Libros / 9 de julio de 2017

“El lagarto negro”, un circo oriental

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Aunque el libro se publica en una colección de la llamada “serie negra”, la lectura prueba que es otra cosa. No pretende, por ejemplo, dar un reflejo certero y tal vez crítico de una sociedad. Ni, como en la “policial de enigma”, busca desentrañar un acertijo. Se acerca más bien al “pulp”, con su búsqueda de la sorpresa. El autor fue un difusor de la policial en Japón, hasta su muerte en 1965. Aquí enfrenta a un gran detective y una gran villana, campeones respectivos del Bien y el Mal. Casi todo se sabe desde un principio. Lo visual tiene un papel preponderante, también lo erótico, por momentos. Más que testimoniar o revelar, el libro entretiene a pleno, como un circo oriental bien manejado.