Personajes / 21 de junio de 2016

Mercedes Morán: “De la pasión a los 60 no se habla, tiene mala prensa”

Se sube a escena en un unipersonal que escribió con anécdotas de su vida. Romances, nido vacío, desilusión política, corrupción y Lanata.

Es la que se casó a los 17 años y terminó el secundario con su marido como tutor. Quien fue madre a los 19. La que creyó que sería socióloga pero se quedó con las ganas truncas cuando la Dictadura Militar cerró la carrera. Aquella que en los ´70 sentía que vivía una tragedia shakesperiana. Esa misma que llegó al taller de teatro de Lito Cruz sin expectativas. La que nunca se imaginó actriz, pero descubrió en el escenario un respiro a su “timidez patológica”: podía ser otras y eso le resultó liberador. Acaba de estrenar en el teatro Maipo “¡Ay, amor divino!”, un unipersonal escrito por ella, desde sus entrañas. Lo toma como la última materia a rendir para dejar atrás su pasado de retraída.
Noticias: ¿Qué quiso contar con la obra?
Mercedes Morán: No fue una necesidad personal sino funcional: no quería comprometerme con un proyecto de teatro que no me permitiera viajar para acompañar una película o rodar, si surgiera una propuesta. Quería poder cortar y volver, implicaba no tener un elenco del cual hacerme responsable. Entonces dije: “Voy a escribir un unipersonal, contando mis cosas, algo relajado, algo cool”.
Noticias: ¿Quería escribir algo cool?
Morán: Sí, algo que me resulte cómodo, que no tuviera que impostar. Valoro mucho la comodidad, como confianza, no como confort. Uno siempre persigue la felicidad. Encuentro algo parecido a ese estado cuando estoy cómoda, relajada, despreocupada de la mirada del otro, cuando me siento en confianza. Entonces escribí cuentos de mi vida, siendo consciente de que no tengo una vida extraordinaria, no crucé la cordillera a pie (risas). Lo hice con una intención liviana, pero claro, nada de cool. Fue un viaje personal a mi infancia, al pueblo, a mis padres, a la niñez, al traslado a la gran ciudad (nació en Córdoba y vivió hasta los siete años en Concarán, San Luis), el amor, la vocación.

