CULTURA | 16-04-2020 20:11

Pandemia: Las polémicas de la filosofía

Un libro digital que reúne reflexiones de los principales pensadores se volvió viral en pocos días. Su compilador armó otra antología, que puede descargarse aquí.

Hay publicaciones que tienen el don de la oportunidad, que llegan al público en el momento justo en el que necesitan escuchar una historia o profundizar en una reflexión que haga más claro lo que pasa en el contexto social. Eso sucedió días atrás, cuando se declaró la cuarentena y todos nos encerramos en nuestras casas atónitos. Las cifras de muertos en el mundo coparon los canales informativos, junto con las características del Coronavirus, las recomendaciones para no contagiarnos y la administración gubernamental del aislamiento.

Entonces, a Pablo Amadeo -profesor en Comunicación Social (UNLP), editor y diseñador gráfico- se le ocurrió reunir en una publicación gratuita, las reflexiones sobre la situación imperante que los filósofos “mainstream” habían estado publicando en esos días en diferentes medios del mundo, tratando de entender de qué se trataba esta nueva realidad. Algunos de esos artículos, como el de Giorgio Agamben, “La invención de una epidemia”, ya había provocado un debate acalorado en las redes. A ese trabajo le sumó textos de Slavoj Žižek, Paul Preciado, Jean Luc Nancy, Franco “Bifo” Berardi, Judith Butler y Alain Badiou, entre otros. Y compartió la publicación digital en grupos de whatsapp con el título “Sopa de Wuhan”. En muy poco tiempo la antología se viralizó. “Comencé a compilar 'Sopa de Wuhan' el sábado 28 de marzo a la tarde, el domingo 29 a las 18 ya lo tenía diseñado y lo empezaba a enviar a diferentes grupos de whatsapp, acompañado por un breve texto que decía que compartía un insumo para propiciar algunos debates y hacer más llevadera la cuarentena -cuenta Amadeo-. Ese mismo domingo a las 12 de la noche me encontré chateando con una chica que estaba en África en una misión humanitaria de la ONU y me comentaba que en su grupo de trabajo habían empezado a leer el libro. Al otro día respondía mensajes que llegaban de España, México, Colombia, Inglaterra, Italia, y así”.

Ahora, Amadeo va por más y acaba de editar “La fiebre”, una compilación producida en la Argentina, con artículos de intelectuales como Rafael Spregelburd, Maristella Svampa, Mónica Cragnolini, Candelaria Botto y muchos más. Allí también está incluido el artículo que Agamben escribió para responder a los críticos de “La invención de una pandemia”. (El volumen puede bajarse gratuitamente en esta página).

A continuación el diálogo con Pablo Amadeo sobre el armado de estos dos conjuntos de ensayos, indispensables para pensar esta crisis y los proyectos que se vienen en el sello ASPO, la marca que creó para sus textos digitales y virales.

NOTICIAS: ¿Cómo surge Sopa de Wuhan?

Pablo Amadeo: “Sopa de Wuhan” fue, antes que un libro, un itinerario de lectura. Mucho de los artículos que compilé los leí de manera casi inmediata a su publicación. Varios de los debates los seguí en “tiempo real”, y para eso fue necesario prestar atención a las actualizaciones de algunos sitios web´s de referencia –como Russia Today, sitio en el cual se publicó originalmente el texto de Slavoj Žižek, o versobooks.com sitio en el cual Judith Butler publica el texto que compilo–, a portales de diarios con llegada internacional como El País de España –en el cual se publicaron, por ejemplo, los trabajos de Paul Preciado, Byung-Chul Han o el alemán Gabriel Markus-, o a las web´s oficiales de algunos intelectuales como el caso del Quodlibet.it de Giogio Agamben.

Todo esto, a su vez, circulaba en redes sociales, el “tráfico” de link´s por grupos de whatsapp era permanente, y ponía de manifiesto una demanda real de lectura en torno a la coyuntura internacional que se inauguraba con la pandemia de coronavirus. Estos “ensayos” circulaban de manera dispersa, separados de otros artículos con los cuales dialogaban y sin los cuales era difícil abordarlos en su totalidad.

En paralelo aparecía con todas sus fuerzas y casi sin fisuras, un discurso mediático que se circunscribía a pasar partes diarios de infectados y decesos; un bombardeo de mapas interactivos que actualizan minuto a minuto estadísticas que difícilmente podemos comprender, procesar, sin que el velo del pánico nuble en cierto sentido nuestra mirada respecto de problemas de mayor densidad. Porque la infodemia obtura la posibilidad de desplegar otros sentidos sobre lo social, nos pone a discutir una agenda de la especulación, la incertidumbre y el miedo. ¿Qué entendíamos hace veinte días sobre aplanar la curva de contagios? Poco, pero sin embargo ya formaba parte de nuestro repertorio lingüístico. Y todo esto no puede ser otra cosa que el pasto para políticas de excepción de los Estados, las fuerzas de seguridad, la cultura del linchamiento vecinal ante la “violación” de la cuarentena y así. Era necesario profundizar, en las superficies sólo se persisten los virus. 

