Política / 24 de noviembre de 2017

Justicia Perra: Comodoro Py al desnudo

La promiscuidad de los tribunales federales. Trampas, oportunismo y torneos de naipes por plata con funcionarios y espías. La “logia de los Nextel”.

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La “Rody Cup” es un torneo de truco que nació en Tandil hace unos 20 años y que se mudó a suelo porteño. En los últimos años fue organizado por el empresario Diego Mazer, dueño del local nocturno “Tango Porteño”, quien prestaba uno de los salones de su teatro. Este singular torneo es un evento importante entre empresarios, abogados, políticos y miembros de la Justicia argentina. También van espías y “chantapufis”. Lleva el nombre “Rody Cup”, en homenaje al juez Rodolfo Canicoba Corral, quien donó la primera copa. En una foto que acompaña esta nota (la primera hacia abajo) se lo puede ver a Canicoba Corral acompañado por su pareja de partidas, Guillermo Scarcella, investigado por enriquecimiento ilícito y presunto testaferro de Daniel Scioli. La imagen no es de la famosa “Rody Cup”, sino de un torneo de amigos organizado en la casa del country Abril de Alfredo “Freddy” Lijo, hermano del juez federal Ariel Lijo. Esta competencia entre amigos homenajea el éxito del anterior torneo.

La “Rody Cup” es un ejemplo de las relaciones del Poder Judicial con miembros del establishment, la política y personajes de la socialité porteña. Esos encuentros, por ejemplo, le dieron el mote de “gestor judicial” a Mazer, yerno del empresario Sergio Grosskopf, dueño de las torres Chateau. Mazer era señalado como uno de los operadores del citado Scioli.

El juez Rodolfo Canicoba Corral (izquierda) junto al ex funcionario sciolista Guillermo Scarcella (centro) y el empresario hotelero Pablo Elías.

Los correveidiles judiciales son parte de la idiosincrasia de la Justicia. Son personajes que mueven hilos, aceleran o frenan causas y en algunos casos, los más poderosos, hasta ponen y sacan jueces. Durante el kirchnerismo el más célebre fue Javier Fernández, quien, según rumorean en Comodoro Py, aún no se retiró. Él lo niega. Siempre repite que su única labor es la de Auditor General de la Nación. Alfredo “Freddy” Lijo, hermano del juez Lijo, también es otro de los lobbistas judiciales que supieron cabildear Comodoro Py. Hoy, en la Argentina macrista, el Gobierno tiene dividida la tarea en diversos actores que forman parte de una mesa judicial: están José Torello, jefe de asesores del Presidente; el ministro de Justicia, Germán Garavano, a quien sus detractores, sin respeto alguno por la investidura, llaman “Garanabo” o “Garabato”; el secretario de Legal y Técnica, Pablo Clusellas, y el subsecretario de Justicia, Juan Bautista Mahiques. A veces se suma el diputado del Parlasur Fabián “Pepín” Rodríguez Simón. El submundo de los servicios de Inteligencia también sigue teniendo sus lazos. Allí juega un rol importante Sebastián De Stefano, jefe de jurídicos de la AFI y alfil del presidente de Boca Juniors, Daniel “el Tano” Angelici. De Stefano es muy amigo del juez Ariel Lijo, quien estuvo presente en su megafiesta de cumpleaños Nº 50 en marzo de este año.

Giros. Con cada cambio de Gobierno, además del giro en la política nacional, también hay que tener en cuenta los vaivenes de la Justicia, que no están exentos del rumbo que toma el país. Aunque a los jueces y fiscales federales los rige el Código Penal, la proactividad o parsimonia judicial se mide con el termómetro de la política. Durante los últimos 20 años, la Justicia se caracterizó por apurar o frenar procesos judiciales que beneficiaban al nuevo poder. Es decir: se procesaba, condenaba y hasta encarcelaba al poder saliente a medida que un nuevo líder conquistaba la hegemonía. Así, la Justicia se congraciaba con los recién llegados, a quienes, en paralelo, sobreseía. Una suerte de ofrenda judicial en pos de entablar una buena relación. Esa lógica llegó a su máxima expresión con la prisión preventiva de un intocable como el ex ministro Julio De Vido y con la hipertelevisada detención del ex vicepresidente Amado Boudou. Ahora, los jueces no sólo deciden sobre la libertad y los bienes de las personas. También, con sus decisiones, editan y definen los contenidos de los noticieros.

