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Política / 6 de julio de 2018

“Chiquita” y “Lilita”, las divas mediáticas de Cambiemos

Han sido, al menos hasta aquí, las dos grandes divas mediáticas del macrismo. Ambas artistas exclusivas de Artear, una con contrato y la otra por vocación.

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Han sido, al menos hasta aquí, las dos grandes divas mediáticas del macrismo. Ambas artistas exclusivas de Artear, una con contrato y la otra por vocación. Ambas muy influyentes en la población de clase media, una con rating y la otra también, pero además con votos que otras veces le fueron esquivos. Ambas anti K desde las entrañas, una con sentido común y la otra en tantas ocasiones sin él, pero intelectual, valiente y sobre todo mística en tiempos de aferrarse al milagro salvador…

Mirtha Legrand y Elisa Carrió han ingresado en la faceta económica de la militancia M. Ninguna sabe un comino del asunto, pero ya lo dijo James Carville: “¡Es la economía, estúpido!”. Y hay que bancar los trapos del Gobierno a morir. Cambiando el Gabinete completo, como dice Chiquita. O dando propinas y changas y apagando la tele, como dice Lilita, porque los comunicadores se están poniendo pesimistas.

Ahí es donde sus caminos se bifurcan. Ya veremos hasta qué punto.
La Legrand es comunicadora: no puede alejarse demasiado de la audiencia, que encima viene en baja. Del otro lado de la pantalla nadie está viviendo, precisamente, una fiesta. Hay que pegar.
La Carrió es política: no puede permitirse piantar votos. El 2019 es todo o nada. Hay que sostener.

Sus circunstancias son distintas. Una depende del próximo programa. La otra, de la próxima elección.Por eso fue Lilita la que dijo, apenas estalló la crisis: “El dólar se va a quedar en 23 pesos, yo nunca engaño a mis votantes”. Monumental pifiada.

Por eso es Chiquita la que dice, al cierre de esta edición: “Yo creo que (el dólar) va a seguir subiendo, así que apúrense a comprar”. Temerario pronóstico, en línea con el sentido común alimentado por la percepción callejera.Elisa Carrió no frena el dólar.Si sube más, la culpa no habrá sido de Mirtha Legrand.

Lo que acaba de terminar para el oficialismo es la era del entretenimiento bobo. Del eslogan. Del buenos días su señoría mantantirulirulá. De la comedia romántica.El espectador y el votante son la misma persona, que percibe los problemas en la vida real.Empieza el tiempo de los conflictos intestinos. De los pases de facturas y las desmentidas mutuas. De las bifurcaciones, pero al por mayor. ¿Comedia negra? ¿Sainete? ¿Drama? El género será impuesto más allá de Chiquita y Lilita. Ellas apenas son metáfora. Intérpretes estelares.Aun así (y por si acaso), ambas se pusieron al borde del adiós.

“Esto así no puede continuar”, mandó a parar la mano ML. Tiro libre.
“Decile al Ejecutivo que la próxima rompo”, había avisado EC con la excusa del aborto. Pelota afuera.Si algo saben las dos es todo lo que, de última, tienen por perder.

Romper lanzas resultaría más sencillo, de algún modo, para la dama de los almuerzos y las cenas que para la excéntrica diputada.

Una cosa es acompañar con buenos modales a un Gobieno desde la frivolidad de una mesa bien servida. Y otra, muy diferente, asumirse como bastión moral del mismo a la vez que como médium de la sensibilidad social del Presidente.

Mirtha es, en el más jugado de los casos, una dama de compañía. Bijouterie. Celebración.Carrió es, en innumerables sentidos, un baluarte. Cimiento. Combate frontal.Si la preocupación extrema de Chiquita mutara en frustración absoluta, Macri tendría un problema simbólico. Fuegos artificiales.

Si la decepcionada fuese Lilita, Macri debería soportar un terremoto. Bombas judiciales incluidas.

Tienen como gran excusa de permanencia el fantasma de otra diva, la de la “década ganada”. Cada vez que la popularidad del Presidente cae un punto, la única que sube es su antecesora. Borrada de la escena pública, Cristina Kirchner literalmente brilla por su ausencia. Es la madrastra de Blancanieves, Kruella De Ville y Maléfica juntas, amenazantes desde un lúgubre rincón del Palacio Legislativo conectado por túneles hediondos con el de los Tribunales. La baba del Diablo y la sangre de Drácula todavía no llegan al río. Pero ya dos encuestas han señalado, por primera vez en dos años y medio, que CFK podría llegar a ganarle a MM en una segunda vuelta.

En el remoto caso de que ello pasara a ser tendencia, ¿qué harían Chiquita y Lilita? Las divas nunca fracasan. Siempre son víctimas de alguna oscura circunstancia.

 

*Jefe de Redacción de Noticias.