Economía / 9 de noviembre de 2018

Daniel Marx: “Bolsonaro trae desafíos para la Argentina”

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Sin Lula, Bolsonaro llega al 22 por ciento de los votos, lo que, si bien lo ubica en el liderazgo, no representa un crecimiento significativo en sus apoyos.

Un Brasil con dificultades es un problema para la Argentina y la región. Si bien el mandato del presidente electo se centra en la corrección de las cuestiones de seguridad y corrupción, la economía también tiene significación.

En principio, los lineamientos del futuro gobierno tenderían a sacar presión sobre el tipo de cambio y podrían generar algún aumento en la actividad, ambos resentidos durante los últimos años. De materializarse, sería positivo para la Argentina ya que existe una corriente de simpatía en el tipo de cambio real multilateral de ambos países y, además, Brasil representó 22% de su comercio exterior en 2017. En lo que va del año el peso argentino se depreció, ajustado por inflación, un 44% contra el dólar, mientras que fue bastante menor contra el real, un 29% durante similar período. El riesgo es que una devaluación adicional del real añada perspectivas de un movimiento similar acá, con sus consecuencias negativas. Por otro lado, mayor actividad allá normalmente se traslada en creciente comercio beneficiando a ambos países, pero dando mayores posibilidades exportaciones hacia Brasil, mejorando el saldo comercial, que llegó a un déficit máximo de 8.700 millones de dólares, sobre un total de comercio bilateral de 27.300 millones en 2017.

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Tan significativo como el saldo comercial es la presencia en terceros mercados que las dos naciones atienden, muchas veces con productos similares. Es clave la relación con China y el posicionamiento estratégico que aún debe definirse. En este sentido, existieron declaraciones recientemente en Brasil de una inminente revisión de un debilitado Mercosur como marco de área comercial. Se buscaría mayor apertura de sus miembros hacia países extrazona.

Para la Argentina, esto representa un desafío porque requiere ser relativamente más competitivo frente a esas otras fuentes de productos y servicios. Si ese es el caso, Brasil, además, plantea iniciativas de reformas estructurales y posiblemente ciertas privatizaciones, buscando atraer capitales.

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Ello representa un frente de definiciones y eventualmente desafíos para la Argentina en la medida en que requiera modernizar su economía a través de reformas similares. En ese sentido, la evolución de los equilibrios social y político dentro de cada país y los mecanismos de coordinación entre ellos son la llave definitoria para lograr los resultados esperados.