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Política / 28 de agosto de 2019

Justicia panqueque: jueces en alza, en baja y en default

Tras el resultado de las PASO, los saltos en Comodoro Py para alinearse con el poder que viene. El fallo de De Vido y Calcaterra, el primo de Macri. Los “jubilados”.

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Luego de que la fórmula Fernández-Fernández fuese la más votada de las PASO, en los juzgados federales de Comodoro Py se produjeron fallos que podrían interpretarse como un salto con garrocha hacia el hipotético nuevo oficialismo. El miércoles 21, un fallo de la Sala 2 de la Cámara Federal revocó el procesamiento del ex ministro de Planificación Julio De Vido en la causa que investiga coimas pagadas por las empresas IECSA, Ghella, Comsa y la brasileña Odebrecht para quedarse con la obra del Soterramiento del tren Sarmiento. IECSA es la empresa de Ángelo Calcaterra, el primo del presidente Mauricio Macri, quien tenía a su favor una falta de mérito. Ahora, con este nuevo fallo, la situación de Calcaterra deberá volver a analizarse. El fallo tiene dos lecturas. Una es que De Vido fue beneficiado y otra es que Calcaterra fue perjudicado. Ambos puntos de vista van en sintonía con la coyuntura electoral. A primera vista, se puede ver a la Justicia saltando la barra y cayendo sobre la colchoneta del kirchnerismo.

Alberto Fernández conoce los vaivenes de la Justicia. Durante el gobierno de Néstor Kirchner apadrinó a la ministra de la Corte Suprema Helena Highton de Nolasco, al fallecido ex procurador general de la Nación Esteban Righi y a los jueces Daniel Rafecas y Julián Ercolini. Con ellos compartió cátedra como docente en la UBA. Por aquellos primeros años del kirchnerismo, Alberto se disputaba el “apadrinamiento” de jueces con otro Fernández: Javier, el ex operador K de la Justicia que se peleó con Cristina durante la crisis entre CFK y el ex agente de inteligencia Antonio Stiuso entre 2013 y 2015. Fernández y Stiuso son (o eran) amigos. Por estas semanas, Javier Fernández intentaba volver a acercarse al kirchnerismo a través de algunos intendentes del conurbano.

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Alza. De los apadrinados de Alberto Fernández, Daniel Rafecas es el mejor posicionado. Durante los días que Fernández disparó en los medios contra algunos magistrados, a Rafecas recibió elogios. Hoy, este juez federal suena como uno de los candidatos para ser procurador general, al igual que el camarista de Casación Alejandro Slokar. Rumores.

Otro que es bien visto por el albertismo es Ariel Lijo, quien tiene una de las causas del Correo Argentino que involucra a la familia Macri y que durante estos últimos cuatro años estuvo al borde de ser desplazado, pero zafó. Lijo llegó a juez apadrinado por Javier Fernández, porque en aquellos años su hermano Alfredo trabajaba en la Auditoría General de la Nación, en la vocalía del ex operador K. Pero uno de sus principales respaldos siempre fue su ex cuñado, el ex juez Gabriel Cavallo, hoy abogado del Grupo Clarín y la compañía italoargentina Techint.

Baja. De volver el kirchnerismo, los jueces que están en una posición incómoda son los que estuvieron detrás de las prisiones preventivas a ex funcionarios K, empezando por el camarista Martín Irurzun y siguiendo por Claudio Bonadio, el juez que más veces ordenó detener a Cristina Kirchner. En esa lista también entra Julián Ercolini, que investigó el caso Hotesur y también elevó a juicio oral la causa por las obras viales de Santa Cruz que hoy tiene a CFK en el banquillo de los acusados cada lunes. ¿Qué pasará con estos jueces? ¿Se irán o se realinearán? Los jueces suelen usar la carta de la jubilación para salir eyectados y con todos los beneficios en caso de tener algún cortocircuito. ¿Qué es mejor, entrar en guerra con un juez o tener un despacho disponible para ocupar con un juez amigo? Irurzun, Bonadio, Luis Rodríguez, María Servini de Cubría, Rodolfo Canicoba Corral y Leopoldo Bruglia son algunos de los que ya tienen otorgada la jubilación. ¿La usarán?

En el mundo de los fiscales también hay personajes que tuvieron roces con el kirchnerismo. El más combativo de ellos fue Germán Moldes, quien también tiene la carta de la jubilación a mano. Raúl Plee, fiscal de Casación que soñaba con ser procurador general, es otro de los que no están entre los favoritos de Fernández. El más complicado de todos los fiscales es Carlos Stornelli, que quedó contra las cuerdas en el caso D’Alessio y tras ser llamado a declarar decidió no ir. Esquivar el proceso la Justicia no le hizo bien a su imagen.

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Futuro. En el Senado están frenados más de 90 concursos para nuevos jueces. Entre ellos se encuentran Germán Moldes (hijo), para la Cámara Federal de San Martín; Tomás Rodríguez Ponte, jefe de la oficina de escuchas telefónicas, para el juzgado federal de Lomas de Zamora; la esposa de Marcelo Martínez de Giorgi, Ana María Juan, para el juzgado federal de Hurlingham, e Ignacio Mahiques, el fiscal que –junto con Gerardo Pollicita– mandó a juicio a CFK por las obras viales de Santa Cruz, para el juzgado federal de Mercedes. Ignacio Mahiques es hermano de Juan Bautista Mahiques, subsecretario de Justicia y amigo de Eduardo “Wado” De Pedro. Juan Bautista ya tiene lugar asegurado para después de diciembre: será jefe de los fiscales de la ciudad.

Un adelanto sobre cómo será la relación de Alberto Fernández con la Justicia podría verse en los nombres que elija para la AFI y para el Ministerio de Justicia. Para la casa de los espías suenan el ex titular de la Oficina Anticorrupción, Julio Vitobello, o la ex socia de Alberto, Marcela Losardo. Para el Ministerio de Justicia, en Comodoro Py ya descuentan que será “Wado” De Pedro, quien ya envió mensajeros para hablar con algunos magistrados. En Tribunales, la transición parece haber empezado.

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