Sociedad / 2 de febrero de 2016

El nuevo Papa

Por

Tras su rol protagónico en la campaña de 2015, el Papa Francisco decidió que era hora de alejarse de la política argentina. “Su única intención era que haya una transición pacífica”, alegan desde su entorno. El objetivo se cumplió, pero su pasión por la política tira y por eso no puede retirarse del todo. Después de idas y vueltas, la postergada reunión entre el Sumo Pontífice y Mauricio Macri tiene fecha: será el sábado 27 de febrero.
El Presidente venía haciendo los deberes para que Francisco aceptara la reunión por la que trabajó todo su Gabinete. Lo llamó para su cumpleaños, el 17 de diciembre, y en los últimos días, tras conocerse la decisión del Papa de santificar al sacerdote cordobés José Gabriel Brochero, asistió al oficio religioso en Villa Cura Brochero, en otra señal de acercamiento.
De todas maneras, desde el Gobierno conocen la intención de Francisco de alejarse de la política doméstica y entienden que esta relación será distinta de la que tuvo con Cristina Fernández de Kirchner. Por eso el jefe de Gabinete, Marcos Peña, fustigó: “No creemos que haga falta utilizar al Papa, tiene una tarea enorme por delante. (Macri) no necesita sobreactuar”, en un tiro por elevación a la ex mandataria.
Pero el Sumo Pontífice tiene otros asuntos con los cuales entretenerse. Quienes lo visitan con asiduidad cuentan que dialoga telefónicamente con Barak Obama, presidente de Estados Unidos, una vez por semana. Días atrás recibió al presidente iraní, Hasán Rouhaní, el primer mandatario de uno de los países más asediados por el terrorismo y se prepara para una intensa gira de seis días por México, que incluye visitas a enclaves devastados por el narcotráfico como Ciudad Juárez y que inicia el 12 de febrero.
Salud. Le pidieron que hiciera dieta y cumplió. No es fácil para un argentino, descendiente de italianos, comer menos dulce de leche y pastas. Pero los kilos de más que tenía a mediados del año pasado le provocaban más dolores en el ciático y sus médicos italianos se pusieron estrictos. Tanto que bajó, en el transcurso de medio año, 14 kilos.
Que el Sumo Pontífice disfruta de la comida fue revelado por David Geisser, chef que pertenece a la Guardia Suiza del Papa. “Francisco siente placer por la comida, sobre todo la argentina, aunque no sólo come cosas típicas de su tierra” dejó plasmado el chef en el libro “Buon Apetito, Guardia Suiza”.
Su entorno asegura que su principal problema no se genera por el estrés, sino la falta de actividad física. Mientras tanto, su rutina resulta inalterable: se levanta a las 4 y se va a dormir a las 22.
Para mantener el contacto con sus amistades locales, suele enviar bendiciones y su encíclica “Laudato Sí”. En estas semanas, mandó sus regalos a cinco periodistas locales, dedicados y firmados con una minúscula letra que sorprende y contrasta con la grandeza de su cargo.