“Freddy” y Ariel Lijo (en las puntas de la mesa) jugando al truco con el ex SIDE Leonardo Bergroth (con habano) y los empresarios Gabriel Estrada (calvo) y Ezequiel Salese.

Los jueces nunca fueron confiables para los políticos. Además de la foto de Canicoba Corral en la casa de “Freddy” Lijo jugando un torneo de truco por plata, en esta nota también se muestran imágenes de Ariel Lijo muy cerca de Leonardo Bergroth, ex jefe de jurídicos de la SIDE, en tiempos del kirchnerismo. De esas partidas también participaba el ex juez federal y diputado electo de Cambiemos Guillermo Montenegro. Dos funcionarios, uno kirchnerista y otro macrista, vieron las fotos antes de ser publicadas. Su reacción sirve para comprender cómo ninguno de los dos bandos políticos simpatizan con los jueces federales.

Ex funcionario K: ¿En serio vas a publicar esa foto? Está bien, se lo merecen.
Funcionario M: Qué buena foto. ¿Ves? Son unos impresentables.

Todos los presidentes intentaron dominar al Poder Judicial. Menem llegó a tener su mayoría automática en la Corte Suprema y creó la actual estructura del fuero federal, y el kirchnerismo conquistó Comodoro Py durante gran parte de su Gobierno, hasta que se peleó. Eduardo Duhalde y Fernando de la Rúa también hicieron sus intentos. Ahora, el macrismo busca adoctrinar a esos magistrados y en ese escenario es donde empiezan a suceder novedades impactantes, como la de los últimos dos años que se acentuaron en las últimas semanas: desfile de ex funcionarios K por Comodoro Py, presos célebres y hasta sobreseimientos exprés para el nuevo Gobierno. Por ejemplo: mientras se cierra esta nota, en el juzgado de Claudio Bonadio se escribe el procesamiento de Cristina Kirchner por “traición a la Patria”, basado en la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman. En el cristinismo están convencidos de una sola cosa: el juez pedirá la prisión preventiva, pero no se podrá concretar porque la senadora electa ya cuenta con fueros. A pesar de esta “ofrenda”, el Gobierno no termina de confiar en los jueces federales, a los que considera más peligrosos que la propia ex presidenta. Por eso planean un “lento trabajo de limpieza”, según afirma un operador judicial del macrismo, que empezó por el camarista Eduardo Freiler.

La destitución de Freiler golpeó también al juez Ariel Lijo, quien quedó involucrado en una serie de acusaciones, luego de que su ex cuñada, Carla Lago, declarara como testigo en el Consejo de la Magistratura. Lago es la ex esposa de “Freddy” Lijo, con quien mantiene un conflictivo litigio de divorcio. En su declaración, Lago afirmó que el juez Lijo compartía con su hermano un haras de caballos llamado “La Generación”, en Dolores. Hizo esa afirmación porque había notado que el juez también pagaba reformas dentro del campo e iba muy seguido, a pesar de que la propiedad estaría a nombre de “Freddy”. Además, el magistrado solía ir al hipódromo, donde corrían los caballos de “La Generación”. Desde el entorno del juez Lijo afirmaron a esta revista que no tiene relación con el haras y que su presencia en las carreras de caballos era porque acompañaba a su padre y su hermano.

Lago fue a declarar en el juicio por destitución de Freiler porque figuraba como socia de una empresa llamada Minning Pride que estaba inscripta como una financiera. La mujer declaró que ella no sabía que era socia de Freiler y que se enteró de todo eso cuando se divorció. Explicó que “Freddy” le hacía firmar papeles y ella no miraba lo que firmaba. En el juicio se dijo que la empresa nunca llegó a tener actividad. A pesar de que estaba inscripta como financiera, esa no habría sido el motivo de su creación. En realidad, Freiler y “Freddy” Lijo habrían tenido la intención de comprar una cantera de arena para hacer fracking, un negocio vinculado a la explotación de Vaca Muerta. Al final, el proyecto quedó trunco.

