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Sociedad / 3 de julio de 2019

Nuevas influencers celestes: las discípulas de Amalia Granata

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celestes Amalia Granata
FUTURO. Desde el Partido Autonomista Nacional (PAN) y el entorno de Darío Lopérfido las convocaron a formar parte de las listas. Ninguna aceptó pero piensan meterse en la política partidaria en el mediano plazo. Foto: Juan Obregón.

Belu Lombardi tiene 23 años, estudia Lengua y Literatura, tuvo un hijo a los 17 y, en su adolescencia, militó en la izquierda. Ana Marmora tiene 28, cuando terminó el secundario se sumó a una ONG que realiza trabajos en villas, es abogada y periodista. Lupe Batallán, de 21, egresó en el Nacional Buenos Aires, estudia periodismo y lo primero que dice para definirse es “soy atea”. Vicky Pita tiene 20, cursa la carrera de Abogacía, trabaja en el Poder Judicial y es una tuitera desenfrenada y provocadora. A simple vista, podrían ser militantes de la ola verde: hablan con la fuerza de la juventud, salen a la calle a reclamar con megáfonos y la cara pintada, y se mueven como pez en el agua en redes sociales, el espacio que eligieron para dar su batalla. Sin embargo, los estereotipos suelen ser casillas falaces y estas cuatro chicas se convirtieron en la nueva cara -y estrategia- del movimiento celeste.

Atrás parecen haber quedado las referentes más conservadoras como Mariana Rodríguez Varela, que se hizo conocida como “La loca de los bebitos cuando se viralizó su video corriendo al Presidente para entregarle muñequitos con forma de bebés, o la polemiquísima médica Chinda Brandolino que, en cada aparición pública, cuestionaba la promiscuidad de los jóvenes y proponía la castidad como método anticonceptivo. A pesar de compartir objetivos, las nuevas militantes provida lo hacen con el lenguaje del siglo XXI. Son las discípulas de Amalia Granata. 

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La periodista, panelista, ex mediática y recientemente electa legisladora de Santa Fe, se convirtió en una referente clave del mundo celeste. Granata, que aprovecha cada aparición pública para generar alguna controversia, logró hacerse respetar entre los provida quienes, al principio, desconfiaban de su sobreexposición y hasta cuestionaban su vida privada. A fuerza de polémicas mediáticas y de un rechazo férreo a la legalización del aborto, no sólo consiguió cosechar unos 300 mil votos en su provincia sino que le abrió paso a un grupo de chicas jóvenes que reproducen su estilo.

El campo de acción de Lombardi, Marmora, Batallán y Pita es en las redes sociales, donde cosecharon miles de seguidores y donde sus publicaciones suelen ser tan aclamadas como criticadas. A excepción de Pita, que se define como militante independiente, las demás forman parte del Frente Joven, una ONG con fuertes vínculos con la Iglesia Católica y que, con un discurso un tanto más aggiornado a estos tiempos, impulsa programas de trabajo social y de formación de dirigentes.

Amalia Granata
nuevo rostro. Amalia Granata coniguió unos 300 mil votos en Santa Fe y se convirtió en la referente provida indiscutida.

“La Ofelia celeste puede llegar a salir de acá”, asegura Marmora. A diferencia de lo que sucede en el mundo del pañuelo verde, en el que Ofelia Fernández se convirtió en la líder joven indiscutida, entre los provida todavía no apareció una referente sub 30. “Yo ahora sí quiero hacer política”, asegura Lombardi y cuenta que desde el Partido Autonomista Nacional (PAN) la convocaron a formar parte de una lista pero, dice, no se sintió preparada todavía. Lo mismo cuenta Batallán, a quien se le acercaron personas cercanas a Darío Lopérfido.

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Por ahora, dijeron que no y prefieren reforzar su militancia tuitera. Forman parte de los grupos de estrategia comunicacional celeste, donde son cada vez más escuchadas y mantienen reuniones con legisladores del oficialismo y de la oposición. Aunque a ellas no les gusta la palabra y dicen que el feminismo es una moda, no hay dudas de que estas chicas están empoderadas.

Exposición. Sus perfiles exploraron en 2018. “Todas llegamos por caminos distintos, pero es increíble cómo en un año, literalmente, surgieron los jóvenes provida. Se creía que era todo verde y, de un día para el otro, empezamos a ver más pañuelos celestes, más cuentas de Twitter y de Instagram en contra del feminismo y del aborto”, asegura Lombardi. “Todavía hay muchos que no quieren mostrarse. Quizás nosotras somos las más visibles porque hay jóvenes que no quieren quilombo aunque sí salen a marchar. Salir con el pañuelo celeste es maltrato, es miradas feas o que te saquen fotos”, agrega Batallán.

celestes Amalia Granata

Para Marmora, ellas representan a “la nueva generación provida”. “Somos los rebeldes del nuevo siglo: la moda de los pañuelos verdes está en las escuelas y es difundida masivamente por los medios. Hay un despertar de la sociedad y los jóvenes tenemos un rol clave”, insiste.

