época empecé a decir que no a todas las cosas que eran comedias de TV, y eso me limitó y me dejó un poco afuera del medio. El problema del actor es que es como una acción de bolsa, que en la medida en que no tiene presencia, vale cada vez menos.
Noticias: Y para el común de la gente, si no está en la televisión no está trabajando.
Llinás: Exacto. La gente no imagina que no estás en la TV porque decís que no, imaginan que es porque no te llaman. Entonces es como que venís menospreciándote. Pero gracias a mi marido, que me apoyó muchísimo, pude resistirme y no desesperar. Y de pronto surgieron papeles más dramáticos o en otro tono, como “Cerro Bayo” o “La Celebración”. Después de eso pude volver a la comedia desde otro lugar, ya no sintiéndolo como una casilla de la que no puedo salir. La comedia es mi lugar natural, pero es un lugar peligroso en ese sentido. Cuando uno empieza a estar demasiado cómodo, hay algo que empieza a volverse menos interesante. Y si pasa eso, el actor empieza a involucionar. No debe volverse una maqueta de sí mismo.
Noticias: ¿Cuánto de humor hay en su vida cotidiana?
Llinás: Tanto mi hermano como yo mamamos desde la cuna la vida a través del humor, porque así era mi padre (el escritor Julio Llinás). Una vez puse un tuit que decía “en mi familia lo último que se pierde es el humor; lo primero es la plata”. Eso define muy exactamente nuestro origen. Incluso haciendo drama me doy cuenta de que tengo un cierto humor, que no es lo mismo que ser gracioso. Es como un cierto distanciamiento que te da una visión un poco más general, y que aún en el drama está bueno que exista. El humor nos libra de la solemnidad. Si todos tuviéramos un poco más de humor, la vida sería más fácil.

 

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