Martes 11 de mayo, 2021

CIENCIA | 10-04-2020 23:57

Los números que llevaron al Presidente a extender la cuarentena

Mostró cómo evolucionaron los contagios a partir de la declaración del aislamiento social preventivo obligatorio, el 20 de marzo. El amesetamiento en la cantidad de infectados influyó en la decisión. Por qué no incluyó cantidad de testeos.

La presentación casi didáctica del presidente Alberto Fernández buscó explicar por qué el gobierno tomó la decisión de extender el aislamiento social preventivo obligatorio hasta el 26 de abril. Básicamente, lo que hizo el jefe de Estado fue explicitar las razones por las cuales la población debería otorgar su consenso social a la extensión de la cuarentena

Las progresiones muestran que en aquellos países en los cuales no se adoptaron medidas basadas en el distanciamiento social, la cantidad de infectados se disparó. Es lo que sucedió en Italia, en España, en los Estados Unidos y en Gran Bretaña, por mencionar solo algunos ejemplos. 

El 20 de marzo la Argentina iniciaba su cuarentena. En ese momento, el coronavirus SARS-CoV-2 (el causante de la enfermedad respiratoria aguda Covid-19) multiplicaba sus contagios cada 3,33 días. Y así lo describió Alberto Fernández: “De 1 a 2, de 2 a 4, de 4 a 8, de 8 a 16. Hoy, 7 de abril, logramos que esa velocidad sea de 10,29%, es decir que para que se multiplique dejamos pasar 10 días. Esto es el efecto de la cuarentena, achatar la curva. Ahora el que contagia al segundo no demora tres días sino 10,29. Si nosotros seguimos manteniendo esta cuarentena seguramente lograremos que la velocidad de contagio sea más lenta aun”. 

De acuerdo con Jorge Aliaga, ex Decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, que analiza día a día la evolución de los casos confirmados de Covid-19 tomando los informes suministrados por el Ministerio de Salud de la Nación, al jueves 9 de abril, cuando teníamos 1.894 casos confirmados, podríamos haber tenido 15.200. Esto, si no hubiera mediado una contención basada en el distanciamiento social. “Con la tasa de letalidad actual, en ese escenario posible hoy habría 550 fallecidos más”, detalla.

Aliaga analizó y publicó en redes sociales inclusive la influencia del cierre de fronteras argentinas, decretado el 25 de marzo pasado. Hasta ese los casos importados de personas contagiadas aumentaban 10 veces en 12 días, mientras que los no importados aumentaban 10 veces en 6 días. “Desde el 25 de marzo el ritmo de crecimiento de ambos se hace similar. Los casos importados se amesetan”, puntualiza el físico especialista en análisis de datos y actual secretario de Planeamiento de la Universidad Nacional de Hurlingham.  

Desde el equipo del Ministerio de Salud, también hubo y hay proyecciones. Son las que muestran que a partir del 4 de marzo, cuando fue confirmado el primer caso, hasta hoy la Argentina podría haber acumulado 45 mil casos. Y sin embargo registra 1.975. Es casi lo contrario de lo que sucedió en los países que usó Fernández para comparar la situación argentina. En Italia, por ejemplo, los casos diarios empezaron siendo unos 70 al inicio del brote, pasaron de 500 la segunda semana y alcanzaron los 1.700 en la tercera. No hubo cuarentena obligatoria, sólo se cerraron algunas ciudades cuando la situación ya se había disparado. En España los casos crecieron de forma exponencial desde el inicio del brote y el aislamiento obligatorio también tardó semanas en ser declarado. En ambos países los fallecimientos comenzaron a descender esta semana. Y por eso mismo las cuarentenas han sido extendidas, también, de acuerdo con la progresión de la situación. 

De manera que los datos que convencieron al Presidente Fernández de extender la cuarentena al menos hasta el 26 de abril están basados en los efectos del aislamiento social preventivo obligatorio: la curva de contagios se aplana y eso da mayores posibilidades de preparar al sistema de salud para cuando se alcance el pico de la pandemia en el país, hacia mediados de mayo. Con esto se logra que el sistema no colapse, algo que ha ocurrido en Italia, en España, en los Estados Unidos, en Gran Bretaña, precisamente porque el crecimiento de contagios ha sido exponencial. 

Alberto Fernández se refirió también al uso de camas de terapia intensiva que habría tenido la Argentina, contra el que tiene actualmente, mientras se procura aumentar la capacidad del sistema en dos mil camas más, para el tiempo del tan esperado pico. Lo que no mencionó el Presidente en su presentación fue la capacidad de testeos, pese a que la misma aumentó sensiblemente desde que se descentralizaron los mismos, que ahora se realizan en 142 lugares en todo el país. De acuerdo con el Ministerio de Salud, al jueves 9 se habían hecho 16.379 pruebas diagnósticas para coronavirus, lo que equivale a 361 muestras por millón de habitantes con un 13,4% de detección de casos positivos.

¿Son pocos, en comparación con otros países? Lo son. Sin embargo, Italia está entre los países que más testean a su población. Hasta el viernes 10 había efectuado 906.864 tests, a razón de 14.999 pruebas por millón de habitantes. Y sin embargo hoy ocupa el puesto número tres en cantidad de personas enfermas por Covid-19 y el primero según número de muertos, en todo el mundo. En los Estados Unidos, los tests totales ascienden a 2.538.888 y aún así allí está, peleando con Italia por el podio de personas fallecidas. Con la mayor carga de personas infectadas con el coronavirus, la primera potencia del mundo soportó una prolongada negativa de su presidente, Donald Trump, a declarar una cuarentena.

Es por eso que Alberto Fernández se basó en los números que utilizó: muestran cómo influyen las cuarentenas en la expansión de una pandemia provocada por un coronavirus de muy alta transmisibilidad. Y porque es necesario que la población la cumpla, para que surta efecto. 

 

 

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Andrea Gentil

Andrea Gentil

Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Coordinadora carrera de Comunicación Digital, UNaB.

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