Ciencia / 28 de febrero de 2017

Lino Barañao: “Lo que digo ahora se lo dije antes a CFK”

El Ministro de Ciencia defiende las novedades del programa de ciencia, que recorta a la mitad la cantidad de investigadores.

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Doble gabinete. Único ministro de CFK que continuó como tal en el macrismo, elaboró en el 2013 el Plan Argentina Innovadora 2020, que preveía un aumento continuo en la plantilla de investigadores al 2018.

El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCyT) conversó acerca de los cambios que habrá en el área a su cargo a partir de este año. Solo 450 científicos serán aceptados a la carrera de investigador del Conicet el año que viene, la mitad de los cuales deberán estar trabajando en proyectos sobre “temas estratégicos y tecnología”. La proporción de esta área aumentó un 30%, a expensas de lo que se denomina “grandes áreas del conocimiento”, que incluyen a las ciencias básicas y sociales. “El Conicet no es una agencia de empleo”, dice Barañao, y los científicos no deberían dar por sentado que ser calificado como “recomendado” luego de presentarse a concurso les garantiza ingresar a la preciada carrera de investigador del Conicet. Conceptos que hacen ruido frente a lo establecido en el Plan Argentina Innovadora 2020, que proponía llegar a 4,6 investigadores y becarios por cada mil integrantes de la población económicamente activa admitiendo un 10% de crecimiento anual en la cantidad de investigadores, hasta el año 2018.
Noticias: ¿A qué se denominan “temas estratégicos”?
Lino Barañao:  Acuicultura es uno, por ejemplo. Hay otros temas como agricultura de precisión o medicina de precisión que no estaban enunciados en Argentina 2020 pero que recogen iniciativas generales del mismo. Otro tema es el desarrollo de satélites, estamos haciendo un llamado por cinco millones de dólares.
Noticias: ¿Qué sucede con las grandes áreas del conocimiento, con biología molecular, genética, química, física…?
Barañao: Lo que buscamos es que un científico que (por ejemplo) se dedica a la biología molecular analice cómo lo que él hace se inserta en la medicina de precisión, su potencial diagnóstico para determinado tipo de enfermedades. La idea es que el investigador logre encontrar alguna aplicación para los saberes que posee, para que además de su contribución al conocimiento científico le pueda sumar una contribución práctica. Esto, independientemente de que los investigadores que quieran seguir haciendo ciencia motivada por la curiosidad también tienen dónde insertarse, y para eso contamos con el Foncyt, noo es que estamos extrayendo fondos de la ciencia básica sino que alentamos proyectos vinculados a las áreas de vacancia que buscamos promover, atendiendo al desarrollo económico.
Noticias: ¿Cómo ha sido recibido esto, teniendo en cuenta que refuerza la división entre ciencia aplicada y ciencia básica?
Barañao: Si lo analizamos desde el punto de vista del Conicet, lo cierto es que el 90% de los científicos siguen haciendo ciencia básica, son muy pocos los que se dedican a la aplicada. Ellos seguirán con lo que saben hacer, junto con las áreas de las ciencias sociales: lo que estamos diciendo es que todo fondo adicional será destinado a aquellas investigaciones que contribuyan a la generación de riqueza. Si solo nos quedamos en los papers lo único que hacemos es darle al mundo conocimiento que luego otros emplean para generar su propia riqueza. Hay que establecer los vasos comunicantes para que ese conocimiento genere inversiones en el país y trabajo de calidad. No nos interesa simplemente licenciar patentes y cobrar royalties, ese conocimiento tiene que ser la base de nuevas tecnologías con un criterio federal.
Noticias: Pero la investigación en ciencia necesita de un tiempo para articularse con otros sectores. Siempre empieza siendo básica.
Barañao: Es cierto, es un proceso lento. Yo trabajaba en un laboratorio en el proyecto de la vaca clonada  transgénica y ahora hay un fármaco que está en proceso final de aprobación y que llegará al mercado. Eso generó seis puestos de trabajo con sueldos pagados por una empresa y no por el Conicet. Lo que no se puede pretender es que toda la tecnología la pague el Estado porque eso no sucede ni aún en los países con una economía más centralizada. La ciencia puede tener un papel meramente cultural que es importante y se refleja en la calidad de los docentes y de la enseñanza a nivel universitario, entonces hay un retorno inmediato de esa inversión. Buscamos ir un poco más allá y que, además, genere empleo. La población le pagó la carrera a esos científicos y le está pagando las investigaciones …
Noticias: ¿Los otros organismos de ciencia a los cuales se pretende enviar a los 480 científicos recomendados que no entraron a la carrera de investigador el año pasado tienen presupuesto como para tomarlos?
