Deportes / 18 de Octubre de 2015

Fisicoculturismo, obsesión por los músculos

El deporte que se alejó de los prejuicios y se convirtió en un estilo de vida. Representantes y prácticas polémicas.

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“Mente sana en un cuerpo sano” es la famosa frase que proviene de las sátiras de Juvenal. Para los griegos el aspecto físico era fundamental, por eso el entrenamiento tenía un papel importante en la vida de los hombres. Los cuerpos considerados perfectos eran aquellos que estaban personificados en los dioses.
Hoy en día en el cine se representa a Hércules, a un guerrero espartano o a cualquier superhéroe con una gran musculatura. Pero más allá de la ficción se encuentran los practicantes del fisicoculturismo, un deporte que puede presentar algunos prejuicios provenientes desde el desconocimiento de algunos, pero que llega a representar un estilo de vida para otros.
Músculos. En el fisicoculturismo no sólo se trabaja el crecimiento del musculo (hipertrofia), también es primordial tener una buena definición, simetría y definición muscular los cuales serán exhibidos mediante diferentes poses y juzgados por un tribunal, lo que lo convierte en un deporte totalmente subjetivo, ya que el ganador saldrá por el gusto y opinión que tenga cada juez.
Existen diferentes categorías que pueden estar divididas según la edad –cadetes hasta 18, junior hasta 21, etc.– que van hasta las más grandes –Máster más de 40, Grand máster más de 50 y Ultra máster más de 60 años–.
Además de la especialidad Culturista hay otras modalidades: en las mujeres surgieron el Bodyfitness en donde el cuerpo no es tan voluminoso, sino que es más artístico y se evalúa la belleza en general y el Bikinifitness que compiten aquellas mujeres con cuerpos agradables y atractivos sumado a la belleza facial. Estas nuevas categorías ayudaron a eliminar el prejuicio que existían a la práctica femenina de este deporte. Por el lado masculino surgió el Men´s Physique para aquellos hombres que buscan un físico estético y atlético y en donde participan en bermudas.
En el país se encuentra la Asociación Fisicoculturista Argentina (AFCA) que se encarga de administrar todos los torneos que se realicen dentro del territorio, formar el calendario anual y controlar la clasificación de los competidores. “Argentina pelea el primer puesto en Latinoamérica. Sacando a los Estados Unidos, que es un mundo diferente, nuestro país es uno de los mejores del continente” le dice a NOTICIAS Carlos Sibolich, secretario del AFCA y vicepresidente del World Fitness Federations (WFF).
A nivel nacional existe el Campeonato Argentino y también se realizan preselectivos para los sudamericanos. Al ser un deporte amateur en Argentina, muchas veces los ganadores no viajan a competir al exterior debido a los altos costos y a la baja esponsorización que hay en el país.
Estilo de vida. En el fisicoculturismo no sólo es importante el entrenamiento físico, también es muy importante llevar una dieta adecuada para poder llegar a los resultados deseados. Esto tiende a modificar rotundamente hábitos alimenticios.
La argentina Susana Alegre entrena hace diez años y compite hace siete. Ingresó al mundo fisicoculturista por temas de salud: “Era muy flaca debido a la mala alimentación. Fumaba mucho, dormía poco. Cuando empecé a practicar este deporte, mi cuerpo fue mejorando gracias al entrenamiento y me gustaron los resultados” le dice a NOTICIAS la competidora de bodyfitness. Luego fue tricampeona argentina y campeona absoluta, bicampeona del Mercosur y absoluta, bicampeona sudamericana y absoluta, campeona Arnold Classic Brasil y absoluta, entre otros torneos. Entrena los siete días de la semana durante dos horas –una anaeróbica y otra aeróbica– y lleva una dieta estricta que se basa en proteínas en un 90%.
Gerardo Maldonado compite gracias al ex campeón argentino Cristian Barbieri, quien lo vio entrenar en su gimnasio: “Al principio lo tomé como un deporte pero de a poco fue modificando mis hábitos. Uno tiene que estar preparado para hacer las siete comidas necesarias que requiere el entrenamiento, llevo los tapers a todos lados para cumplir con la ingesta” dice Maldonado, que se prepara para participar en los próximos meses en la categoría de 75 kilos.
Llevar adelante la dieta adecuada suele ser muy costoso. Para ganar volumen Maldonado ingiere por día 700 gramos de carne, 16 huevos –496 al mes– y 600 gramos de carbohidratos que puede ser papa, batata o frutos secos, entre otras cosas.
El fisicoculturista más importante e influyente de todos los tiempos es el actor Arnold Schwarzenegger quien obtuvo en siete ocasiones el Mr. Olympia, competencia que reúne a los mejores fisicoculturistas de todo el mundo y es organizado por la Federación Internacional de Fisicoculturismo (IFBB), actualmente entrega 400.000 dólares en premios. Otros grandes exponentes de este deporte son los estadounidenses Lee Haney y Ronnie Coleman, ambos ganaron en ocho oportunidades la máxima estatuilla. Stephen Reeves fue considerado el hombre perfecto en la década del sesenta, eso lo catapultó al cine en donde filmó numerosas películas de romanos o héroes griegos. Otro famoso culturista es Lou Ferrigno, recordado por interpretar en televisión al increíble Hulk. En la actualidad Phil Heath es el gran exponente de este deporte en donde viene ganando desde el 2011 el Mr. Olympia. En la Argentina hay muchos culturistas de gran nivel pero la que se destaca es Rita Bello.
La polémica por la práctica de este deporte surge a partir de que no existe un control antidoping, por lo que no hay una regulación en cuanto a la utilización de anabólicos, esteroides que apuntan a la mejora muscular o a mejorar la fuerza, el uso de diuréticos que ayuda a que la piel se vea más fina, la eritropoyetina (EPO) que ayuda a mejorar el rendimiento del deportista, entre otras. Algunos también suelen utilizar insulina, para que la glucosa que ingieren vaya directamente al musculo, su uso desmedido puede llegar a ser muy peligroso para el deportista, y provocarle un coma diabético. El control sólo se realiza en algunas competiciones internacionales. “La mayoría ve el lado morboso de este deporte, pero no que lo ven es que esto es un estilo de vida” concluye Carlos Sibolich.

 

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