Personajes / 25 de agosto de 2016

Rohan Marley: “El mundo está empezando a respetar la planta de cannabis”

Lo llaman “rastapreneur” y es el único de los hijos de Marley que no es músico. Negocios sustentables y productos a base de cannabis.

Rohan Marley: “El mundo otra vez está empezando a respetar la planta de cannabis”
Foto: Juan Ferrari.

Rohan Marley: Toco la batería. Y un poco la guitarra.
Noticias: Y no canta.
Marley: Canto… sólo para mí.
Noticias: Entonces quizás no le resulte tan sencillo ser un Marley.
Marley: Lo difícil es ser la persona que otro espera que seas. Uno es como es, trata de vivir la vida como sabe, de acuerdo con su experiencia. De repente alguien te observa y piensa que deberías vivir de acuerdo con otra idea, su idea. Puedo tener una casa, puedo contarte cómo querría que fuera mi casa por dentro y alguien insistirá: “Pero esa casa no es muy Marley”. Me gusta esa silla que está ahí y no es ni un poco Marley. No se pueden “bobmarleyear” las cosas. Sí las emociones, la inspiración, y ahí está Marley porque está en mi sangre.
Rohan es uno de los trece hijos (el número fluctúa según quién confeccione la lista) de Bob Marley, leyenda del reggae, de Jamaica y del rastafarianismo. Admite ser el único que no es músico, como Ziggy, Damian o Ky-Mani. Es el distinto, el hijo empresario, el “rastapreneur”, como lo llama un reciente artículo del Huffington Post. Tenía nueve años cuando murió Bob y a los doce lo mandaron a Estados Unidos: vivió en Miami –donde fue un promisorio linebacker de los Hurricanes, el equipo de fútbol americano de la universidad– y ahora en Nueva York. Desde hace una década, es el hombre que maneja los negocios del clan, cuyos pilares son una línea de café orgánico y los sets de audífonos y parlantes ecológicos que vino a presentar a la Argentina. Negocios que –dice con una sonrisa que jamás abandona su rostro– maneja de acuerdo con los principios de sustentabilidad, respeto por la naturaleza y comercio justo con los campesinos, modernas fórmulas con las que busca sintetizar el ideal que heredó de su padre: “One love”, como repite Rohan como un mantra.
Marley: Diría que antes de ser un emprendedor fui un granjero. Así ingresé al movimiento sustentable, así nació Marley Coffee. Mi trabajo es hacer una cosa de otra, crear, convertir las bayas rojas del cafetal en tazas de café, pero sin cambiar su esencia. Realmente es un trabajo noble, bueno no sólo para mí, bueno para las personas. Los emprendimientos son como una familia que va creciendo y nosotros crecimos, evolucionamos. Durante muchos años no tuvimos ningún control sobre los derechos de imagen y todo lo referente a mi padre, tuvimos que salir a recuperar eso, pagamos un alto precio por eso. Esta empresa es una familia y queremos construir sobre el legado que él nos dejó. Entonces, como una granja pasa de generación de generación, estas ideas son una extensión de nuestra historia familiar, que se expande por fuera de la música hacia negocios que encaramos siguiendo nuestros principios, nuestro modo de ver la vida.
Noticias: Cualquiera mal pensado podría decir que se trata sólo de negocios. Tomemos el paquete de café. Está la cara de Bob Marley, su música (“Stir It Up” a modo de eslogan) y hasta su fe (un León de Judá, símbolo de la resistencia africana contra sus opresores). Pero es café.
Marley: La gente siempre va a juzgarte, no importa lo que hagas. Pueden decir: “Oh, no eres lo suficientemente revolucionario, no eres esto, no eres aquello”. Pero esto es profundo, tiene sustancia. Comenzó cuando compré esos 52 acres de tierras en las Blue Mountains, en Jamaica. Les pregunté a los campesinos qué necesitaban, qué sabían hacer. Me dijeron “café”. Les pregunté cuánto sabían de hacer café y me dijeron que se habían pasado la vida cosechando café. Bueno, dije, ustedes enséñenme cómo se hace, yo voy a aprender el negocio. No agarro un paquete de café y le estampo a Marley. Somos rastafaris. ¿Qué hicimos? Buscamos un modo de vida sustentable para esa comunidad, para la naturaleza, un producto orgánico, benévolo con el ecosistema. Así se conectan las cosas.
Noticias: ¿Con The House of Marley, los productos de sonido, hacen lo mismo?
Marley: Exacto. Comercio justo, directo con los campesinos. Marley alcanza a mucha, mucha gente, amigo. Y usando sólo materiales reciclables, orgánicos, sustentables, lo que sea bueno para el planeta. Es como hacer una casa: ¿cuánta madera vas a usar? No es ir hasta el bosque y hacharlo todo porque el bosque se muere. No. Vamos a buscar madera certificada por los consejos de administración forestal. Este modo de hacer las cosas existe. Hay que buscarlo, cavar profundo, se encuentra y se puede hacer. Toda idea proviene del deseo de crear y de ofrecer. Uno es lo que da. Como la música de mi padre, que no es sólo música. La escuchas una y otra vez hasta que entiendes el mensaje. Y de ese mensaje, no importa cómo lo recibas, viene la inspiración. Entonces mi inspiración es construir, crecer y hacer cosas que no te sostienen a ti sino a otros. Eso es “One love”, el nombre de nuestra fundación de caridad. Mi nombre es Marley, mi padre construyó esta idea cuando yo era un niño. Pero no vendo a Bob Marley, no vendo remeras con su rostro. Si vas al mercado hay cinco mil personas que lo hacen y alimentan a sus familias con mi padre. No me digan: “Tú no puedes hacerlo, se supone que hagas tu propio camino”. ¿En serio? Dile eso a los campesinos, diles que no pueden cosechar en las tierras de sus padres y abuelos.