Barañao: Desde el punto de vista de la edad jubilatoria, los 40 mil puestos de trabajo que hay entre el Conicet y el sistema público de investigación generan unas mil vacantes año a año. Buscamos que el Conicet, como formador por excelencia de investigadores, retenga a quienes considere necesario, y que el resto se inserte en las universidades, en el sistema público de investigación o en la administración del Estado. Lamentablemente existe la idea de que el que investigador que resultó recomendado en su presentación ya tiene una aceptación tácita para incorporarse al Conicet. Pero lo que implica esa calificación es que ha cumplido  satisfactoriamente con su investigación y que tiene buenos antecedentes. La verdad es que la recomendación implica integrar un orden de méritos, no hay un derecho legal a adscribir un cargo por el solo hecho de integrar un orden de antecedentes. Con ese criterio, todos los graduados del Conservatorio de música tendrían derecho a integrar la Orquesta Sinfónica y no es así. Por lo tanto, lo que queremos es que las otras instituciones hagan suyos a estos investigadores.
Noticias: Pero eso, ahora, se tiene que hacer sobre la marcha…
Barañao: Hay un año de plazo, nosotros vamos a aportar no el cargo pero sí la infraestructura para que esta persona se desarrolle adecuadamente, como lo hemos hecho con los científicos que repatriamosdesde el exterior. Lo que queremos es fomentar la movilidad interna de los investigadores, la ciudad de Buenos Aires tiene una cantidad de investigadores comparables a la de Israel, y al mismo tiempo tenemos provincias que rankean como Uganda. Estamos analizando, por ejemplo, incentivos para que todo aquel que esté dispuesto a radicarse en el interior tenga más chances de continuar con su carrera. Y en el caso de quien ya está trabajando en un organismo, proponemos que en lugar de pagarle el Conicet le pague esa institución, porque el origen de los fondos es el mismo, el Estado. No es un problema presupuestario, es dar racionalidad a los recursos humanos y hacerlos más eficientes.
Noticias: Pero es un hecho que el presupuesto disminuyó y entonces quedó corto.
Barañao: Para becas del Conicet tenemos el presupuesto aprobado, pero a ver, así yo tuviera el doble de dinero para becas, no incorporaría más de 450 personas porque es la etapa lógica de crecimiento del Conicet. Mi responsabilidad es que el organismo se desarrolle de forma sustentable, lo que queremos es que de ahora en más haya 450 vacantes. Si hubiéramos ingresado 1.000, en cuatro años estaríamos al tope de las capacidades, no se puede crecer indefinidamente, porque si no tendríamos que cerrar por varios años el ingreso. El presupuesto en general de Ciencia y Tecnología ha crecido, pero se ha distribuido de otra forma, tal vez más racional. El Conicet no tiene por qué financiar cualquier cosa que se le ocurra al investigador. Para eso están las universidades que tienen sus cátedras y sus subsidios. El Conicet debe llevar adelante la política que dicta el Ejecutivo, no puede obedecer a la demanda del mercado, que son los graduados.
Noticias: ¿Y en qué lugar quedan las ciencias sociales?
Barañao: Tenemos una gran demanda de investigadores de ese sector, a veces porque buscan una salida laboral. Pero yo no puedo asumir esa presión y emplear mayoritariamente investigadores sociales cuando el país necesita ingenieros y computadores. La universidad puede determinar cuántos sociólogos necesita, una porción de ellos participará en proyectos estratégicos, muchos de los cuales los requieren. Es mentira que los científicos sociales estén relegados, eso es una autorelegación que ellos mismos ejercen porque piensan que los proyectos estratégicos no los necesitan. Nosotros hemos comprobado que todo proyecto estratégico precisa un componente de ciencias sociales. El trabajo futuro, la inseguridad, la educación, la inclusión social, las villas, son temas acuciantes que están ahí para ser investigados. Ahora si quieren investigar en historia medieval que lo hagan, en las universidades. El Conicet no es una agencia de empleo, no puede ser que miles de becarios vean al Conicet como la única alternativa para una carrera estable.
Noticias: ¿Usted cree que CFK hubiera consensuado un redireccionamiento de la política científica como el actual?
Barañao: No hay redireccionamiento. Cuando la conocí le dije que había que pasteurizar la ciencia argentina, por eso me eligió y es lo que estoy haciendo. Lo que digo ahora lo dije en un stand up en la Rosada que está en YouTube. Duró media hora y ella escuchó embelesada. Si ahora no se acuerda es su problema. Estamos garantizando la sustentabilidad del Conicet y dando racionalidad al sistema científico en su conjunto. Necesitamos más investigadores pero distintos y mejor distribuidos.

