Personajes / 23 de diciembre de 2016

Gustavo Samuelian: “La angustia es un motor para producir”

El diseñador de la marca Bolivia habla sobre su rechazo a seguir las tendencias de la moda y la palabra cool. Inspiración dark
y modelos reales.

Gustavo Samuelian: “La angustia es un motor para producir”
Fotos: Marcelo Escayola

Dice que no le importa lo que se usa. Que cuando vuelve del exterior, la gente le pregunta qué es lo que se viene en el mundo de la moda y que no tiene ni idea. Que sus creaciones reflejan su estado de ánimo, que por eso tiene prendas más dark y buzos amarillos desde hace diez años, por más que no se usara. Dice que no consume, que no le gusta. Que odia la palabra cool. Que a veces –sólo a veces– se siente exitoso. Y que todos tenemos angustia. Gustavo Samuelian tiene 47 años, tres hijos –Sofía (12), Josefina (11) y Toro (7)– y un emporio llamado Bolivia, marca de ropa con un sello disruptivo que cuenta con siete locales propios y cuatro franquicias. Asegura que siempre se vistió raro y que Cecilia, su mujer, no se empeña en cambiarlo: “No le gusta que me pinte las uñas”, confiesa. Aunque una vez le pidió que no saliera a la calle con zapatillas con plataforma.
Noticias: ¿Cómo le cae que asocien a Bolivia con lo “cool”?
Gustavo Samuelian: Mi concepto de lo que es y no cool tal vez sea distinto del de la gente. No es que me moleste que lo asocien con eso, pero quizá lo cool para lo mainstream no es para mí. De hecho, odio la palabra, y jodo con lo cheto y si algo está de moda. Trato de correrme todo el tiempo de qué es lo que se usa y qué no.
Noticias: ¿Qué es lo que el común de la gente cree que es cool?
Samuelian: No sé, tal vez lo que se usa en ese momento. Ponele: una temporada se usa el amarillo, venís acá y decís: “Ah mirá, hicieron buzos amarillos”. Pero yo desde hace diez años lo hago todas las temporadas. Las cosas que uso para inspirarme son siempre las mismas, una canción de los Beatles o una película.
Noticias: Si siempre le inspira lo mismo, ¿no llega un punto en que está totalmente exprimido ese elemento?
Samuelian: No sé cuántos años tiene un tenedor y siguen haciendo nuevos. A lo que hago le pongo mucho de lo que me pasa, entonces de pronto una temporada estoy muy angustiado y hago colecciones más oscuras.
Noticias: ¿En qué momento está ahora?
Samuelian: Voy pasando por un montón de estadios. En general soy muy positivo, pero la angustia es un motor, como el miedo. Son cosas inherentes al ser humano. Es como el músico. ¡El músico cuando está feliz no compone! Cuando está angustiado hace unas canciones buenísimas. Cuando uno está mal es cuando más produce.
Noticias: ¿En serio sigue teniendo miedo a que le vaya mal? Cualquiera pensaría que le ha ido bien.
Samuelian: Definime bien…
Noticias: La economía del hogar es una de las principales preocupaciones del hombre moderno occidental. Usted dice que hace lo que le gusta, tiene siete locales y cuatro franquicias.
Samuelian: La realización para mí no pasa por lo económico. De pronto está, hay un mínimo para vivir más o menos bien. Pero para mí el éxito pasa en que te levantes y te acuestes con una sonrisa.
Noticias: ¿Se siente exitoso?
Samuelian: A veces sí y otras no. A veces estoy contento conmigo y otras no. A veces siento que tal vez el éxito pasa por si me siento buen padre o no. Me olvido de cosas y me hace sentir mal. El poder hacer lo que me gusta es una bendición, para mí eso ya es tener éxito. Poder vivir de lo que amás es buenísimo. Veo en la calle a alguien con algo de Bolivia y siento la misma emoción de hace diez años.
Noticias: ¿Es de estar pendiente del negocio?
