Opinión, Política / 6 de octubre de 2018

El feminismo light de Juliana Awada

A propósito de su rol como anfitriona del “W20”, un análisis del discurso instagramero de la primera Dama argentina. Militancia fotográfica.

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No está mal ser una geisha si eso te hace feliz. Ni declinar la idea de una carrera propia para contener al marido a tiempo completo y consagrarse al servicio del hogar. Tampoco elegir y prepararle la ropa que usará al día siguiente el Presidente. Lo que irradia impostura es pretender que ese arquetipo cuaje con alguna ola de feminismo, aunque la primera dama alterne en Instagram sus postales de ama de casa acomodada (atardeceres arbolados, huerta orgánica y visita a niños y señoras pobres) con fotos en eventos de género. Las acompaña de las mejores intenciones de moda: “igualdad”, “inclusión” y el fetiche entre los fetiches: parafraseando a Lito Nebbia, sólo se trata de “empoderar”.

Ella, como lo relató NOTICIAS en su llegada a Olivos, para enojo del entorno presidencial, es una primera dama a la antigua: decorativa y glamorosa, lo que ahora se llama influencer fashionista. La prensa internacional se lo reconoció desde la hora cero. Comparan sus looks con los de reinas y celebridades.

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Como anfitriona, Juliana brilla entre mujeres más dadas a las imperfecciones estéticas, con belleza natural y estilo para vestir. Lo suyo es la militancia fotográfica. Y harían bien en no forzarla a asumir un protagonismo público que le es del todo ajeno.
Intentaron fogonear su participación en la Cumbre del Women 20, la red trasnacional (desglosada del G20) que reunió en Buenos Aires a mujeres líderes, y hasta leyó unas palabras. Pero su prédica en un contexto que reclamaba una mayor inserción de las mujeres en el mundo laboral suena tan ajena como lo estaría Jorge Lanata en una campaña antitabáquica.

En su reciente viaje a Estados Unidos se maravilló tanto con la primera ministra neozelandesa presente en el recinto de la ONU con su marido al cuidado de la hijita, que quedó al borde del machirulismo. Hasta se sacó foto con el esposo de Jacinda Ardern y su bebé. La publicó con una leyenda naif instructiva, aunque algo tardía en la historia de las luchas femeninas: “Podemos ser madres y llegar tan lejos como queremos”. Para las Aguafuertes del feminismo light. También esta semana asistió a la apertura de la oficina ONU Mujeres en Buenos Aires. Lo prueban unas fotos repartidas a los medios. Pero aunque se anunció que participaría de la conferencia de prensa, se retiró antes de que empezara. ¿Agenda recargada o escapismo?

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Podrán pretender lo contrario pero ella es más Melania Trump que Michelle Obama. Al menos la nuestra, a diferencia de la dama del norte, intenta restaurar el equilibrio presidencial.

 

*Editora Ejecutiva de NOTICIAS.