Sociedad / 20 de agosto de 2017

Adrián Suar vs. Araceli González: los secretos de familia no prescriben

Durante diez años ocultaron la verdad detrás de su separación. Una sola frase desató un conflicto que ya lleva cuatro meses en la tevé.

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Adrián Suar fue acusado de infiel compulsivo. Araceli González, de ser una mentirosa. Griselda Siciliani, de haber sido la tercera en discordia en aquella pareja. Y a Fabián Mazzei le endilgaron ser mal actor. Durante una década, los protagonistas de esta historia se esforzaron al máximo para mantener una imagen pública basada en la amabilidad y el respeto por los hijos. Sin embargo, sólo hizo falta un comentario en la televisión para que todo se derrumbara y cada uno sacara a ventilar viejos rencores en un desfile mediático que arrancó en abril y no se detiene.

La que encendió el escándalo fue Siciliani. Hace cuatro meses se sentó en el living de Intrusos a promocionar su obra “Sugar” y se metió en un tema que siempre había sido tabú, aunque era uno de los comentarios que se repetían por lo bajo en el ambiente de la farándula: ¿Por qué Mazzei no era convocado para actuar en Pol-Ka? Con gesto pícaro, la actriz respondió: “Si (Suar) no lo llama, no le debe servir para un proyecto”. A partir de ese momento se iniciaron las idas y vueltas mediáticas que tuvieron su momento cumbre esta semana, cuando el gerente de programación de El Trece tuvo un mano a mano con Susana Giménez: “No me causa gracia porque es falso”, dijo acerca de las acusaciones.

A pesar de que la pelea sorprende a nivel mediático, sobre todo porque sus protagonistas siempre evitaron los escándalos y los chimentos, para los expertos no es algo tan extraño. “Hay personas que guardan rencor toda la vida. Lo que casi siempre ocurre, en cualquier relación humana, es que algo que te molestaba de alguien es guardado y almacenado en algún rincón de la conciencia, que podría no volver a la luz, pero que un hecho similar o que pone en juego las mismas cosas, lo actualiza instantáneamente”, explicó a NOTICIAS la médica psiquiatra y especialista en vínculos y relaciones, Graciela Moreschi.

Esos episodios del pasado que hoy están haciéndose presentes una vez más para Araceli y Suar ya no los involucran solo a ellos dos: Mazzei decidió defender a su esposa con uñas y dientes. Siciliani -que se separó el año pasado del productor, con quien tuvo una hija- dice que no quiso generar escándalo pero, cuando surge la oportunidad, ironiza sobre lo sucedido. Florencia Torrente, la hija del primer matrimonio de Araceli, tomó partido por su madre: “Tuve una muy buena relación, fue como mi padre, pero hoy no tengo relación ni interés, en verdad. De él tengo buenos y malos recuerdos”, declaró. Y hasta el propio “Toto”, el hijo que la pareja tuvo en 1998, le hizo un guiño mediático al esposo de su madre: “Si hay algo que odio en la vida es ver sufrir a mi mamá (…) La llegada de Fabián fue una de las mejores cosas que me pasó en la vida”, aseguró sobre Mazzei, al que describió como “padre, amigo y compañero”.

No tan buenos

La historia que esta familia había construido sobre sí misma siempre fue bastante lineal: Araceli y Suar se conocieron a principios de los ‘90, cuando filmaban escenas de “La banda del Golden Rocket”. Ella acababa de separarse del padre de su hija mayor y él estaba lejos de ser un hombre poderoso de la tevé. Empezaron su relación, tuvieron una breve separación y se casaron con bombos y platillos en 1997, un año antes de que naciera el único hijo de la pareja, Tomás “Toto” Kirzner.

En los años siguientes, ambos empezaron a pisar fuerte: él como productor con Pol-Ka y ella como actriz y femme fatal. Eran poderosos y tenían todos los flashes del periodismo encima, pero supieron sortear las peores crisis con elegancia. Incluso, cuando comenzaron los rumores de infidelidad, las innumerables separaciones y reconciliaciones y también cuando iniciaron un divorcio millonario en 2004. Sabían evitar el escándalo y frente a la prensa repetían frases sobre “cuidar la familia” y “proteger a los hijos”. Y, aunque se supo que por un tiempo más fueron y vinieron, para el 2007 la pareja estaba -a simple vista- totalmente disuelta y en paz. Al poco tiempo, los dos blanquearon sus nuevas relaciones.
Sin embargo, ahora Araceli decidió contar su verdadera versión de cómo fueron las cosas luego del comentario de Siciliani. Según confesó en los últimos días, la actriz fue la tercera en discordia ya que cuando inició su relación con el productor, la pareja intentaba una nueva reconciliación con una convivencia en secreto. “Mil veces (me fue infiel) ¿Querés que te pase la lista? Pero recién después me enteré de todo”, dijo enfurecieda y agregó: “Griselda empezó a salir con Suar cuando yo estaba por reconciliarme”.

Justamente este tipo de cuestiones son las que llevan a Moreschi a asegurar que “sería bueno que las parejas actuales no hablen de las anteriores” aunque reconoce que “eso jamás ocurre”. La psiquiatra entiende que en este tipo de vínculos otro gran problema puede ser compartir espacios cotidianos (en este caso, los cuatro se cruzan de forma permanente en eventos sociales vinculados a la farándula) y recomienda, de ser posible, evitarlo.

Sin embargo, cuando hay hijos de por medio, Moreschi insiste en que los protagonistas “deberían hacerse a la ideda de que serán socios parentales de por vida y que la buena comunicación asegura que el bien que comparten (los hijos) evolucione de la mejor manera”. Aunque la experta no lo recomienda, sostiene que en algunos casos ocurre que cortar el vínculo es la única forma de lograr no pelearse con el otro (la frase de Suar “No tengo relación con Ara” fue una de las revelaciones, ya que siempre se dio por sentado que seguían teniendo trato).

Ni tan amables ni tan respetuosos, la historia de Suar y Araceli dio un giro público impensado. Sólo bastó que alguien tirara la primera piedra para que todos los protagonistas sacaran para afuera lo que guardaron durante una década.

 

Comentarios de “Adrián Suar vs. Araceli González: los secretos de familia no prescriben”

  1. ¿Me equivoco si digo que la mujer se cree más propietaria de sus antiguas parejas que el hombre?. Este con su machismo toma decisiones que implican y comprometen a su compañera sin siquiera consultarla. Ellas lo toleran durante la pareja, pero tras la ruptura siguen criticando a su ex como si tuvieran derecho a comprometerlo. Lo hacen en forma pública y desfachatada, como ejemplifica la nota. Parece que ambos géneros tenemos mucho que aprender.-

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