Samuelian: Para mí no es un trabajo, a veces lo hablo con mi mujer. Ella hace un par de años se dedica a la cerámica y descubrió lo que le apasiona. Antes le decía: “Imaginate si fuese músico, me levanto y me voy al cuarto de al lado a componer. Vos no pensarías ‘uh, pará de laburar’. Esto es lo mismo”. No siento el peso. No viene el lunes y digo: “Uh, tengo que ir a trabajar”.
“Tengo como dos vidas: una antes y otra después de que se despierta mi mujer. Me levanto muy temprano. Necesito mi espacio de soledad”, confiesa el excéntrico diseñador, que mueve las manos mientras habla y sus pulseras de metal tintinean en el patiecito del local de la calle Costa Rica. Antes de Bolivia y de Divina Bolivia, la línea femenina de la marca, Samuelian supo tener otra vida: trabajó en una cancha de tenis, a los 27 años vivió en un pueblito de Estados Unidos siguiendo a una novia con la que no duró y fue vendedor en “Motor Oil” hasta que se independizó con su propio negocio. Cuando nadie lo ve, toma café y piensa. “Escribo pelotudeces y las subo a Instagram”, desliza y se ríe.
Noticias: Milita la idea de que compramos por angustia. ¿Es tan así?
Samuelian: Es la sociedad de consumo. Mucha gente compra por angustia, no lo inventé yo. Lo que tiene es que es muy efímera esa satisfacción. Pero esos agujeros son parte de lo que somos y tienen que estar.
Noticias: ¿Usted es de consumir?
Samuelian: No, y muchas charlas con mis hijos son de “quiero esto, quiero lo otro”, y les digo “a ver, piensen qué se compró papá este año”. No me gusta comprar por comprar.
Noticias: Pero a la vez, usted provee a esa gente angustiada y que sí consume.
Samuelian: Todos estamos angustiados, no existe una persona a la que no le pase.
Noticias: ¿Por qué es tan cara la ropa en la Argentina?
Samuelian: Acá todo es muy caro. La materia prima, pagás muchos impuestos, mano de obra, hay un montón de telas que acá no se fabrican y vienen de afuera y pagan muchos tributos. Tenemos muchos costos fijos, alquileres caros.
Noticias: La elección de los modelos que publicitan la marca en las campañas gráficas –han pasado Jorge Lanata, Juan Minujin, Pachi Tamer– siempre es llamativo, salen de los estándares del modelo de pasarela. ¿Es una estrategia?
Samuelian: Nunca usamos modelos. Laburé en otras marcas y siempre me dio la sensación de que viene el modelo, lo contratás, no sabe qué es la marca que se está poniendo y era como que no es de verdad. Hace muchos años empezamos a sacar fotos con los chicos que trabajaban con nosotros que sí usaban la marca. Con la mayoría ni hubo un arreglo comercial. Pachi es un ejemplo perfecto, o Lanata. Cuando conocí a Jorge le mandamos un mail diciéndole que lo queríamos vestir. “No tengo idea de qué carajo es Bolivia”, nos contestó. Seguimos intercambiando mails y después comentó que le había consultado a la hija y allí conoció la marca. “¿Por qué carajo se te ocurrió vestirme a mí?”, me preguntó. Porque hago ropa. Si tuviese un restaurante lo hubiese invitado a comer.
Noticias: Ha dicho que quiere hacer Bolivia lo más masivo posible, pero a la vez sostiene que no sigue lo mainstream. ¿No contrastan ambas ideas?
Samuelian: No. Estas cosas son por asociación. No sé si uno trata de dar un mensaje, uno hace algo y si más gente lo interpreta, por definición se volvería mainstream. Pero no necesariamente porque sea masivo dejará de ser distinto u original. Hay que hacer lo que uno cree y bien, y después ayudar para vender, porque está claro que todo esto es para vender. Tengo también muchas cosas que no se venden. La gente a veces me mira y me dice: “Y eso te lo vas a poner vos, tu primo… ¿Y quién más?”.
Noticias: ¿Y qué responde cuando le dicen eso?
Samuelian: ¡Contesto que en dos años se lo van a estar comprando! 

Juan Bautista Torres López

@jbtorreslopez

 

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