Domingo 25 de septiembre, 2022

CIENCIA | 15-04-2020 13:37

Después de las muertes en Brasil, cómo se usa la cloroquina en la Argentina

Un estudio tuvo que ser interrumpido luego de que 16 pacientes de Covid-19 fallecieran. Se les habían administrado dosis altas del fármaco. La advertencia de especialistas locales.

Fue presentada por el médico y microbiólogo Didier Raoult como una panacea, a pesar de haberla probado en apenas 24 pacientes en un ensayo que pasó por alto protocolos científicos de rigor, dicho esto por la misma publicación especializada que incluyó el informe en sus páginas. Si hasta viene siendo alabada por presidentes, como Donald Trump y Jair Bolsonaro, como quasi mágica. Desde el sector científico, tanto internacional como nacional, el uso de la cloroquina (y de su versión suavizada, la hidroxocloroquina) siempre fue analizado con mucha cautela, debido a los efectos secundarios serios que puede tener sobre la salud, si se la administra a dosis elevadas.

En la última semana, las malas noticias relacionadas con el fármaco son varias, especialmente en lo que respecta a potenciales efectos secundarios graves, vinculados con la dosis utilizada en los enfermos y su salud cardiovascular. El más preocupante es un estudio preliminar que se está realizando en Brasil y una de cuyas ramas tuvo que ser interrumpida abruptamente, luego del fallecimiento de 16 pacientes, sobre un total de 81. A esas personas se les habían aplicado dosis altas del medicamento, 600 miligramos, y eso se asoció con un tipo grave de arritmia (latidos cardíacos irregulares).

“El estudio es un estudio en el que se usaron dos dosis diferentes y las más elevadas provocaron complicaciones esperables, asociadas a la cloroquina: la posibilidad de arritmas y algún cuadro peor”, explica el presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, Omar Sued. “Ese es un efecto adverso que ya conocíamos acerca de la cloroquina – enfatiza-  y por eso es que hay que hacer electrocardiogramas diarios en los pacientes con Covid-19 que la reciben”.

Muy preocupado, agrega: “Por eso mismo es que no se recomienda que la gente se automedique con esta droga. Hay que ser muy cuidadosos en no presentarla como un medicamento mágico”.

El estudio brasileño no fue publicado todavía en una revista médica con peer review o revisión de pares, pero sí se dio a conocer en el sitio web medRxiv, mientras se espera su aparición en una publicación especializada y con revisión. El equipo de científicos dirigido por Marcus Lacerda, de la institución Fiocruz, incluyó a 81 pacientes que fueron hospitalizados con síndrome respiratorio severo en Manaos, Amazonía brasileña. Los pacientes se inscribieron en el estudio antes de recibir la confirmación de laboratorio de Covid-19, pero finalmente el 75% de ellos se convirtieron en casos confirmados.  

Del total de pacientes, 41 recibieron 600 miligramos de cloroquina a razón de dos veces por día durante 10 días hasta alcanzar una dosis total de 12 gramos. Es decir, una cantidad elevada para un fármaco como este, cuyos efectos secundarios riesgosos sobre personas con trastornos cardiovasculares previos ya eran sabidos. 

Al otro grupo de 40 enfermos se les administraron dosis más bajas, 450 miligramos durante cinco días, dos veces al día solo el primer día, hasta alcanzar un total de 2,7 gramos de cloroquina. Todos los pacientes recibieron al mismo tiempo el antibiótico azitromicina y el antiviral oseltamivir.  

Pero la rama de la investigación que incluía las dosis de 1.200 miligramos diarios fue interrumpida al sexto día del ensayo: 16 pacientes habían fallecido. Entre quienes recibieron dosis más bajas murieron seis. 

La Junta de Seguridad y Monitoreo de Datos para el estudio “recomendó la interrupción inmediata del brazo de dosis alta y que todos los pacientes en él fueran desenmascarados y volvieran al brazo de dosis baja”. Al menos dos pacientes en el grupo de dosis alta desarrollaron taquicardia ventricular, un tipo de arritmia que puede conducir a una muerte cardíaca súbita. Sin embargo, ninguno de los enfermos incluido en el grupo de dosis baja sufrió ese trastorno. 

Las implicancias de estos resultados son varias, de acuerdo con Sued, que integra el comité de especialistas que asesora al presidente Alberto Fernández en cuanto a la pandemia. “Hay que usar una dosis de cloroquina más baja, que es justamente la que se está recomendando para usar en los enfermos en la Argentina -resume-. Y la otra es la importancia de efectuarles a los pacientes que la reciben electrocardiogramas diarios”.

Actualmente no hay ningún remedio aprobado para ser usado en el tratamiento de la enfermedad Covid-19. Sí hay fármacos bajo estudio en diversas etapas de desarrollo, ninguna que vaya a dar un resultado en el futuro inmediato. 

No hay evidencia clínica de que la cloroquina sea la mejor droga y estamos esperando los resultados de más estudios para definir si vale la pena o no sostener esta medicación”, puntualiza Omar Sued. 

La Argentina es uno de los países en los cuales se lleva adelante el estudio Solidarity, patrocinado por la Organización Mundial de la Salud, OMS, y la hidrocloroquina es una de las cuatro drogas a ser testeadas. El fármaco sigue estando incluido en los protocolos, pero allí las dosis a utilizar son muy inferiores a las aplicadas en la rama cancelada del ensayo brasileño. 

Por ahora, el grueso de las investigaciones realizadas en diferentes lugares del mundo han obtenido una evidencia muy baja sobre la posibilidad de que la cloroquina tenga efectos significativos en el tratamiento de Covid-19. En Suecia, por ejemplo, se ha dejado de emplear para tratar pacientes bajo la etiqueta de “tratamiento compasivo” y solo se la emplea para el caso de ensayos clínicos que permitan investigar su seguridad y su eficacia. 

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Andrea Gentil

Andrea Gentil

Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Coordinadora carrera de Comunicación Digital, UNaB.

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