 

5 comentarios de “Lino Barañao: “Lo que digo ahora se lo dije antes a CFK””

  1. El Conicet sólo debe financiar la investigación de temas “acuciantes”; el Medioevo (como otros tantos temas) no lo es; por lo tanto, el Conicet no debería financiar investigaciones en esta área. Así razona Barañao, que quiere supeditar la distribución de fondos al “principio de acuciosidad” o, para decirlo más fácil, al “principio de urgencia”. Apliquemos este mismo principio a otros tres casos, a ver cómo funciona. Caso 1: Una familia está pasando penuria económica; si el hijo mayor empleara en trabajar el tiempo que dedica al colegio, ayudaría a sobrellevar la falta de recursos; según el principio de Barañao, debería dejar la escuela, porque el hambre siempre es indiscutiblemente más acuciante que la ignorancia. Caso 2: 1937, bombardeo en Guernica, Pablo Picasso no sabe qué hacer: ¿vuelve a España, agarra la ametralladora y combate al fascismo, o persiste en la pintura?; según el principio de Barañao, debería dejar el pincel: la ametralladora es un artefacto más apto para las urgencias (sobre todo si son bélicas). Caso 3: Es de noche, el día de trabajo agotó al padre, que mañana debe madrugar; ¿le lee un cuento a sus hijos y renuncia a media hora de sueño, o aplaza la lectura para mañana?; según el principio de Barañao, puede pasar por alto la lectura; de hecho, casi siempre podemos aplazar la lectura, que sólo en contadísimas ocasiones es verdaderamente urgente. Conclusión: el ministro desconoce la heterogeneidad de lo genuinamente necesario y pretende reducirlo a lo meramente urgente.

  2. El Conicet sólo debe financiar la investigación de temas “acuciantes”; el Medioevo (como otros tantos temas) no es acuciante; por lo tanto, el Conicet no debe financiar investigaciones en esta área. Así razona Barañao, que quiere supeditar la distribución de fondos del Conicet al “principio de acuciosidad” o, para decirlo más fácil, al “principio de urgencia”. Apliquemos este mismo principio a otros tres casos, a ver cómo funciona. Caso 1: Una familia está pasando penuria económica; si el hijo mayor dejara el colegio y empleara ese tiempo en trabajar, ayudaría a sobrellevar la falta de recursos; según el principio de Barañao, debería dejar la escuela, porque el hambre siempre es más acuciante. Caso 2: 1937, bombardeo en Guernica, Pablo Picasso no sabe qué hacer: ¿vuelve a España, agarra la ametralladora y combate al fascismo, o persiste en la pintura?; según el principio de Barañao, debería dejar el pincel, porque la ametralladora resuelve mejor los casos urgentes. Caso 3: Es de noche, el día de trabajo agotó al padre, que mañana debe madrugar; ¿le lee un cuento a sus hijos y renuncia a media hora de sueño, o deja la lectura para mañana?; según el principio de Barañao, la lectura puede quedar para mañana. De hecho, casi siempre podemos aplazar la lectura, pues sólo en contadísimas ocasiones ésta urgente. Conclusión: el ministro desconoce la amplitud de lo verdaderamente necesario y lo reduce a lo meramente urgente.

  3. José Luis Romero, Carlos Astarita, Silvia Magnavacca, felices por el honor que les rinde Barañao, una luz para futuros medievalistas que desean acrecentar sus investigaciones… en sus propias casas… Gracias por tanto ministro!

  4. Venía bien (“bien”, mejor dicho) hasta que dijo sobre el final de la entrevista, cuando habla sobre CFK: “Si ahora no se acuerda es su problema”. No soy K no del Pro, pero no es una buena forma para un ministro, ese modo es más de un adolescente hablando de un ex amigo.

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