“Freddy” tiene otros negocios que funcionan en su oficina de la calle Olga Cossettini en Puerto Madero. Allí están Finaig Consultores, la aseguradora La Caledonia y en el pasado funcionó Grupo SVG, un emprendimiento para participar del negocio de los barcos de gas. En el juicio de divorcio surgió que tiene una inversión en Nueva Zelanda en la compañía Investa Trustees Limited, con una cuenta en Suiza por un monto de 1,7 millón de dólares. Otra empresa que habría comprado el abogado sería una llamada Kenbrown, en Estados Unidos. Además, según los registros públicos argentinos, “Freddy” además tiene Luminico Investment, una inversora. Antes de todo esto, en la década del 90, el menor de los Lijo vendía empanadas en Villa Domínico. Dicen que una de sus frases preferidas era: “En casa no sacábamos la basura, la entrábamos”. ¿La plata y los múltiples emprendimientos de “Freddy” podrían ser los que no puede declarar como propios su hermano por ser juez? Los Lijo lo niegan.

Canicoba Corral junto a Pablo Elías, celebrando en un torneo de truco. Detrás, asoma Guillermo Montenegro.

Enojo. En Comodoro Py hay molestia con Ariel Lijo. Por lo bajo, jueces del fuero federal despotrican contra una de las últimas gestiones del titular del Juzgado Nº 4 porque consideran que los dejó expuestos. La molestia se desató luego de la firma del estatuto de AJUFE, la Asociación de Jueces Federales que se creó este año para diferenciar a los magistrados del fuero federal del fuero ordinario. Pero el problema fue la escribanía que se eligió para rubricar el estatuto de AJUFE, que está vinculada a un abogado llamado Horacio Fernández, dueño de la financiera Inversora Callao. Esta última sociedad quedó en la mira de la comisión que enjuicia Freiler en el Consejo de la Magistratura porque desde ahí se le prestó el dinero al juez para comprar la mansión que tiene frente a la Quinta de Olivos. El préstamo fue por 1.200.000 pesos, se hizo en junio del 2014 y se debía devolver en ocho cuotas semestrales de 150.000 pesos. Fernández afirmó al diario La Nación que todavía no le pagaron nada.

Todos los jueces federales que integran AJUFE pasaron por las oficinas de Inversora Callao para certificar sus firmas, por recomendación de Lijo. Allí saludaron a Fernández, quien disfruta de pavonearse de sus vínculos con el poder. De esa escribanía-financiera, que funciona en el tercer piso de Callao al 400, también son clientes los hermanos Lijo. Un dato extra: cuando se estaban ultimando los detalles para armar AJUFE, había que definir una sede social, y rápido de reflejos, Fernández les ofreció una oficina que estaba libre en el cuarto piso, justo arriba de sus oficinas. El alquiler se hizo entre AJUFE y una empresa llamada Salt Lake SAIC. ¿De quién es esta empresa? Quien firmó como apoderado fue un joven de 26 años llamado Yaniel Arboyan. Pagan 7.500 de alquiler por mes. Una ganga. Inversora Callao le habría hecho un préstamo a “Freddy” para comprar una casa en el country Abril, porque la que usó durante estos últimos años era alquilada. Está en construcción.

Otra causa que rozó a los Lijo fue la de la muerte de Nisman. Del análisis telefónico surgió que un radio Nextel a nombre de Carla Lago se comunicó al celular del fiscal Nisman el 14 y 15 de enero del 2015. Cuando la llamaron a Lago a declarar, la ex mujer de “Freddy” Lijo afirmó que esa línea la usaba Ariel Lijo y que su marido le había pedido que sacara una flota de seis teléfonos a su nombre. Esos radios Nextel los utilizaban el propio “Freddy”, el juez Lijo y el fiscal Eduardo Taiano, según explicó Lago en su declaración. Taiano es el fiscal que ahora investiga la muerte del fiscal Nisman y tuvo que mirar esos cruces telefónicos durante su análisis de la primera parte del expediente. Los demás teléfonos utilizados por esta “logia de los Nextel” los tenían el ex cuñado de Ariel Lijo, el ex juez Gabriel Cavallo y dos allegados de “Freddy”, entre ellos, Leonardo Rego, empleado del abogado. Pero la duda principal que surge es: ¿por qué el fiscal Taiano utiliza un celular a nombre de la ex cuñada de un juez? ¿Quién lo paga? ¿No debería tener un celular pagado por la Procuración? Taiano respondió a estos interrogantes.

