Opinión / 12 de agosto de 2016

Después de las palabras de Cordera: violencia ya no más

Los dichos del músico ofenden porque banalizan el compromiso con la consigna #NiUnaMenos, pero también se escuchan voces que minimizan el daño.

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¿Por qué irritan, ofenden y escandalizan las declaraciones de Gustavo Cordera? Porque banalizan el compromiso de una gran parte de la sociedad con la consigna #NiUnaMenos, porque demuestran un profundo desprecio por los derechos de las mujeres y porque, estarían haciendo apología de un delito infame como es la violación. Ahora bien, ¿por qué, también, entre la indignación generalizada se escuchan voces que minimizan su importancia, relativizan su impacto o incluso, soslayadamente, adhieren a algunos de sus dichos? Porque las expresiones del cantante sintetizan, en forma grotesca claro está, al sistema de creencias y valores que históricamente ha puesto a las mujeres en lugar subordinado ante los hombres y que las feministas caracterizamos como patriarcado. Ese patriarcado que nos atraviesa como sociedad con consecuencias nefastas.

En Argentina, una mujer es asesinada cada 37 horas por el hecho de ser mujer. Esta es una realidad que nos duele, nos subleva y como Estado nos obliga a actuar. Los femicidios son la expresión extrema de la violencia contra las mujeres. Pero están lejos de ser su única manifestación. La violencia es el resultado de la desigualdad estructural entre varones y mujeres que se presenta en todos y cada uno de los ámbitos del quehacer social. Es por ello que para erradicarla, necesitamos un abordaje integral y el firme compromiso de toda la ciudadanía.

Así lo expresó el Presidente de la Nación Mauricio Macri el pasado 26 de julio en ocasión de la presentación del primer Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres: “tenemos que desterrar los patrones culturales que naturalizan la agresión a la mujer. Esto no es una tarea solo de un gobierno, sino de toda la sociedad”.

El desdén con el que el Sr Cordera hace referencia a la sexualidad de las mujeres, las adolescentes y las niñas pone de manifiesto no sólo el total desconocimiento de la ley, sino que reafirma esos patrones culturales machistas que naturalizan la violencia contra las mujeres, al punto de legitimarla.

Desde el Consejo Nacional de las Mujeres iniciaremos acciones legales toda vez que las expresiones aludidas están tipificadas como conductas delictivas en nuestro Código Penal.

No podemos banalizar a la violencia contra las mujeres, así como no podemos banalizar ningún tema de derechos humanos. Las mujeres tenemos derechos y leyes que así los consagran. Hoy, además, tenemos un gobierno comprometido con hacer que esas leyes se cumplan. Ejemplo de ello resulta la reciente presentación del mencionado Plan de Acción.

Este Plan era una deuda que el Poder Ejecutivo tenía con las mujeres de Argentina y con la sociedad desde el año 2010, cuando se reglamentó la Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales (Ley 26485). Hoy, cumplimos con esta asignatura pendiente expresando con claridad la decisión y voluntad del Poder Ejecutivo de asumir como política de Estado la realización del derecho de todas las personas a vivir una vida libre de violencia. Por primera vez, nuestro país cuenta con una herramienta de planificación estratégica que reúne y sistematiza políticas, programas e iniciativas para todo el territorio. Con una mirada federal, transversal e interdisciplinaria, el Plan marca un camino común con estándares de protección, que tienen como fin garantizarles a todas las mujeres de Argentina el acceso a dispositivos de atención de calidad.

El Plan aborda todos los tipos y modalidades de violencia contemplados en nuestra ley. Entre ellos, la violencia simbólica y mediática y pone el énfasis en la educación como herramienta fundamental para la prevención; así como también reconoce el rol clave que cumplen los medios de comunicación como agentes de cambio.

Deconstruir esquemas culturales patriarcales, que tienen como principal consecuencia la naturalización de la violencia hacia nosotras las mujeres y que se han cobrado la vida de miles de argentinas, es un camino largo a recorrer. Es por ello que dar efectivo cumplimiento a la Ley 26.485 a partir de la implementación del Plan Nacional es paso fundamental.

Declaraciones como las de Gustavo Cordera no se terminarán de un día para el otro, lo sabemos. Pero tenemos la certeza de contar con herramientas para empezar a generar transformaciones sociales sustantivas para pasar de la indignación, al cambio cultural. Violencia contra las mujeres, ya no más.

Fabiana Túñez es presidenta del Consejo Nacional de la Mujer

 

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