Menú
Opinión, Política, Sitios Externos / 7 de marzo de 2017

CFK en Tribunales: por qué le dan miedo las preguntas

Por Edi Zunino (*) | La ex presidenta parece capaz de enfrentar cualquier cosa, menos un cuestionario. Su coartada es el odio de quienes deberían preguntar.

Una vez más, la ex presidenta presentó un escrito en Tribunales. Y volvió a hacerlo como mejor le sale: dándole un sentido absolutamente político a su testimonio judicial.

Cristina es el dirigente político mejor entrenado y más sagaz del país. Entendió a la perfección cómo funciona la comunicación mediática y el papel exacto que debe representar en ese escenario. Su presidencia fue, en buena medida, eso: un megaset de televisión donde se consagró diva total, primera lejos en su género y a la altura dramática de una Mirtha Legrand o una Susana Giménez. Con astucia y desenfado ha llegado a ser, de algún modo, una fiel heredera de Perón en materia comunicacional. Algunos burros creerán a esta altura que la estoy elogiando: ¡basta, queridos agrietados! Sólo estoy tratando de mostrársela como lo que es: una primera actriz indiscutible de la escena política nacional.

Cristina sabe que las causas en su contra llegan al público como un “ruido tumultuoso” que nadie entiende con precisión. Sabe que quienes la consideran una “chorra” no se saldrán de ahí, pero como del otro lado también hay personajes impresentables, incluso más que ella, se dedica a exponerlos y a enrolarlos en una conspiración persecutoria que, además, en términos políticos existe. Es cierto que el juez Bonadío la odia y hace política. Es cierto que Margarita Stolbizer hace que no la odia para denunciarla y hacer política. Es cierto que el Grupo Clarín y sus principales figuras la odian y ganan mucha audiencia en el intento por hundirla.

El verdadero flanco débil de Cristina Fernández de Kirchner es el pánico a las preguntas. Ella es capaz de meterse con enemigos poderosos y hasta de ir presa como una heroína perseguida. Pero siente que una simple preguntita bien puesta puede hacerla papilla. No responde preguntas de Bonadío porque la odia. No responde preguntas de periodistas de veras porque la odian. Tiene coartada para no responder preguntas, pero no las responde. Ella va, se presenta en tiempo y forma, a lo sumo se filma en videítos de barricada, se mantiene dentro de la ley y no contesta. Jamás contesta. Porque, además, tiene derecho a permanecer callada. Nadie puede ser obligado a declarar en su contra.

Si Cristina es todo eso y le teme a las preguntas, es porque las preguntas son el enemigo que más podría lastimarla. Quiere decir que algo muy groso tapa. Que los malditos jueces y los malditos periodistas también pueden, como ella, tener verdades en la mano. Para CFK, aceptar una pregunta sería como agarrar una pala para cavarse la fosa.

(*)Jefe de redacción de NOTICIAS.