Deportes / 16 de agosto de 2012

Argentina después de Londres

Los brillos y las sombras

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Es tiempo de pensar a largo plazo. No es la estrategia de comprar medallas, sino de invertir a futuro. Debemos apostar por atletas que tengan posibilidades de medallas o que sean jóvenes y necesiten roce. No hay que invertir en atletas que estén entrados en años y no tengan ninguna chance”. La frase es de Gerardo Werthein, presidente del Comité Olímpico Argentino (COA) e impulsor principal del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD). Una expresión que da por tierra con la muletilla del “se acuerdan de nosotros una vez cada cuatro años”. Un lamento genuino de atletas que sienten al exitismo nacional como un refugio seguro cuando obtienen una medalla y como el infierno si el resultado es magro.

“El deporte no es prioridad en nuestro país y el presupuesto está por debajo de muchos países de Sudamérica”, se lamentaba en el 2007 Julio Cassanello, por entonces titular del COA. Su sucesor, Werthein, titular de Telecom y con lazos con el kirchnerismo, rechaza las críticas que recibe por sus roles simultáneos de empresario y dirigente deportivo, una situación que muchos tildan de incompatibles.
Ese polémico 1%. El ENARD es un proyecto aprobado  en el 2009 para financiar a los atletas. La ley entró en vigencia en abril del 2010 y grava con un 1% el precio de los servicios y abonos de telefonía celular. De acuerdo o no con esta ley, el efecto cascada que se originó con el presupuesto del ENARD significó la redención para muchas disciplinas y triplicó el dinero que llega al deporte de alto rendimiento.

De acuerdo con un informe oficial, en los períodos 2010-2011, el Ente promovido por Werthein tuvo un presupuesto total de 105.781.467 pesos, discriminados de la siguiente manera: 29.159.120  pesos en becas para 1.063 atletas y 476 jóvenes promesas; 64.868.019 pesos de respaldo para la participación en competencias internacionales; 2.125.582 pesos en elementos para entrenamiento;  2.343.491 pesos para la organización de certámenes en nuestro país; 5.985.475 pesos en becas de perfeccionamiento para técnicos y entrenadores y 1.299.779 pesos para cobertura médica.

Antes de los Juegos, el monto total desde que surgió este controversial impuesto trepó a 196.523.000 pesos. La disciplinas que más sustento recibieron fueron yachting (13.561.000 pesos); hockey (12.836.000 pesos), handball (9.940.000 pesos) y ciclismo (8.530.000 pesos). Las que menos aporte sumaron: boxeo (2.244.000 pesos), taekwondo (2.136.000 pesos), triatlón (1.799.000 pesos) y tenis (994.000 pesos).
Lectura inicial. “¿Qué balance hago de los Juegos? Hay algunos aspectos que nos dejan contentos, como la actuación de Federico Molinari, los chicos de remo –por Suárez y Rosso, que llegaron a la final– y Germán Lauro, en lanzamiento de bala. Algunos dicen que ganamos pocas medallas, pero antes no había de qué quejarse, porque no llegábamos ni a las finales”, señaló Werthein en una la cena donde presentó la candidatura de San Luis como sede para el Panamericano del 2019.

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