Menú
Sociedad / 15 de noviembre de 2012

Por qué los medios protegen a Tinelli

Por

Para algunos medios, Tinelli es intocable. Lo que diga él se vuelve palabra santa.

Parece estar blindado. No existe crítica, comentario o información que haga mella en la imagen pública de Marcelo Tinelli. Aun en un año de bajo rating y segundo puesto, es la figura más convocante de la televisión argentina y genera una familiaridad extraña: sus novedades interesan, pero jamás escandalizan; sus expresiones políticas se atienden, pero jamás se cuestionan; su vida pública está sujeta al asedio mediático, pero se lo trata con más cuidado que a cualquier otro miembro de la farándula. Tinelli es otra cosa.

Después de semanas de desmentidas y silencio oficial, esta semana se confirmó que el conductor rompió su relación con la modelo Guillermina Valdés. La noticia estalló a través de twitter, desde la cuenta del periodista de espectáculos, Ángel de Brito. Él mismo había desestimado versiones durante días y sus palabras eran casi una voz oficial: de Brito trabaja en Ideas del Sur. No importaron los anticipos de los programas de chimentos ni dos tapas de Caras anunciando la ruptura. Hizo falta que lo oficilizara un hombre “de la casa”. Todos descuentan que tuvo la bendición de Tinelli.

El comienzo del romance había tenido las mismas idas y vueltas: “A mí Tinelli me negó la relación doce horas antes de confirmarla. Tenía lista la tapa de Papparazzi y la cambié después de hablar con él”, asegura Luis Ventura. Se enteró de que le habían mentido al aire, cuando Jorge Rial contó lo que él ya sabía. Perdió la primicia, un pecado imperdonable para una revista de su estilo. “Él me llamó y me pidió disculpas. Yo estaba enojado, pero se las tuve que aceptar”, reconoce.

Cerca de Marcelo, la idea de una protección mediática les resulta ridícula. “Le pegan todo el tiempo. ¿De qué cuidado me hablás?”, asegura un amigo del conductor. Tiene pocos y selectos.

Discreción.A Tinelli lo ampara el cuidado de la prensa y su propia discreción: salvo excepciones, no da entrevistas y evita hablar de su vida privada. Sabe elegir mujeres que encajan en ese perfil. Cuando viaja, lo hace en vuelos privados que despegan lejos de Aeroparque y de cualquier cámara que pudiese tomarlo. Sabe bien cómo evitar el asedio.

Cuando descansa en Punta del Este, acuerda con los fotógrafos. Ellos esperan en la playa durante un día completo hasta que Tinelli baja y se deja retratar jugando al fútbol, entrando al agua, jugando con sus hijos. Jamás posa, pero pasa lista: pregunta de qué revista es cada uno y saluda amable. A cambio, reclama distancia y respeto.

Antes de ver la luz, las noticias sobre el conductor se chequean más veces que las de cualquier otro personaje del medio. ¿Por qué? Tinelli llama enojado cuando no le gusta una información. Cualquier error sobre el personaje más famoso de la tevé se amplifica y la desmentida puede llegar a través de su propio multimedios: Tinelli e Ideas del Sur tienen al aire una gran cantidad de ciclos desde los que dar respuesta.

Apenas días antes del anuncio formal de ruptura entre Tinelli y Valdés, ella se mostró con sus hijos y Juanita, la menor de las hijas que el conductor tuvo con Paula Robles. Señal de que la pareja estaba firme y –sin embargo– ellos ya estaban separados. “Él me dijo que estaban probando. Tal vez se le dio demasiada entidad a la relación”, arriesga Ventura. Fue un noviazgo breve y escandaloso por la amistad entre Tinelli y Sebastián Ortega, ex marido de la modelo y antiguo empleado de Ideas del Sur. Solo por él se alzaron algunas voces contra Tinelli: Andy Kusnetzoff dio el puntapié inicial desde la radio. Se habló de traición, de códigos. Tinelli negó esa amistad y las revistas dieron cuenta de esa versión. Ventura no le cree: “Ya estando con Guillermina, invitó a Sebastián a un partido de la champions league. No fue, pero que me desmientan si la invitación no existió”, desafía. En “Intrusos” no había dado esta versión.

Consecuencias. Viviana Canosa no recibe en el piso figuras de “Bailando por un sueño”. La decisión no la tomó ella sino Ideas del Sur en represalia a una polémica que se desató al aire: su programa mostró que Ayelén Barreiro, la participante con síndrome de Down, había quedado suspendida en la biosfera durante quince minutos mientras Tinelli atendía un escándalo del jurado. “La chica había contado que tenía vértigo y que estaba preparándose para vencer el susto. Nosotros la descubrimos colgada, esperando, sin que nadie le prestara atención”, recuerda Lucas Bertero, productor de “Más Viviana”.

Congelaron la imagen que mostraba la situación y la pasaron en el programa. “Hasta ahí, habíamos tenido muy buena relación. Viviana había hablado muy bien del ‘Soñando por cantar’ y hasta habían venido algunos participantes al piso”, recuerda Bertero. Entonces, cambió. “Yo llamaba a los famosos y los invitaba. Me decían que no, hasta que alguno se animó y me dijo: se lo habían prohibido”, asegura. La guerra estaba declarada.

Encuentre la nota completa en la edición impresa de la revista Noticias.