Sus lugares en el mundo son muchos. Jamaica es su cuna. Etiopía, un país que visita regularmente, la de sus antepasados. En Nueva York están la mayoría de sus hijos, que son siete: cinco de ellos los tuvo con la cantante Lauryn Hill, que alcanzó celebridad en los ’90 por su versión rapeada de “Killing Me Softly”. (Selah, la de 17, ya hace campañas publicitarias para Calvin Klein.) Y Miami fue el lugar donde Rohan creció con su abuela Cedella, la mamá de Bob. “Eso fue después de que me expulsaran de la escuela en Jamaica. Mamá Rita me despachó”, ríe Rohan, que se crió junto a dos hermanos que nacieron, como él, entre abril y mayo de 1972, pero de otras madres. Stephen era hijo de Bob y Rita Marley. Robbie fue el fruto de la relación del músico con una de sus muchas novias. Lo mismo Rohan. Pero Bob los cobijaba a todos en la misma casa.
Marley: ¡Éramos los trillizos! Todavía lo somos. Durante años, Stephen y yo vivimos en Jamaica, íbamos a la misma escuela, volvíamos a casa juntos, nos ayudábamos. Cuando Robbie volvió de Nueva York me puse un poco celoso. Pero realmente siempre fuimos…
Noticias: ¿Amigos?
Marley: ¡Más que amigos! Los hermanos son como tu casa, la casa de tu padre, allí siempre eres bienvenido. Puedo llamar a cualquiera de mis hermanos a cualquier hora. Somos una familia muy unida. Es todo lo que tenemos: hermanos y hermanas. El mes pasado Rita cumplió 70 e hicimos una gira para celebrar.
Noticias: ¿Qué recuerda de su infancia con su padre?
Marley: Lo que recuerdo es ver a ese hombre que parecía un gigante. Y ver a toda la gente a la que mi padre daba de comer y cuidaba siempre, gente que quizás él ni conocía, sólo gente que necesitaba ayuda. Entonces es justo que nosotros hagamos lo mismo.
Bajo y macizo, Rohan jugó al fútbol americano pero confiesa que hubiera querido ser futbolista en la selección de Jamaica. Muestra el buzo de River Plate que le regalaron en una visita al Monumental. Otro agasajo en Buenos Aires lo mostró cerca de la ex de un ex Boca. Jimena Barón cantó algunos covers durante la presentación de The House of Marley que organizó la cadena Frávega –que comercializa sus productos– en un boliche de Núñez. Lo invitó a subir al escenario, y aunque Rohan prefirió los bombos y los platillos, la noche terminó con miradas cómplices, susurros al oído y la promesa de Barón, vía Twitter, de visitarlo en Nueva York. El resto de su tiempo en el país, Marley lo dedicó a probar los vinos argentinos, que elogió, aunque no probó la carne –“estuve tentado, estoy en la Argentina, pero no como carne”–, y a visitar granjas orgánicas en Carlos Casares.
Marley: Vamos al mundo y tratamos de descubrir y redescubrir cosas que podamos usar para nuestros productos respetando a la madre naturaleza. Siempre materiales sustentables, aluminio reciclable, maderas, cerámica, telas, tintes naturales. Usamos bambú y fibra de cáñamo. Cannabis. Eso es ser eco-friendly. Vives en esta casa y no piensas en cómo se sostiene y usas más y más electricidad y un día descubres… la energía solar. Lo que nosotros hacemos es nada, pero empezamos, aprendemos, crecemos por este camino. Y mientras hay fábricas en China reinventando la producción en serie, inyectando plástico en moldes, pum, pum, pum, lo nuestro es una reingeniería en otro sentido. Volver a lo artesanal. Como la cosecha del café. The House of Marley se hace con las manos. Con respeto absoluto por los materiales y por los hombres que los elaboran.
Noticias: Hablemos de la fibra de cáñamo. Bob Marley significa reggae, amor, paz, pero también cannabis.
Marley: Claro.
Noticias: Usted comercializa Marley Natural, una línea de productos a base de cannabis. ¿Qué significa esa planta para usted?
Marley: Es una de las plantas más increíbles del universo. Con cannabis se hace ropa, combustibles, alimento; con cáñamo se hacían las velas y las cuerdas de los barcos. No se agota en el consumo de la hierba. Nosotros hemos creado una línea de aceites y jabones a nivel medicinal e industrial. El mundo está empezando a entender otra vez a respetar esta planta. Esos productos no difieren mucho de la idea de Marley Coffee, que también está focalizada en un sentido espiritual. Sólo que es otra planta.

 

Pablo Taranto

 

Fotos: Juan Ferrari.

 

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