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Sociedad / 27 de septiembre de 2018

El fin de la monogamia: ¿qué es el poliamor?

Florencia Peña confesó que tenía una relación abierta con su novio. Famosos que se animan al vale todo y el efecto contagio.

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El siglo XXI trajo novedades y, como nunca antes, se comenzaron a aceptar socialmente formas no tradicionales de relacionarse. Ya no quedan dudas de que un hombre puede amar a otro hombre, que una mujer puede enamorarse de otra chica y que solteros, divorciados y viudos pueden iniciar una relación con quien les plazca. Sin embargo, y a pesar de que se están derribando tabúes, hasta ahora había una norma que parecía inquebrantable: la monogamia. Según esta regla no siempre explicitada pero ineludible para poder formar una pareja estable, el amor podía suceder entre seres de cualquier sexo, raza o edad pero, antes que nada y sobre todas las cosas, debía ser exclusivo entre las dos partes. En consecuencia, la atracción hacia un tercero y la concreción de un encuentro con otro siempre fue considerada la peor traición.

Por este motivo, las declaraciones de Florencia Peña dejaron a todos estupefactos: “Con Ramiro (Ponce de León) tenemos una relación abierta de poliamor”, dijo al aire en “Intrusos”. “Nos amamos profundamente y tanto nos amamos que podemos tener una relación así”, agregó.

Su confesión mediática tenía un objetivo claro: la actriz quería que se dejara de especular con el supuesto engaño de su pareja. Días antes se habían viralizado conversaciones privadas y con un alto contenido erótico de Ponce de León con otra mujer, Eliana Mendoza. En ese escenario, Florencia era la víctima de la infidelidad y, su pareja, una especie de engañador serial. “Ninguno de los dos hace nada que no haya sido charlado”, explicó la actriz para despejar todas las dudas y fue más allá para detallar su visión del amor: “Desde hace mucho tiempo no creo en la monogamia pero sí creo en formar una pareja desde el amor absoluto. Lo último que quiero es que Ramiro, que es el papá de un bebé que buscamos amorosamente, esté en este lugar”.

Al día siguiente de las declaraciones de la actriz, la palabra “poliamor” se ubicó en el centro de las discusiones: ¿se puede amar a más de una persona?, ¿es posible tener una pareja estable en la que se hable abiertamente de los encuentros sexuales con otros?, ¿cómo se sostiene una relación así en un mundo donde la monogamia es la norma?

Florencia Peña no es la única que tiene una relación abierta y son varios los famosos que se animaron a cuestionar el concepto de la monogamia. Los expertos insisten en que esta apertura no es casual: en los últimos años, en Argentina (al igual que en el resto de Occidente) se comenzaron a poner en crisis los modelos tradicionales de familia y de amor, lo cual permitió la aparición de otras formas de entablar relaciones. Y, a pesar de que la monogamia continúa siendo la regla mayoritaria con la que se rigen las parejas, la curiosidad y las preguntas sobre qué pasaría si esto fuera de otra manera, están ahí: cada vez hay más películas, series y obras de teatro que abordan el tema y las audiencias devoran esas historias.

Contra la tradición. Si bien no es nada nuevo que una celebrity hable sobre la posibilidad de estar con alguien por fuera de la pareja, históricamente se trató  en términos de infidelidad o trampa. Sin embargo, cada vez son más los que se atreven a hablar del tema despojado de la idea de clandestinidad.

El concepto de “poliamor” es relativamente nuevo: nació a principio de los ‘90, pero recién ahora es masivo. Según expertos, con variaciones, la palabra describe a las relaciones amorosas o sexuales no monogámicas y consensuadas. Y, dentro de esta “etiqueta”, se puede ubicar a una amplia cantidad de relaciones. Algunos estudiosos van más allá y hacen subcategorías: por ejemplo, se suele hablar de “polifidelidad” al hacer mención a las relaciones grupales donde cada miembro acepta tener una vida sexual y amorosa solo entre ellos; de “poliamor jerárquico” para referirse a las parejas de dos personas en la que cada uno acepta que el otro pueda tener relaciones sexuales con terceros, entre otras subcategorías.

“Hay teóricos que dicen distintas cosas pero la realidad es que todo depende de los pactos que hagan las personas involucradas”, explica a NOTICIAS Belén Toriacio, psicóloga y coordinadora del Equipo de Psicología y Salud Mental de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT). Para Toriacio, que además de trabajar en el tema tiene una relación poliamorosa, usar categorías rígidas es un error: “Sería volver a meterte en una norma nueva”, insiste.

En esta línea, son varios los famosos que cuestionaron a la monogamia como norma rígida. Y, aunque no siempre llevan a la práctica una relación abierta, entienden que éste es un concepto cultural y que no debería ser obligatorio.

La cantante Elena Roger y el actor Mariano Torre fueron pioneros en el tema en Argentina. “Tenemos un contrato que, reconozco, es poco común. Pero a nosotros nos funciona y es maravilloso. Cuando lo comento, la gente me dice que no soportaría saber que su pareja tiene sexo con otra persona, pero yo creo que, de esa forma, deja de haber celos porque nunca nos mentimos”, explica Torre.

Jimena Barón, Jorgelina Aruzzi, Diego Peretti, Ivana Nadal y Carla Conti son otros de los famosos que se animaron a hablar del tema. Aunque ninguno de ellos confirmó tener o haber tenido una relación abierta, todos coincidieron en que, para ellos, la monogamia es difícil de sostener. Las razones que dieron cada uno fueron de lo más disímiles: el instinto sexual natural, la curiosidad, la capacidad de amar a más de una persona, entre otras.

