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Política / 31 de diciembre de 2017

Viaje al corazón de la prisión de Boudou, Cristóbal López, y los otros K

NOTICIAS cuenta un recorrido inedito al interior del penal de Ezeiza. Como viven, duermen y transpiran los detenidos K. Los secretos de la Unidad VI.

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En Ezeiza están alojados la mayoría de los presos K.

Lo más difícil de tolerar no debe ser la celda de tres metros por dos, la cola para calentar un té, que todos los días sean rutinarios e idénticos, o que te ordenen la hora para despertar o dormir: lo peor, a esta altura del año, es el calor. El inmenso complejo penitenciario de Ezeiza, construido en 1999 en el medio de la nada, se cocina bajo el sol bonaerense, y en la Unidad VI la temperatura sube sin pedir permiso. Allí transpiran, entre otros, Amado Boudou, Luis D’Elía, Cristóbal López, Ricardo Jaime, Carlos Zannini, Lázaro Báez, y José López, otrora poderosos políticos u empresarios que ahora sudan junto a presos de poca monta. Las paredes del cuadrado de hormigón, que mide casi doscientos metros y tiene capacidad para 75 internos, parecen prenderse fuego, e incluso el ex Vicepresidente deja abierta la puerta de su celda, en el pabellón B, para ver si entra algo de aire. Hay algo seguro: la detención de los presos K no tiene nada de VIP.

La Unidad VI, que hasta hace pocos meses era destinada a los presos homosexuales –que estaban separados del resto de la población-, está dividida en cinco pabellones con lugar para quince personas cada uno, aunque ahora ninguno pasa de los ocho detenidos. Además de la infernal temperatura, hay otra cosa que llama rápido la atención: a pesar de lo que vienen sosteniendo muchos medios y periodistas –e incluso prisioneros como Báez, en una entrevista para Infobae-, los presos que comparten pabellón están todo el día juntos. Desde que las celdas se abren a las 7 am hasta que se cierran a la medianoche en punto, todos los reclusos de un mismo módulo –que mide treinta metros de largo por diez de ancho- comparten un mismo espacio, con una televisión de veinte pulgadas, un microondas, un anafe, dos mesas de metal y un pequeño patio interno de cemento, donde se cuelga la ropa que cada preso lava. Así, por ejemplo, Jaime, José López, y el “Pata” Medina, ex UOCRA, se ven todo el día, todos los días, la cara en el pabellón C, de la misma manera que lo hacen Cristóbal López, Báez y su ex contador, Daniel Pérez Gadín, en el D, o Zannini y Núñez Carmona, supuesto socio de Boudou, en el A.

A las espaldas del espacio común están las quince celdas, individuales, con una pequeña ventana, una litera, un inodoro y una pileta, un escritorio, custodiando a todos los presos K en silencio. Los que si se encargan de dar órdenes a viva voz son los 38 agentes que trabajan en la Unidad 6, que se reparten en cuatro turnos de seis horas: todos forman parte del sistema de Intervención para la Reducción de Índices de Corruptibilidad (IRIC), un programa de entrenamiento especial donde preparan a los agentes del servicio penitenciario para no caer ante la tentación de los poderosos. Dicen ellos, que custodian a los detenidos K, que son todos muy amables, educados, y no generan problemas. “Vigilar a un ex Vicepresidente, al lado de vigilar a un asesino o un narcotraficante, es bastante sencillo”, aseguran desde la Unidad 6. La vida para ellos cambió radicalmente en este 2017: aunque según ellos el trabajo es el mismo, ahora saben que están en el foco de la sociedad y los medios, y en este tiempo aprendieron a relacionarse con periodistas.

Las fiestas son un momento difícil dentro del Complejo Penitenciario Federal 1. Todos los detenidos quieren ser visitados por la mayor cantidad de amigos y familiares posibles, y eso supone un problema para la cárcel de máxima seguridad que alberga a casi 1600 personas. Todos los presos tienen permitido una visita un día de semana y otra un sábado o domingo, pero como la fecha exacta la pone el SPF, a veces no cae el día de la Navidad o el fin de año. No sólo eso: el máximo de personas que pueden recibir los detenidos es siete, y eso muchas veces trae problemas, como lo ocurrió a Julio De Vido, quien se quejó en Twitter. Días de furia y calor para los presos K.

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