Noticias: ¿Por qué tenía un celular a nombre de Carla Lago?
Eduardo Taiano: Porque en su momento ella trabajaba en Nextel y me ofrecieron sacar un Nextel. Me era más cómodo.
Noticias: Pero, ¿por qué lo pagaban los Lijo?
Taiano: No, yo me pagaba mi cuenta. Cuando llegaba la cuenta con el monto de mi facturación, lo pagaba. Yo soy muy amigo de Ariel Lijo hace muchos años.
Noticias: Lago no trabajaba en Nextel. Trabajaba en Movistar.
Taiano: Yo siempre creí que trabajaba en Nextel, no sé a lo que apuntás con esto. Yo siempre pagué mis facturas. Ni siquiera tengo celular de la Procuración.
Noticias: Es llamativo que su teléfono esté a nombre de la esposa de una persona que se autodeclaraba como operador judicial (en una reciente entrevista con el diario La Nación, Alfredo Lijo afirmó que él mismo alimentaba las versiones sobre ser un “operador judicial”).
Taiano: Mirá, a los hermanos Lijo los conozco hace más de 20 años y somos un grupo de amigos que a lo largo del tiempo crecimos profesionalmente. Que yo sepa, el famoso “Freddy” para mí no era un operador judicial.
Noticias: ¿Esa flota se investiga en los cruces telefónicos de la causa Nisman?
Taiano: Lo que se investiga es lo que aconteció ese fin de semana entre la denuncia y la muerte violenta del fiscal. Todos los demás llamados ya fueron explicados cuando los citó la fiscal Viviana Fein.

Para finalizar el breve diálogo, Taiano agregó: “Espero haberte explicado cómo es todo, a fin de esclarecer los vínculos que no tienen nada raro ni conspirativo. Pusieron por ejemplo que yo jugaba el torneo de truco llamado la ‘Rody Cup’, cosa que no es cierta. Los que me conocen saben que no sé jugar bien al truco”.

La cruces telefónicos de la causa Nisman también revelaron que el fiscal Carlos Stornelli en el 2015 tenía su celular a nombre del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. Stornelli había dejado de ser ministro de Seguridad de Daniel Scioli en el 2010. Llamativo. Desde el entorno del fiscal afirmaron que el número pertenece a la flota de custodios que heredó desde que dejó su cargo como ministro de Seguridad bonaerense y que lo utiliza para comunicarse con ellos.

La licencia de Stornelli en el 2007, para asumir al mando de la cartera de Seguridad bonaerense, resonó en Comodoro Py. En esos años, el fiscal investigaba la causa Skanska, el primer expediente por corrupción del kirchnerismo. El juez era el hoy diputado electo de Cambiemos Guillermo Montenegro y, al igual que a Stornelli, la política se lo llevó al Ministerio de Seguridad, pero de la Ciudad de Buenos Aires. La causa se enfrió y recién se retomó en los últimos meses. En aquel entonces el fiscal, Germán Moldes, hoy paladín de la Justicia contra el kirchnerismo, decidió avalar una decisión de la Cámara que declaraba nula una grabación en la que un directivo de la empresa confesaba los sobornos. Hoy, esas escuchas dieron un repentino vuelco, acelerando la causa. Rápido de reflejos, el entonces fiscal de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, recurrió el fallo y logró mantener la causa viva. En un reciente programa de Mirtha Legrand, Moldes se jactaba de haber resistido los embates del kirchnerismo. No aclaró que durante la primera mitad de la autodenominada “década ganada” no recibía mayores reproches y hacía los deberes.

Así como supo congeniar con el primer kirchnerismo, hoy Moldes es bien visto por el gobierno de Macri. En especial desde que decidió no apelar el sobreseimiento del director de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas, en la investigación por los giros del “cuevero” brasileño Leonardo Meirelles a una cuenta suya en Suiza, que es parte del expediente del “Lava Jato”.

Ayer como hoy, el fiscal Moldes y el resto de la Justicia federal buscan hacerse su lugar en el nuevo esquema de poder.

 

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