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Sociedad / 25 de diciembre de 2017

La psicología trash de Gervasio Díaz Castelli

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El psicólogo quedó en el medio de la trágica muerte de la modelo Rocío Gancedo.

Es como un filósofo”, es una de las frases que utilizan algunos de los pacientes para describir al psicólogo Gervasio Díaz Castelli, conocido por ser panelista en distintos programas de televisión y por haber sido elegido por muchos famosos para hacer terapia. Sin embargo, el mediático resonó en las últimas semanas porque fue uno de los psicólogos de la modelo Rocío Gancedo, quien se quitó la vida el 29 de noviembre, lo que le valió una denuncia por “negligencia profesional” por parte de un allegado a la ex “Gran hermano”, Guillermo Duarte. A pesar de que el terapeuta intentó despegarse aduciendo que sus encuentros con Gancedo fueron en calidad de “amigo”, lo cierto es que tras la difusión de varios audios entre el psicólogo y la joven, no sólo quedó en evidencia que el terapeuta la atendió en varias oportunidades, sino también que tendría una extraña forma de ejercer su profesión.

Extrañas prácticas. “Si viviera con vos me despierto a la mañana, te ato a la cama, y te hago tres horas el amor. Sexo trash (…)”, se lo escucha decir a Díaz Castelli en uno de los audios destinados a Gancedo y que tomaron estado público, el 6 de diciembre. El contenido del mensaje no sólo despertó el desconcierto de la familia de la modelo, por tratarse de su terapeuta, sino también la incomodidad de varios de sus pacientes. En particular de los famosos, que aunque muchos lo defendieron y otros prefirieron no opinar, hay algo en lo que la mayoría coincide: Gervasio Díaz Castelli no es el típico terapeuta de consultorio. Según relataron cinco pacientes y allegados a Díaz Castelli a NOTICIAS, el psicólogo no sólo manejaba un mensaje más ligado a lo espiritual, sino que también habría incurrido en prácticas poco ortodoxas, aunque muchos de ellos, las veían como algo positivo. Una de ellas, y la más citada, es la de invitar a tomar un café a las personas que necesitaban resolver un problema para aconsejarlas. Es decir, atenderlas de manera informal fuera del consultorio. Pero además, según detallan, solía intentar resolver los problemas a la gente sin siquiera haber sido consultado. El psicólogo no respondió los mensajes de NOTICIAS.

“Tiene la obsesión de coachear la vida de la gente”, confiesa la cantante Érica García, que conoce al terapeuta por su pasado al frente de la banda de rock “Cerebros vacíos”. Ambos se reencontraron en el 2016 y quedaron en tomarse un café en calidad de conocidos. El psicólogo le preguntó sobre sus deseos de ser madre. “Empecé a recibir mensajes todos los dìas preguntándome cómo me iba con los trámites de adopción. “Si lo dejás, te empieza a controlar tu vida”, agrega García.

La modelo Jimena Cyrulnik, paciente del terapeuta, también da cuenta de su psicología trash: “Sé que solía ir a tomar cafés con personas que no eran su pacientes. Lo hacía para aconsejarlas”, relata la rubia. La famosa, además, explica que Díaz Castelli “es un tipo muy fuera de lo convencional. Es más un filósofo que un psicólogo. En un momento estuve en crisis con mi pareja y se tomó un café con él”, cuenta Cyrulnik, quien tomó esta actitud de Díaz Castelli como de una persona atenta.

La modelo recomendó su psicólogo a Raquel Mancini, quien no dudó en defenderlo: “Gervasio me contuvo. Me vino a atender a la casa de mis viejos cuando estuve muy mal. Y no me cobró durante cuatro meses”, dice. La modalidad de no cobrar o hacer descuentos era otra práctica recurrente del psicólogo.

Peligrosa obsesión. Guillermo Duarte fue el acompañante de Rocío Gancedo en su último tiempo. Él fue quien, tras conversaciones con la ex “Gran Hermano”, decidió presentar un escrito en la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional número 30 a cargo de Marcela Sánchez. En dicho escrito, Duarte denuncia a Díaz Castelli por el “ejercicio imprudente de su profesión y haber incidido en el desenlace fatal de la víctima”.

“Díaz Castelli reconoce en un audio que tuvo cuatro sesiones, eso lo convierte en profesional tratante. Cuando se establece un vínculo terapéutico se genera lo que se conoce como transferencia, que son pensamientos e idealizaciones que el paciente tiene con el profesional. No puede ser su amiga o dirigirse a ella en los términos en los que lo hizo”, explica el psiquiatra forense Enrique De Rosa. El especialista, además, hace hincapié en que tras el diagnóstico de depresión que le hace el psicólogo a la modelo, estaba al tanto de la vulnerabilidad de su paciente: “Las mujeres que sufrieron abuso tienen una pulsión latente de muerte. No puede desconocerlo”, indica.

“Los profesionales estamos obligados a cobrar o estar en una asociación desde donde se obtenga una nómina. Es como el consultorio. Lo que le das de esta manera al paciente es un encuadre, es decir un lugar donde se lo protege y se limitan los roles. Te da un banco de pruebas”, agrega De Rosa.

Otro de los puntos que los especialistas repudian es que en el audio donde el psicólogo habla de “sexo trash”, le está haciendo revivir una situación de abuso a una persona como Gancedo, que en su infancia, había sufrido un abuso sexual. “Acá hay que investigar si eso no constituye una instigación al suicidio, porque esta persona estaba en una situación de vulnerabilidad”, explica Eduardo Espector, psiquiatra y especialista en responsabilidad profesional en mala práctica en salud mental.

Por otra parte, la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires emitió un comunicado donde el Tribunal de Ética y Disciplina, se manifiesta en diversos puntos en relación al caso de Díaz Castelli. Uno de ellos sobre la “limitación a entablar relaciones sexuales con los pacientes”. Además, según la declaración del psicólogo en “Instrusos” sobre que la ansiedad se trata con sexo y deporte, la misma asociación indica: “Está fuera de toda consistencia científica. Tal afirmación puede inducir a conductas que de ningún modo implican una solución psicoterapéutica”.

Con la Justicia tras sus pasos, Gervasio Díaz Castelli cerró todas sus redes sociales y, según allegados, habría perdido la mitad de sus pacientes. Tampoco atiende sus teléfonos. Además, se quedó sin el contrato de un programa de televisión que estaba casi cerrado.