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Política / 29 de noviembre de 2018

La cadena de bloopers de Gabriela Michetti en el G20

La vicepresidenta llegó tarde a la recibida de Macron y se animó a aconsejarlo en un cuestionado “frañol”. También quedó mal con México.

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En la previa de la cumbre de G20, la vicepresidenta argentina tenía una primera misión: era la encargada de recibir al presidente de Francia, Emmanuel Macron. Pero algo salió mal y Gabriela Michetti no estuvo al pie del avión en el momento indicado para cumplir con el protocolo.

El francés, desorientado, tomó de la mano a su esposa Brigitte y caminó por la alfombra roja, donde sólo encontró a un trabajador de la pista de chaleco amarillo flúor, al que le tendió la mano como para saludar a algún argentino. Michetti lo pudo atajar cuando ya estaba subido al auto oficial que lo esperar para salir del aeropuerto.

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“Teníamos que esperar que nos dijeran ‘ahora’ y entonces ahí arrancábamos para la alfombra roja y recibirlo. Estaba todo cronometrado, todo perfecto, en teoría, y cuando nos dicen ‘ahora’ vamos y nos damos cuenta que el presidente ya se estaba metiendo en el auto. Pasó algo raro ahí, a ellos le dijeron la voz de aura antes que a nosotros”, explicó al canal TN la vicepresidenta.

La llegada tarde fue sólo el primero de una cadena de bloopers que Michetti protagonizó en las pocas horas que participará de la agenda del Gobierno con los 19 mandatarios de G20. Lo siguiente que hizo fue intentar remediar la desprolijidad con una charla en un cuestionado francés en la pista de aterrizaje, cuando Macron bajó del auto.

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Sin estresarse por el papelón, lo tercero que hizo la vice de Macri fue animarse a aconsejar a Macron durante el breve discurso de bienvenida: “En un momento le dije ‘uy, me doy cuenta que te estoy dando consejos yo a vos y me dijo ‘no importa, yo los tomo, buenísimo’,  es muy simpático”, relató Michetti.

La agenda de Michetti en el G20, para alivio de los diplomáticos argentinos, será breve. En la tarde de este jueves formará parte del encuentro que Macri tendrá el jefe de Estado italiano en el Museo de Casa Rosada y después viajará a México para asistir a la asunción de Andrés Manuel López Obrador.

Fiel a su estilo, llegará a tierra mexicana con otro mensaje desafortunado a cuestas: “Me voy a México porque, lamentablemente a mi toca, me hubiera encantado estar en todas las actividades del G20, pero a mí me toca reemplazar al Presidente y representar a Argentina en la asunción de López Obrador”. Quizás sea lo más conveniente.