Su biografía dice que es hija de una maestra rural ultracatólica y de un diputado peronista por la provincia de San Luis. Cuando su familia se radicó en Buenos Aires, ella pasó de la libertad de andar en bici y perderse en caminatas al corset de un transporte escolar y el anonimato urbano. La reconoce como una bisagra en su interior.
Noticias: ¿Cuándo empezó a escribir lo que terminó siendo la obra?
Morán: Tuve esta idea cuando fui a rodar “Call me Francisco” en Italia hace como un año y medio, después me fui a Chile a hacer “Neruda”. Entre viaje y viaje, escribí sin pretensiones. Esta necesidad empezó cuando mi última hija se fue de mi casa a vivir sola. O me ponía triste o empezaba a disfrutar de la libertad. Sorpresivamente me descubrí como cuando era joven, viajando con una mochila, liviana; apareció la escritura, que siempre estuvo en mí pero administré como un bien muy personal.
Promediando el espectáculo, Morán se instala en el presente para ponerle humor a lo que le pasa a una mujer de entre 50 y 60. El paso del tiempo, el sexo, la pasión, el amor. “Es algo de lo que no se habla, tiene mala prensa y hay mucha mentira. Por sostener la juventud y demostrar que una todavía está buena, no se reflexiona sobre los verdaderos deseos que aparecen”.
Noticias: Siempre dijo que se escondía detrás de los personajes, ¿qué habrá pasado para animarse a subir a escena contando lo propio?
Morán: Sí (sonríe), es un riesgo que necesito correr. Apareció una necesidad de comunicarme con la gente desde algún lugar.
Noticias: ¿Por qué eligió ese título para la obra?
Morán: Porque el espectáculo es sobre el amor: a los hombres, a Dios, a mis hijas, a mi padre, a la actuación. Y cómo recurrentemente el amor me hacía llorar. Hasta que con la temida madurez, deja de hacerme llorar… Del primer amor que hablo es el de una niña muy religiosa, muy católica. Hasta que me enamoré del primer hombre y sentí que había traicionado a Dios, una especie de síndrome de monja a los cinco años (risas).
Noticias: ¿Se enamoró a los cinco años?
Morán: A los seis años, sí. De mi hermano… Lo cuento con toda la distancia y humor.
Un día, aquella nenita que todavía vivía en San Luis, que acompañaba a su mamá a misa, la que se iba de exploración al río con sus primos, la que tenía aliento a mandarinas; esa niña puso la ñata contra la puerta del baño mientras su hermano de 16 años se estaba bañando. Con el corazón galopándole, espió a través de una hendija. Quedó turbada, entre la fascinación por ese cuerpo masculino y el temor de haber quedado embarazada en el atrevimiento voyerista. Así de traumático le resultó.
Noticias: ¿Dejar de llorar por amor tiene que ver con encontrar a la persona correcta o con cambios propios?
Morán: Con las dos cosas. Encontré a la persona hace diez años (el artista plástico Fidel Sclavo), me siento feliz y vivo el amor de una manera diferente de como lo viví en mi juventud, ya no es sinónimo de nervio y tensión. Al tener más años, discriminás las cosas que te hacen sentir bien y las que obedecés culturalmente. Y el amor tiene cierta prensa: las cosquillitas en la panza y las mariposas. Las mujeres tenemos que revisar esos mandatos culturales porque corremos el riesgo de creer que no tenemos cosas que a lo mejor ya tenemos.
Noticias: ¿Sufrió la demanda externa de la eterna juventud?
Morán: Sí y la sufro. Pero la que más sufre es la propia, la interna.
Noticias: ¿Por qué?
Morán: Porque te acercás a la muerte, ya terminó el partido, antes estábamos camino a la cancha. Dice Woody Allen que todo lo que él hace es para olvidarse de que se va a morir. Consciente o inconscientemente construimos vidas, viajamos, pintamos cuadros, escribimos canciones para olvidarnos… porque si no es muy duro.
Noticias: “Maracaibo”, la película de Miguel Ángel Rocca que está filmando estos días, tiene que ver con una muerte, la de un hijo…
Morán: Sí, es un drama muy bien escrito donde una pareja pierde a un hijo muy joven y lo que sucede con eso, es un miedo atroz que tenemos todos.
Noticias: Debe ser complicado animarse a un libro así.
Morán: Un miedo grande como es el miedo a la muerte, en mi caso al menos, es superado por el miedo de la muerte de un hijo. Muchas veces elijo un papel también para exorcizar, reflexionar y afrontar algún tipo de miedo o complejo. Eso muchas veces es muy sanador.
Noticias: En 2011 decía que después de su desencanto político en el ´72, cuando dejó la militancia, no acepto más verticalismo.
Morán: No lo acepté nunca más, no me considero de ningún partido. Con la política me pasa lo mismo que con el teatro: para el teatro comercial, soy independiente, para los kirchneristas, no soy lo suficientemente kirchnerista, apoyé muchas cosas pero critiqué otras. Apoyé muchas cosas que hizo Alfonsín y no soy alfonsinista ni radical. A los 17 años, dejé de sentirme peronista cuando me desencanté con la figura, con los políticos. Después me entusiasmé con algunos políticos.
Noticias: En 2013 dijo que Lanata hacía investigaciones livianas, superficiales y frívolas. ¿Qué piensa ahora?
Morán: Lo de livianas, superficiales y frívolas lo puedo decir ahora. En ese momento lamentaba que hubiera dejado de hacer investigaciones serias y profundas. A mí Lanata me acusó de una cosa que no hice así que no tengo por qué creerle. Me acusó de haber festejado mi cumpleaños con dinero del instituto (INCAA)… Fue una acusación horrible y falsa. La productora de la película, el INCAA y Adrián Suar presentaron las explicaciones que él nunca dio ni leyó (al aire), dijo cosas horribles como: “Te estás robando la plata de los abuelos”. Hasta el día de hoy cuando cumplo años recibo puteadas, amenazas de muerte, me ponen papeles en el auto…
Noticias: ¿Papeles en el auto?
Morán: Sí, te juro por la vida de mis hijas, porque evidentemente es un periodista que tiene mucha credibilidad y durante mucho tiempo creí en él y creo que muchas de las cosas que dice son verdad y otras no.
Noticias: Dijo que Néstor y Cristina eran representativos de su juventud.
Morán: Sí, en el sentido de que muchas de las cosas que reivindicaron de la política de los Derechos Humanos, de los derechos de los actores o el matrimonio igualitario fueron anhelos de mi juventud; pensaba que nadie lo iba a hacer más.
Noticias: En un reportaje reciente expresó que cree que la corrupción sí mancha al proyecto.
Morán: Sí, la corrupción no tiene ideología, es hija del poder y del dinero y la hay en todos lados, lamentablemente. Cuando en un proyecto hay una parte corrupta, los que más lo lamentamos somos los que apoyamos ese proyecto, y ni siquiera puedo hablar de haber apoyado un proyecto sino medidas. Si hubiera votado a Macri y la Justicia dijera que está haciendo un acto de corrupción evadiendo, me sentiría defraudada. Detesto la corrupción, es un cáncer, quiero que se demuestre dónde hubo corrupción, en todos lados. Lo importante es prevenirla y castigarla de manera objetiva. Robar de la obra pública es horrible y eso queda claro para todo el mundo, pero evadir es horrible, también es robar y no le queda claro a todo el mundo. La gente en general piensa que alguien que evadió, pagó menos de su plata. Para mí, un evasor es un ladrón. No tenemos una cultura de pagar impuestos. La gente dice: “Los pagaría, si volvieran (en obras y servicios)…” Empecemos por pagarlos y después tratemos de que esa plata no se la roben, pero empecemos por pagarlos.
Es Mercedes, la mujer aplomada a la que el amor (en sus distintas formas) ya no la hace llorar.

 

Valeria García Testa

Fotos: Marcelo Escayola

 

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