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Política / 11 de noviembre de 2018

Mauricio Macri y el Superclásico: derrapó con sus chicanas futboleras

Lo cargó a Frigerio cuando Boca llegó a la final y a Gallardo le dijo “culón”. Por Twitter pidió que haya visitantes, pero le dijeron que no. El blooper con Fox.

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El fútbol es el tópico que mejor le calza a Mauricio Macri. Le hace pasar el primer trago amargo que significa empezar una conversación, sea con un obrero de la construcción o con un primer ministro. Es como la charla sobre el clima en el ascensor: sirve para romper el hielo.

Por eso la superfinal entre Boca y River por la Copa Libertadores se convirtió en un tema inevitable en cada reunión del Presidente. Hubo chistes, chicanas y hasta un intento frustrado por lograr que en cada partido haya público visitante. Mientras tanto, pasaron cosas. Pero Macri logró que lo elogiaran y lo criticaran por el fútbol. Casualidad o no, corrió la agenda a su gusto.

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“¿Qué temas pueden unir al Presidente con un trabajador de una fábrica? Nada más popular que el fútbol. Se les ilumina la cara cuando Mauricio les habla de Boca”, dicen en la Casa Rosada sobre la estrategia del Presidente, que llega hasta el punto del derrape, como cuando les dijo a unos obreros que el director técnico de River, Marcelo Gallardo, era un “culón” en referencia a su presunta suerte. El presidente de los “millonarios”, Rodolfo D’Onofrio, de mala relación con el primer mandatario, aprovechó y le salió al cruce: “Con todo respeto creo que los dirigentes tenemos el deber de no hacer bromas”.

En una reunión de Gabinete ya había cargado al ministro del Interior, fanático de River, Rogelio Frigerio: “¿Qué pasa que no estás tan contento? Si se aprobó el Presupuesto”, le dijo. Y completó: “¿O viste el partido?”, según reprodujo el diario Clarín del día posterior a que Boca pasar a la final.

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Capricho. El viernes 2, el Presidente se levantó con una inquietud. Y la escribió en Twitter: “Le pedí a la ministra de Seguridad que trabaje con la Ciudad para que el público visitante pueda ir”. No le importó que hasta el día anterior los funcionarios encargados del tema dijeran que no había chances de hacerlo. Se mandó y obligó a todos a hacer un esfuerzo que no estaba en los cálculos. Finalmente, para no contradecir al Presidente, le tiraron la responsabilidad a los titulares de ambos clubes que se decidieron por el no.

Desde la TV pública también se mandaron su propia patriada. Intentaron negociar para retransmitir el partido por el canal estatal. Se reunieron con los directivos de Fox Sports, dueños de los derechos, que escucharon el pedido algo sorprendidos: no les ofrecían dinero, sólo descargar publicidad en caso de tener sobrante de pauta. La negativa fue rotunda.

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A pesar de que ganas no le faltan, Macri aseguró que no iría a ninguno de los dos partidos. Le dijo a Fox Sports que los verá en su hogar intentando que Juliana, su esposa, no le hable: “Le pido que no me haga comentarios para no ponerme nervioso”, confesó.