Manuel Adorni confronta con un tremendo escándalo que se consolidó a partir de una serie de investigaciones que pusieron bajo sospecha la evolución de su patrimonio, particularmente en relación con operaciones inmobiliarias en el barrio porteño de Caballito y en un country del partido bonaerense de Exaltación de la Cruz. En un contexto donde la Justicia intenta determinar si existió enriquecimiento ilícito y maniobras irregulares en la adquisición y mejora de bienes, por parte del funcionario, el Jefe de Gabinete de Javier Milei decidió evitar dar explicaciones publicas por las pruebas que se le imputa.
En el caso del country Indio Cúa Golf Club, tuvo como punto de partida la denuncia presentada por la diputada Marcela Pagano, que derivó en una investigación encabezada por el fiscal federal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo. En ese expediente se analiza un incremento patrimonial que, según los registros oficiales, superó el 500% en un corto período, una variación que el propio funcionario atribuyó a préstamos familiares y revalorizaciones de activos, pero que los investigadores consideran insuficientemente justificada.

Sobre esa vivienda se desplegó una compleja operatoria de refacciones que constituye hoy el núcleo más comprometedor del expediente. El arquitecto y contratista Matías Tabar, vinculado al grupo Alta Arquitectura, declaró bajo juramento que las obras demandaron 245.929 dólares y que fueron abonadas íntegramente en efectivo, sin facturas ni registros formales. Según su testimonio, los pagos se realizaron en múltiples entregas en dólares, directamente en mano y dentro del propio country, entre noviembre de 2024 y julio de 2025.
El presupuesto original de la obra, cercano a 94.000 dólares, se incrementó progresivamente con la incorporación de mejoras de alto costo: remodelación integral, instalación de porcelanatos, construcción de parrilla, reformas en cocina con isla y desayunador, revestimientos con mármol travertino, y modificaciones en la pileta que incluyeron un sistema de jacuzzi. Sin embargo, el elemento que concentró mayor atención mediática y política fue la construcción de una cascada ornamental en el jardín de la vivienda.

Este último detalle se instaló en la agenda mediática y en las redes sociales una serie de burlas por el cuestionado gusto del portavoz de Casa Rosada de sumar a su residencia de descanso una cascada artificial. "Una cascada en el jardín de su casa. Y luego la cabeza soy yo...", posteó Claudio "El Turco" García con buena dosis de comicidad. El ex futbolista y actual streamer aprovechó la excentricidad del dirigente libertario para señalar su falta de gusto estético.
El tuit de García fue un guiño para sus seguidores, haciendo una referencia sobre su estilo personal que el carismático ex delantero de Racing cultivó con sus participaciones en los distintos medios. Probablemente, se tenga nuevas novedades del escándalo Adorni que puede ser difundidas desde la óptica de la investigación o, también, desde el humor.














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