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Hay conceptos que repiten hasta el cansancio: dicen que el feminismo es una moda, que los jóvenes provida son invisibilizados, que el Estado adoctrina y tienen una mirada de absoluta desconfianza hacia los medios de comunicación, a los que consideran como una especie de difusores del movimiento feminista.
Uno de los momentos de mayor exposición fue el 28 de mayo, cuando se presentó una vez más el proyecto para legalizar el aborto. Afuera del Congreso había una multitudinaria manifestación para acompañar la presentación. Hasta ahí llegó Pita, se paró frente a las manifestantes y filmó un video con su pañuelo celeste. Las imágenes tuvieron la cuota suficiente de provocación como para que se viralizaran de inmediato.

“El tema del video fue fuerte. La verdad, detrás de ese video fue que un par de feministas del otro lado de la barrera de policías me habían reconocido y empezaron a gritar mi nombre acompañado de insultos como ‘homofobica’, ‘machista’, ‘antiderechos’ y luego comenzaron a cantarme la canción esa de ‘aborto legal en el hospital’. Por eso que me grabe y obvio que riéndome porque la situación era graciosa: yo rodeada de gente que me odia, que por redes sociales dicen querer matarme si me ven y encima me dedican una canción”, cuenta Pita fiel a su estilo.

celestes Amalia Granata
Cambio. En las primeras manifestaciones celestes tenían más lugar las voceras mayores y conservadoras. Hoy las influencers ocupan ese puesto.

Hashtags. Sus miles de seguidores en redes sociales las convirtieron en un gran instrumento celeste para la estrategia comunicacional. Este sector perfeccionó sus habilidades en las redes sociales y el secreto fue reunir bajo los mismos objetivos a todos los sectores provida: diferentes iglesias, profesionales, representantes de Capital Federal y una fuerte presencia de referentes provinciales. Su forma de ponerse de acuerdo: los grupos de Whatsapp. Hay cientos de grupos.

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Entre los más importantes hay dos denominados “Liga de tuiteros” y “Redes de Unidad Provida”. Las cuatro están en ambos grupos. Ahí, una mesa chica conformada por unas cincuenta personas propone los hashtags y se votan. El resultado es tener una presencia fuerte en la conversación virtual que, para ellos, en la actualidad, significa una presión real sobre las autoridaes.

De hecho, el día que las jóvenes fueron entrevistadas por NOTICIAS, el miércoles 26, habían conseguido ser tendencia con el hashtag #NoAGraham. El objetivo durante todo el día había sido conseguir que no se designara a la abogada Marisa Graham como Defensora del Niño -un cargo que estaba vacante desde su creación en el 2005- por haber manifestado su postura a favor de la legalización del aborto.

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Si bien en Diputados se apoyó su nombramiento, que había sido impulsado por el propio Gobierno, un grupo de 47 diputados nacionales, en su gran mayoría de Cambiemos, enviaron una carta dirigida al presidente de la Cámara, Emilio Monzó, para manifestar su rechazo. El día anterior Marmora y otros referentes sub 30 celestes se habían reunido con legisladores para resistir a Graham.

Amalia Granata
militancia. Batallán, Marmora y Lombardi participan en Frente Joven, una ONG
con fuertes lazos con la Iglesia que promueve la formación de nuevos dirigentes. Foto: Juan Obregón.

La maestra del no. Las cuatro influencers celestes ven Amalia Granata con muy buenos ojos. “Lo que más me gusta de ella es que tomó esta causa cuando, incluso, había políticos celestes que no la tomaban. Es un cuadro político. A Granata la escucha hasta el Presidente cuando nosotros tuvimos que hacer miles de marchas para que nos presten atención”, dice Marmora. “Está buenísimo lo que está haciendo. Quizás haya cosas con las que esté de acuerdo y otras que no, como cuando dijo que sigan abortando en la clandestinidad, pero me gusta”, agrega Lombardi.