Para Toriacio no es raro que haya diferencias: “Es súper personal cómo llega cada quien a repensar el tema. A mí me gusta decir que lo que se cuestiona no es la monogamia en sí, porque así parece que la monogamia es algo necesariamente malo y el poliamor sería una especie de evolución de los vínculos. Pero, en realidad, la monogamia no es para todo el mundo, como el poliamor no es para todo el mundo. Creo que lo que se cuestiona es la mononorma, aquella que dice que la monogamia es lo normal, lo esperable, lo que debe ser y lo correcto”.

Razones de la monogamia. A pesar de que existen múltiples respuestas a por qué somos monógamos, la mayoría de los especialistas coincide en que es una conducta adquirida. Tan hondo caló la idea de que los hombres y las mujeres deben cumplir esta norma que, incluso al día de hoy, en muchos países, el adulterio es un delito o un agravante que daña la situación del infiel en un divorcio.
Sin embargo, la psicóloga y antropóloga Fabiana Porracín explica que ésta no fue siempre la regla con la que vivieron los seres humanos. El origen puede rastrearse hace miles de años en una característica propia de la especie: “La maduración del cachorro humano, a diferencia del resto de los animales, es muy prolongada. Para que un hijo esté en condiciones de valerse por sí mismo con la mayor capacitación posible requiere no menos de 25 años. El cuidado de los hijos es uno de los factores intervinientes en la tendencia a la monogamia”, explicó Porracín.

En la misma línea respondió Diego Golombek, biólogo y autor del libro “Sexo, drogas y biología”: “Podríamos tener en cuenta que el periodo de gestación y, sobre todo, la fase inicial de la cría es una etapa relativamente extensa. Tener una pareja monógama ayuda a su cuidado, en la protección de posibles peligros y en conseguir alimentos”, asegura el experto para hablar del “origen” de esta tendencia.

Sin embargo, estas características fueron cambiando a medida que el ser humano fue desarrollándose. Porracín insiste en que no se pueden dejar de considerar las variables socioeconómicas y culturales y traza una línea del tiempo de la familia: “Primero estuvo la ‘familia consanguínea’, en la que existía el intercambio sexual entre hermanos; después vino la ‘familia punalúa’, que excluyó ese intercambio; luego la ‘familia sindiásmica” y su régimen era el matrimonio por grupos; y luego vino la constitución de la ‘familia monogámica’, que se funda en el predominio del hombre con el fin de asegurar la indiscutible paternidad de los hijos para asegurar la heredabilidad. La Biblia es el primer libro en Occidente que plantea que la pareja ‘debe’ ser monogámica”.

Los otros. A pesar de que cada vez son más los que hablan en público del tema y de las explicaciones de los académicos, defender el poliamor no es cosa fácil. Peña y su pareja se animaron pero, también, se enfrentaron a las consecuencias.

En este sentido, la actriz contó que hubiera preferido no tener que hablar en público de su relación abierta para proteger a sus padres: “Yo había dado algunos indicios. Cada vez que hablaba de ‘Rama’ hablaba de libertad. Daba indicios pero no era mi intención salir a presentar esta carta”, agregó la actriz. “Cuando sale a la luz uno tiene que salir a dar explicaciones y decir algunas cosas para no dañar a la gente cerrada con la que uno convive. Y, porque además, tengo hijos chicos que van a la escuela”, contó la actriz. Para ella, la mayor preocupación era su padre ya que, según ella, su hijo mayor, de 15 años, tiene la mente abierta y comprende mejor estas situaciones.

Para Toriacio aceptar lo que uno cree puede ser difícil pero, lo que sigue, no es menor: explicarle al entorno: “Ese es el gran tema y no solamente pasa con el poliamor, sino con todo aquello que se escapa de lo establecido. Creo que hay que entender que puede haber determinadas resistencias. Hay una cuestión generacional muy fuerte como explicaba Florencia con su padre y uno lo tiene que comprender. Por eso, es bueno que se visibilice, que se generen referencias en los medios audiovisuales, en la literatura. Que se presente como una opción posible. No necesariamente que se instale que todos los vínculos terminen en poliamor sino que haya distintas propuestas igualmente válidas”, aseguró la experta.

A la pantalla. En Argentina y en el mundo cada vez aparecen más productos culturales contando el poliamor. En Netflix, por ejemplo, hay dos series que encararon el tema aunque de formas diferentes: “You, me, her” (Tú, yo y ella) es una comedia romántica que cuenta la historia de una pareja heterosexual convencional que comienza una relación con una tercera chica. La serie fue promocionada como la primera ficción “poliromántica”.

Por otro lado, la serie documental “Explained” (En pocas palabras), que aborda en 15 minutos temas trascendentales para la humanidad, le dedicó uno de sus capítulos a la monogamia, su origen y puesta en crisis. La revista Time, en 2017, advirtió el fenómeno con una tapa que generó polémica mundial: “Is monogamy over?” (¿Se terminó la monogamia?), se preguntaba en el título.

En Argentina, las ficciones también empiezan a hacerse eco de esta curiosidad en ascenso con historias que, aunque no hablan explícitamente del poliamor, sí ponen en crisis el concepto de monogamia. El éxito del film “Dos más dos” hizo que la obra fuera llevada al teatro por Marcos Carnevale. En televisión, “100 días para enamorarse” comenzó con lo que le pasaba a dos matrimonios en crisis que decidían poner un período para salir con otras personas.
El poliamor se instaló y cada vez son más los curiosos que se preguntan cómo sería encarar una relación en la que no exista un contrato de exclusividad sexual o amoroso. ¿Llegó el fin de la monogamia?