Mundo / 3 de mayo de 2018

La organización terrorista ETA confirmó su “disolución definitiva”

Tras 60 años de activismo, la agrupación Euskadi Ta Askatasuna anunció su final mediante una carta a entidades políticas y sociales.

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Tras 60 años de activismo, la organización terrorista Euskadi Ta Askatasuna (ETA) anunció su disolución definitiva mediante una carta a entidades políticas y sociales vascas en la que informa “el final de su trayectoria”.

Uno de sus históricos integrantes, José Antonio Urruticoechea Bengoechea -conocido como Josu Ternera- leyó el comunicado en varios idiomas. El video, un texto con los cortes de audio, llegó este jueves a los medios. Ternera lleva una década y media como prófugo de la justicia española.

En 2011, el grupo que luchaba por la independencia del País Vasco tanto de España como de Francia había dado por finalizada su actividad armada. Tiempo después, en marzo de 2017, anunció su desarme de forma unilateral e incondicional.

ETA nació en 1958 en medio de la dictadura franquista y cometió una serie de delitos que, 10 años más tarde, culminaron en su primer asesinato, el del guardia civil José Antonio Pardines Arcay. Eran épocas de Mayo Francés, Primavera de Praga, Guerra de Vietnam y movimientos sociales e intelectuales a nivel mundial que marcaron un quiebre con los años precedentes.

Se estima que la niña María Begoña Urroz Ibarrola, de casi dos años, fue la primera víctima mortal atribuida a ETA, en 1960 y por una bomba en la estación de trenes de San Sebastián (Guipúzcoa). La organización jamás lo reconoció y las dudas permanecen hasta hoy.

La siguiente etapa recogió robos, atentados y combates contra la policía. Pero fue en 1974 cuando sucedió el primer ataque indiscriminado de ETA, que hasta ese entonces reunía otras dos víctimas del gobierno español, el comisario Melitón Manzanas y el propio presidente del Gobierno de España, Luis Carrero Blanco (mano derecha de Francisco Franco y su sucesor): la cafetería Rolando de Madrid albergó trece muertos y 80 heridos.

Los años siguientes recibieron las matanzas más sangrientas. En 1980, hubo 92 asesinatos (uno cada cuatro días). Luego, entre 1986 y 1987, ETA situó un coche bomba que mató a una persona en Madrid e hirió a otras 16; detonó la bomba que mató a 12 guardias civiles e hirió a otros 50 en la plaza de la República Dominicana en Madrid; y quitó la vida a 21 personas (unidas a 45 heridos) en un centro comercial de Barcelona, incluyendo mujeres embarazadas y niños. Además, destaca su atentado contra la casa-cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, con 11 muertos.

A pesar de obtener múltiples detenciones, encarcelamientos, deportados y hasta escisiones en su formación, el grupo siempre continuó con sus operaciones. En este marco, el cine, la literatura y hasta las series (“Fe de etarras”, en Netflix) tomaron su historia, una que arroja más de 800 asesinatos (el número difiere según las fuentes). También hay, al menos, 358 casos sin resolver, según un centenar de víctimas e intelectuales españoles que lanzaron un manifiesto a fines de abril.

ETA reconoció el “sufrimiento provocado”, pero sólo pidió perdón a una parte de las víctimas en otra carta presentada el 21 de abril. En ella, se refirió a “ciudadanos y ciudadanas sin responsabilidad en el conflicto”. Sin embargo, la última misiva asegura: “El conflicto no comenzó con ETA y no termina con el final del recorrido de ETA”.

Su última víctima fue el policía francés Jean-Serge Nérin: el 16 de marzo de 2010, el agente sufrió los disparos de etarras a los que perseguía por robo de vehículos. Significó la primera víctima de las fuerzas francesas a manos de la organización.