Cultura / 3 de Octubre de 2016

Rosario también es poesía

Durante una semana, el Festival dedicado al género llenó la ciudad de poetas. Éxito a prueba de cambios.

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La relación de los argentinos con los poetas es, por lo menos, contradictoria. Mientras los autores del género son editados rara vez en sellos comerciales, y suelen ser relegados en los grandes eventos culturales -con la consecuencia de resultar casi desconocidos para el gran público-; la poesía es una de las más activas de las artes, en la mayoría de las ciudades del país. Lecturas, encuentros, talleres, performances sumados a la enorme actividad de las editoriales independientes; son testimonio de una pasión que, en especial los jóvenes, sostienen con total indiferencia hacia las reglas del mercado.
El Festival Internacional de Poesía de Rosario (FIPR) es prueba de esta paradoja. Tiene 24 años de vida y ha atravesado incólume diversas gestiones municipales y contextos históricos. Es uno de los festivales del género más importantes de Latinoamérica y el más convocante a nivel federal porque en él participan autores de toda la Argentina
La edición 2016 se realizó entre el 19 y el 25 de septiembre y reunió a 40 escritores de 17 países: Alemania, Bolivia, Brasil, Camerún, Chile, China, Colombia, Cuba, Italia y Estados Unidos, entre otros.
“En su origen, el Festival fue una creación de la Municipalidad de Rosario, que dispuso de las sedes y los recursos para organizar las primeras ediciones”, dice el poeta Daniel García Helder, coordinador del equipo organizador y curatorial del evento. Hoy al gobierno de Rosario se suman el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe y el Centro Cultural Parque de España.
La selección de los participantes es rigurosa y ardua. Se trata de ofrecer cada año un conjunto variado de lecturas (los poetas no se repiten y si lo hacen, deben esperar hasta una década para volver al evento). Nadie se postula para participar. El comité organizador lee cientos de libros y bibliografía de argentinos y extranjeros para realizar la selección. La intención es que estén representadas en el Festival todas las poéticas y todas las generaciones. Poetas consagrados conviven con los nuevos, los jóvenes, los casi inéditos.
Materia. La escena tiene mucho de ritual. Como en el teatro, alguien desde el frente “dice”, y alguien en el auditorio escucha. La ceremonia es muy antigua pero renueva su encantamiento con cada lectura. La poesía es el único género literario que se lee en voz alta y se comparte con los lectores en presencia. Quien no haya asistido jamás a un recital de poemas debería exponerse a la experiencia.
“Políticamente incorrecto como decir que una está contenta con todo este calor que hace con todo este viento norte que arde y ensucia, desnuda y se lleva”, dice un poema de Rocío Navarro, 33 años, docente de Resistencia, una ciudad que, según cuenta, es territorio activo en el arte y la poesía. Con sus libros en la falda -editados por pequeñas editoriales o publicados por mano propia- espera su turno para leer. “Cuando me convocaron pensé que se habían equivocado, como mi nombre es bastante común”, confiesa, mientras acuna en sus brazos a su beba que llora.
Estamos en el pequeño auditorio del bello Centro Cultural Parque de España, a orillas del río. Cada uno de los poetas que participan en el evento -uno entre las decenas que integran el Festival-lee un sólo poema.
Hay autores que suben al estrado con traductor, como la italiana Biancamaría Frabotta, el chino Shu Chong o la norteamericana Rae Armantrout. Entre los poetas argentinos, hay varios de larga trayectoria y laureles: María del Carmen Colombo, Jorge Aulicino, Rubén Reches, Beatriz Vignoli, Anahí Mallol.
Con la lectura como base, diversas actividades se suceden a lo largo de la semana: mesas redondas, recitales, talleres, performances. Toda la ciudad está tomada por el Festival. Los encuentros abarcan también la trasnoche. En el bar Oui, después de la cena, los poetas se reúnen y siguen compartiendo sus textos.
En el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa tiene lugar, también, otra de las actividades importantes del Festival: la Feria de Editoriales Independientes. Todos los libros de poemas que se editan en el país, están en esta Feria, en donde se encuentran también ejemplares desaparecidos, inhallables, verdaderas joyas.
Para terminar, hay que mencionar el homenaje que este año el Festival dedicó al poeta rosarino Aldo Oliva (1927-2000). Se presentó la reedición de su obra completa (ver recuadro) y una plaquette con entrevistas.
Uno de sus versos fue leitmotiv de todo el evento: “Corté tu flor, Revolución, para bogar, embriagándome en ella”.

 

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