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Opinión / 24 de noviembre de 2018

La Superfinal de la ignorancia y la ineptitud

Una madre, con un rollo de cinta, pegándole bengalas a un nene de no más de seis años: el resumen de la estupidez repudiable, en un video.

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Vivimos en un país donde nadie se hace cargo de nada. Todo siempre es responsabilidad del otro. Y lo que tenía que ser una fiesta del fútbol, la Superfinal de uno de los superclásicos del fútbol más importantes del mundo (entre River y Boca), termina demostrando la ignorancia e ineptitud de todos: gobernantes y ciudadanos.

El Presidente Mauricio Macri quería que los encuentros de ida y vuelta se realicen con público visitante. ¿Qué va a decir ahora? ¿Era válida esa propuesta, cuando vivimos en una sociedad donde algunos hinchas manejan un nivel de ignorancia que supera cualquier estupidez humana? Ojo, no todos los que asisten a un encuentro de fútbol son ignorantes, pero que los hay, los hay.

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Sin ir más lejos, una imagen repudiable e inexplicable se viralizó tras los desmanes: una mujer, con un rollo de cinta, le pega bengalas en la panza a un nene que no pasa de los seis años. ¿Qué mierda está pensando esa mujer? Perdón por la palabra utilizada, pero no nace ninguna otra al ver el video y, automáticamente, preguntarse: ¿Está loca. Pone en riesgo la vida de un nene por entrar un par de bengalas? Eso es ignorancia y estupidez de ella y de los que la rodean, que no hacen nada para evitarlo.

Una chispa, un cigarrillo prendido, incluso el calor corporal combinado con el del sol son suficientes como para que ese inocente nene se convierta en segundo en una antorcha humana. ¿Y después? Seguramente veamos a esa mujer llorando y pidiendo “justicia”. ¿Y si no pasa nada, qué podemos esperar de ese nene en el futuro? Seguramente se convierta en uno de esos tantos ignorantes que apedrean micros de otros clubes, como mínimo.

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Desde la Nación apuntan al operativo de seguridad armado por la Ciudad, que vale aclarar que dejó mucho que desear al permitir que el micro pase frente a un grupo numeroso de “hinchas” de River. Eso, en un país normal sería algo común, pero en Argentina es una inconsciencia. Sobre todo, sabiendo que existen padres y madres capaces de poner en riesgo la vida de su hijo por hacer algo que no solo está prohibido, sino que además afecta directamente a la educación de esos pequeños que algún día podría llegar a poner en riesgo al vida de cualquiera de nosotros.