Viernes 9 de diciembre, 2022

CLáSICA | 19-05-2022 11:02

Un debut muy esperado

Recital del tenor Piotr Beczała junto al pianista Camillo Radicke. Obras de Verdi, Tosti, Rachmaninov y Chaikosvky, entre otros. Mozarteum Argentino. Teatro Colón.

★★★★★ Piotr Beczała es una de las grandes estrellas de la ópera en la actualidad. Figura habitual en los principales teatros líricos del mundo desde hace unas décadas, nunca había cantado en el Colón. Como ha sucedido con muchos grandes artistas internacionales de la música clásica, el debut porteño de este fabuloso tenor polaco se produjo de la mano del Mozarteum Argentino, institución que con este recital abrió una temporada muy especial, en la que celebra su aniversario número 70 (ver recuadro).

Sin dudas, todas las expectativas que pueda haber despertado Beczała entre el público que asistió se vieron superadas con creces. Es un artista deslumbrante: un cantante de voz suntuosa y cálida, fraseo depurado, capacidad expresiva, con un dominio técnico asombroso, que le permite abordar un repertorio variado con naturalidad, elegancia y enorme entrega.

El programa que eligió para su debut en el Colón fue un reflejo de la amplitud de ese repertorio, ya que incluyó tanto arias como canciones de cámara en diversos idiomas. La primera parte estuvo dominada por el italiano, con arias de óperas de Verdi en las que Beczała desplegó la belleza de su voz, pareja en toda su extensión, con una zona central de atractivo color oscuro y agudos potentes. En las canciones de Leoncavallo y de Tosti, el tenor y el estupendo pianista Camillo Radicke crearon una atmósfera íntima y sutil. Y en el final de la primera parte se pudo apreciar a Beczała cantando maravillosamente en su propio idioma una escena de la ópera “La mansión encantada”, del compositor polaco Stanisław Moniuszko.

La segunda parte del recital comenzó con canciones de Stefano Donaudy y de Sergei Rachmaninov, interpretadas con maestría inigualable. El segmento final del programa estuvo dedicado a arias de Chaikovsky, Gounod y Puccini, en las que el tenor plasmó admirablemente una amplia paleta de emociones, entre la melancolía, la ilusión, el enamoramiento y la desesperación de cada personaje.

Las ovaciones que saludaron a Beczała y a Radicke tuvieron varias recompensas. Los artistas regresaron una y otras vez al escenario y regalaron seis piezas fuera de programa, incluyendo arias de ópera y opereta y canciones. Un cierre monumental para un concierto que quedará en el recuerdo, entre las noches más gloriosas de la historia reciente del Colón.

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Margarita Zelarayan

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