Política / 1 de marzo de 2018

Chau Brancatelli, hola Krishnamurti

Por Silvio Santamarina | El Presidente vuelve a las fuentes de su estrategia discursiva, con menos grieta. Las enseñanzas del espiritualismo cool parecen darle letra a los ghost writers del Presidente.

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Enérgico Macri en el Congreso. (Foto: Mario De Fina)

En la mitad de su mandato, el Presidente vuelve a las fuentes de su estrategia discursiva. Tal como se planteó en los primeros meses de la gestión de Cambiemos, el relato oficial encarnado por Mauricio Macri vuelve a intentar concentrarse en la buena onda, en la superación personal elevada a la categoría de políticas públicas, más que en el vocabulario confrontativo propio de La Grieta.

Temas ambientales, de salud nutricional, educación sexual, paridad de género con papis más presentes, entre otras medidas anunciadas durante el mensaje de apertura de sesiones parlamentarias, apuntan a la teoría de gobierno, muy moderna, que hace foco en la felicidad social como un objetivo de la neuropolítica, más allá de los parámetros de la “vieja política”. Las enseñanzas de Krishnamurti y otros referentes del espiritualismo cool parecen darle letra nuevamente a los ghost writers del Presidente.

Resulta claro el contraste con la postura abiertamente combativa de la retórica presidencial en el mensaje al Congreso del año pasado, cuando la pelea con el kirchnerismo generaba suficientes dividendos al oficialismo como para encarar confiado la elección parlamentaria de medio término: no hay que olvidar la performance televisiva de María Eugenia Vidal destrozando simbólicamente el relato K a costa del pobre Brancatelli.

Hoy pareciera que el Gobierno teme que tanta Grieta, sumada a la impaciencia colectiva con el pantano económico, alimente peligrosamente el malhumor social, y que lo que arranca como unos cánticos malintencionados en las tribunas termine en una bola de nieve de desesperanza popular.

Cuando el bajón anímico (que ya se registró en los sondeos de imagen presidencial) se apropia de la escena comunicacional, el PRO suele replegarse en el duranbarbismo primitivo, que supo ganar una elección a fuerza de gestos modernizadores y antiideológicos, como un modo eficaz de aprovechar el budismo light de Mauricio para desmarcarse de la rancia y bastante hipócrita arenga clasista y combativa del peronismo K.

En línea con los coqueteos New Age de la Casa Rosada -que tanto irritan al Papa argentino-, el mensaje subliminal del discurso de apertura de sesiones 2018 fue una versión aggiornada del “estamos mal pero vamos bien” menemista, tan riesgoso y falaz como el “estábamos bien pero ahora vamos mal” que el cristinismo y la oposición moyanizada ensayan con desesperación, con un ojo puesto en las cédulas de citación a Comodoro Py.

Es sintomático que este repliegue espiritual del relato presidencial combine cierta tregua pacifista respecto del cuco K con una apertura de grietas internas en Cambiemos, fogoneada expresamente por la repentina instalación oficial del debate sobre el aborto legal. Este tema abre surcos nuevos (o dormidos) en la Iglesia, en las filas del progresismo opositor pero tambiém en la coalición de gobierno e incluso en el staff histórico del PRO. ¿Será otro error no forzado de Macri? ¿O se trata de una etapa renovada del “divide y reinarás”, que busca superar la ya desgastada Grieta socieconómica que partió las aguas y dio tanto rédito durante la última década y media?

(*) Editor Ejecutivo de NOTICIAS

 

9 comentarios de “Chau Brancatelli, hola Krishnamurti”

  1. Autor, la comparación de Krishnamurti con el espiritualismo cool es muy desafortunada, desconocimiento de la obra.
    Uno ve que la humanidad tiene que estar unida(… )Los políticos no van a resolver ese problema, ¡nunca! Por el contrario, mantendrán las divisiones, son muy lucrativas. J.K. Encuentro con la vida.

  2. Comparar este discursillo, con Krishnamurti es mas o menos como comparar una historieta de Patoruzu con una obra de Shakespeare, es decir una imbecilidad remarcabale. ( Sin ofender a Patoruzu ).

  3. Mas allá del tema de la nota, quien escribe la misma demuestra una ignorancia absoluta sobre la persona de Krishnamurti. Deberia informarse un poco mas y evitarse pasar por ignorante como es el caso de la cita que hace en el artículo.

    1. Miguel, supongo que te referís a la frase “espiritualismo cool” en relación a K, mezclando a este inmenso ser con el merengue new age que hay por todos lados.

      Y sí, tenés razón.
      Se podría decir que K es “cool” sólo en el sentido de que es un soplo fresco de vida y luz sobre la humanidad confundida.

      Ahora, que cuidado hay que tener con tantas K en esta nota!!!
      En cualquier momento ponen “uno es el mundo y el mundo es uno” en boca de la Kristina.

      Saludos

  4. No te preocupes Alberto que la vibracion espiritual de éstos no diferecia de la de un adoquín.
    Son adoradores de San Marketing.
    Como dijo Jesús: Perdonalos Padre porque no saben lo que SE hacen.-

  5. Que vergüenza de periodismo, como pueden comparar las enseñanzas de Krishnamurti con el discurso vacío del oficialismo

  6. Si comentas algo por lo menos lee .No tenes ideas de lo que opinaba krisnamurti .No tiene nada que ver con el espiritualusmo cool.Se me hace que en muchas cosas sos un ignorante Bastardeas sin tener la mas remota idea

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