Menú
Sociedad / 24 de abril de 2018

Pañuelos, remeras y pines: el merchandising para “bancar” el aborto

Se venden en los alrededores del Congreso mientras los diputados debaten el proyecto por la despenalización. Folclore y salida laboral.

Por

Pañuelos verdes, 50 pesos. Pines, 10 pesos. Remeras, 120 pesos. El merchandising en torno a la despenalización del aborto invade las veredas del Congreso de la Nación.

Vendedores ambulantes se suman con sus productos al “Martes Verde” que la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito lleva adelante para acompañar el debate del proyecto en Diputados. Por el escenario que corta la calle Rivadavia pasan bandas musicales, actrices y dirigentes políticas durante toda la tarde.

Abajo, hay globos con forma de corazón, pulseras, libros, postales, parches para la ropa, prendedores artesanales y pines redondos, plastificados. Casi todo es verde. Incluso las paltas: tres unidades cuestan menos o igual que un pañuelo.

Sobre mantas negras se ofrecen remeras con consignas como “Vivas nos queremos”, “Ni tuya, ni yuta” o “Abajo el patriarcado”. Mafalda, Frida Kahlo y Evita son algunas de las caras más repetidas. Aparecen en tarjetas y en imanes. Otras postales, más originales, proponen “Aborto a la heteronorma” y la polémica “Muerte al macho”.

Hay espacios para que pinten los grandes y una zona donde se concentran niños y niñas alrededor de acuarelas. Entre los souvenires feministas se filtran los clásicos prendedores con dibujos de pañuelos blancos de las Madres, caras de Néstor y Cristina Kirchner, del “Che” Guevara y de Santiago Maldonado.

Agotados. Entre panes rellenos y latas de cerveza, uno de los productos que más se vende es el típico pañuelo verde que pide “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

“A 50 pesos el pañuelo”, se escucha gritar a los vendedores sobre Callao y Rivadavia. Cuando la venta es organizada por la Campaña, el valor de ese pequeño pedazo de tela sedosa baja a 30 pesos, pero muchas veces se quedan sin stock.

La situación era impensada hace más de una década atrás, cuando los pañuelos se repartían de forma gratuita en los Encuentros de Mujeres o actividades feministas. “Hace mucho tiempo los dábamos gratis porque alcanzaba con la donación que recibe la Campaña, pero ahora tenemos que bancar la producción para hacer en mayor cantidad”, explica a NOTICIAS Victoria Tesoriero, integrante del grupo.

Lo recaudado, asegura, se utiliza para cortar y estampar más pañuelos y así replicar el reclamo. A esta altura, la cantidad repartida es incalculable. “Son demasiados -dice Tesoriero- es imposible saber cuántos”.