“Me gusta su perfil. Yo soy más combativa y me gusta que ella diga las cosas clara. Es una lástima que no esté tan preparada en la cuestión política pero creo que puede aprender porque es una mujer muy inteligente y comprometida. Me parece que está bueno su fenómeno porque visibilizó algo que nadie decía”, suma Batallán. Pita, por su parte, cuenta que todavía no tiene una opinión formada pero que la “felicita por ser valiente y por su convicción aunque a veces tenga formas de expresarse que no comparto”.

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A Granata las une su rechazo al aborto y una ambigua posición con respecto a otras cuestiones como, por ejemplo, la Educación Sexual Integral. Ahí, la respuesta no es de un rechazo taxativo como con el aborto aunque sí manifiestan ciertas resistencias. “Me gusta la idea de que haya una educación integral, que te enseñe a cuidarte en todos los aspectos, a cuidarte en el ámbito sexual y emocional, aprender a distinguir cuando algo está yendo mal pero sin ser invasivo. No que el Estado se meta y regule tu sexualidad”, asegura Batallán.

Para Lombardi no debería ser una prioridad “que los jóvenes se aprendan de memoria 112 géneros cuando la educación tiene tantos problemas de base”. Para Marmora, la ESI sí es una necesidad y asegura: “¿La ESI era nuestra causa bandera? No, no era. Nos organizamos por el aborto. Ley de identidad de género hay hace un montón, matrimonio igualitario hay hace un montón y no pasó esto. En relación a la identidad sexual ni el Estado, ni un profesor ni yo puedo meterme en lo que cada uno hace en su fuero íntimo. Pero se hace lobby del sector pro aborto en estos temas”, insiste.

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Lo mismo sucede cuando se les consulta acerca del aborto no punible y de los casos sobre niñas embarazadas. Ninguna responde directamente por sí o por no acerca de si pequeñas de 10, 11 o 12 años tienen que ser madres. “Nunca se dice que en el 80 por ciento de los casos la violación se da en el ámbito intrafamiliar. Y esa niña llega de la mano de su propio violador a abortar. Eso nadie lo dice y el sector verde lo oculta”, contesta Marmora. “Lo que pasa es que esa nena no debe ser violada. Niñas, no madres ni esclavas sexuales. Esa parte la omiten”, agrega Lombardi.

Cuestión de fe. Las influencers celestes hacen un gran esfuerzo para explicar que este sector no es el conservadurismo extremo e intentan separarse del discurso religioso. Por eso Batallán habla una y otra vez de su ateísmo y de su formación en el Nacional Buenos Aires donde “hay un entorno muy progresista y decir que sos católico o de cualquier religión es mala palabra”, dice. Su perfil es clave para que este sector logre interpelar a aquellos que no son fieles.

Para Lombardi se creó una falsa idea del sector celeste: “Lo único que mostraban de nuestras marchas era el feto gigante o las personas rezando. Entonces muchos pensaban que no se identificaban con el movimiento pero eso está cambiando”.
Sin embargo, basta con ir a cualquiera de las manifestaciones provida para observar la fuerte presencia de las iglesias, tanto de las evangélicas como de la Católica: rondas de oración, escenarios con pastores y curas y procesiones de vírgenes.

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“Existe una relación en la militancia con la fe, no lo podemos negar. Las iglesias han convocado y movilizado a muchos”, dice luego Marmora, quien insiste en que hay una difusión maliciosa sobre la Iglesia Católica: “Siempre salen noticias de curas abusadores, que son como noticias clichés, pero nunca sale lo que hace la Iglesia en favor de tal situación”, replica. “Te hacen pensar que los católicos estamos a favor de esos curas pero para mí dejan de ser curas. Sos un violador, pudrite en la cárcel”, suma Lombardi.

La charla con las influencers -Pita respondió por teléfono por a estar enferma- transcurre, sorpresivamente, sin chicanas ni insultos. Todo lo contrario a lo que se ve en las redes, donde todo parece una batalla campal. Las cuatro construyeron perfiles sembrados de polémica y sus publicaciones giran en torno a su postura sobre el aborto, el feminismo, la visibilidad LGTB, la Educación Sexual Integral y lo que, según ellas, está cargado por “ideología de género”.

Las discípulas de Granata rompen el estereotipo: no son un grupo de jovencitas naif y evitan los comentarios cargados de moralina. Se plantan y se abren paso. Ellas mismas cuentan que, cuando los provida empezaron a organizarse, les costaba ser escuchadas y quienes tomaban las decisiones preferían a otro estilo de mujer hablando con los medios. Ante la consulta, y un poco a regañadientes, reconocen que sin el movimiento de mujeres del siglo XX hubiera sido imposible su protagonismo actual pero, al segundo, aclaran que el feminismo actual “es de cartón”.