Política / 25 de marzo de 2017

Secuelas del “Mirthazo”: furia en el PRO por la “mala educación” de la diva

En el Gobierno no cayeron nada bien las críticas y la postura de Mirtha durante la entrevista con los Macri. El enojo de Awada.

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En el PRO hubo una conmoción por la visita televisada de Mirtha Legrand a la residencia presidencial. Lo que más impactó fue la imprevista dureza de Legrand a la hora de las preguntas, y las reacciones mediáticas que esto provocó. En especial, dicen varias fuentes, a la que más le disgustó el encuentro fue a Juliana Awada. “Se enojó mucho. No soportó que no lo deje responder a Mauricio”, dice un vocero del Gobierno. Parece que la revolución de la alegría se tomó el fin de semana libre.
Puertas para adentro, el oficialismo mastica bronca. Esperaban otra cosa de Mirtha Legrand, otrora aliada anti K, alguien que públicamente dijo “hice mucho para que este gobierno gane”. Sin embargo, los cortocircuitos entre Macri y la señora de los almuerzos vienen en aumento desde que el empresario asumió: le puso un cinco a la gestión del primer año del Presidente, lo criticó en su programa por el aumento en el costo de vida –“realmente no se puede vivir”–, por la devaluación, se quejó por las “marchas y contramarchas” del PRO y también porque en los discursos “Mauricio habla cortito, tiene que hablar más tiempo”. En mayo del año pasado la escalada llegó al punto de que a Macri le aconsejaron recibir a la diva en la Casa Rosada. Luego de ese íntimo almuerzo, donde estuvieron ellos dos junto al vocero presidencial Iván Pavlovsky y el secretario de la Presidencia, Fernando de Andreis, Mirtha contó que le avisó a Macri que ella era “la voz del pueblo” y supuestamente él le contestó “que le iba a hacer caso”. En el círculo de Legrand explican la novedosa ácida postura de la diva por su necesidad de mostrarse independiente ante su público, y en el Gobierno lo entienden como una movida marketinera para seguir vigente. “El show es el negocio de ella, quiere buscar rating y eso está bien”, explica uno de los funcionarios del PRO en un intento de minimizar la situación.
En la entrevista del sábado 18, la primera que Legrand le hace a Macri desde que llegó al sillón de Rivadavia, hubo un enojo puntual con “las formas”. “El Presidente te abre las puertas de su casa y hacés una entrevista donde no querés escuchar, donde tenés un rol agresivo, no dejás contestar, no sos educada. No se podía entablar un diálogo: ella no suele ser así”, asegura uno de los hombres de máxima confianza de Macri. En el PRO las reacciones fueron variando: en el momento de la nota, más allá de los cruces, se entusiasmaron con el alto rating y su tremendo impacto en las redes sociales –el hashtag #MesazaPresidencial tuvo 436.400 menciones sólo durante el programa–, aunque luego comenzaron a percibir que la entrevista no los dejaría tan bien parados.

Pero el oficialismo tiene su propia conclusión, apoyada, según ellos, en que en las redes sociales a Mirtha se la criticó mucho. “Ella le dijo a Mauricio que no ve la realidad, pero el Presidente se pasa el día hablando con especialistas, leyendo estudios y tocando timbres. Mirtha sólo habla con el peluquero. Con el paso de los días se asentó la idea de que la que quedó mal es ella”, sentenció con sumo optimismo uno de los principales asesores del Presidente. Según contó, para Macri el saldo fue positivo: mostró que puede bancar una entrevista sin guión e incluso siendo atacado. “Si Mirtha lo hubiera tratado bien le pegarían, dirían que estaba arreglado: esto es libertad”, aseguraron desde su entorno.