Mi trabajo como editor –en este caso– se resumió a sistematizar esas producciones, ponerlas en una línea de tiempo –del 26 de febrero al 28 de marzo– según su fecha de publicación. Todos los hipertextos subyacen en las referencias mutuas que hacen autores y autoras, y en el ejercicio de lectura que se organizan en torno a esas escrituras. La identificación de una demanda

En este contexto sociocultural marcado por la superproducción y el archivo infinito, el trayecto, como experiencia de vida –en este caso un itinerario de lectura personal– y el hecho de presentar ese “recorte” a un público, termina constituyendo una forma discursiva –“artística”, diría Nicolás Bourriaud– en sí misma. En este contexto de hiperproducción de contenidos, es lógico que predominen ciertos oficios de “inventario”, un universo profesional de la interconexión y la experiencia. Así cobran relevancia las acciones de quienes diseñan catálogo, producen mashup o loopean canciones de otros: los Djs, curadores o editores.

Sopa reúne a algunas figuras de la filosofía mainstream –si es que eso existe– y otras que, sin ser del yet set, irrumpieron con reflexiones más que interesantes en el escenario de la producción teórica contemporánea, este es el caso de la filósofa española Patricia Manrique y del filósofo chileno Gustavo Yáñez González, quienes me llamaron fuertemente la atención y me pareció interesante (re)publicar sus trabajos junto a los de Nancy, “Bifo” o Badiou. Todas son lecturas que arriesgan una mirada sobre lo que nos toca vivir hoy a nivel global, situación que es puro presente y sobre la cual apenas podemos balbucear algunas ideas.

Resumiendo: publiqué lo que leí, de ahí la variedad y las limitaciones. Armé el material con el que me hubiera gustado encontrarme para abordar los debates de manera “ordenada” y contrastada. Y en ese gesto, se resumía algo que nos estaba pasando a muchas personas alrededor del mundo; es decir, la experiencia era transferible. Yo hice un libro, pero otras personas organizaron hilos en redes sociales en los cuales compartían links con diferentes artículos, por ejemplo; o blogs en los cuales se podían encontrar algunos materiales reunidos, etc.


NOTICIAS: ¿Le sorprendió la lectura que tuvo?

Amadeo: Sí, por supuesto. Si bien había algunos indicadores que me permitían creer que podía ser un material con mucha circulación –por ejemplo la cantidad de comentarios que cada artículo tenía en sus sitios originales de publicación, las vías por las cuales me llegaban una y otra vez los materiales, etc.–, nunca sabemos efectivamente si eso se reduce a nuestros contactos o círculos de activismo o si efectivamente puede ser algo que trascienda los “microclimas”. Pero ahí es preciso tener cautela y entender que el estado de excepción que genera el confinamiento es la condición necesaria para que esto impacte de la manera que lo hizo. Nunca antes ha sido más correcta la expresión “público cautivo”. Esa suspensión del tiempo que implica la cuarentena para muchas personas –para otras la vida siguió igual o bajo mayores niveles de hiperactividad desquiciante–, permitió recibir el material con otra disposición. Además, resulta estimulante acercarse al pensamiento crítico en torno a una realidad que nos mantiene hace semanas en un estado de perplejidad permanente.

Lo que me resulta verdaderamente novedoso es que un libro de perspectiva filosófica -en definitiva- sea la lectura común de un grupo absolutamente heterogéneo de personas. Allí hay algo para pensar como fenómeno, en el sentido revela la crisis de los guetos que se configuran en torno a algunos registros narrativos. ¿Quiénes pueden leer filosofía? ¿Para quién está escrita? Esta experiencia me devuelve muchos interrogantes con respecto a quién es el público de nuestras producciones, cuáles son las condiciones económicas, sociales, políticas, etc., que lo segmentan para pensarlo en clave de lectores, cómo se configura el “gusto”, quiénes lo organizan, hasta dónde elegimos lo que leemos, etc.

Por último me parece importante destacar dos cuestiones que hacen también al impacto del material. La primera es su carácter absolutamente gratuito, sin ningún tipo de licencia y abierto para la libre circulación. La segunda, son las referencias con las cuales cuenta cada artículo compilado, además de su fecha original de publicación, están acompañados por una referencia a su sitio de origen y por una pequeña biografía del autor o la autora. Esto permite abrir otras “ventanas” y seguir profundizando, ya sea en la obra de quien escribe o en las publicaciones del sitio de referencia. No hay ningún gesto de “apropiación privada” de los artículos y eso fue leído correctamente por un público que, además, se ocupó activamente de “viralizarlo”. 


NOTICIAS: ¿Qué es “La Fiebre”? ¿Qué diferencia tiene con “Sopa de Wuhan”?

Amadeo: “La Fiebre” viene a reafirmar un compromiso que tomé en “Sopa de Wuhan” (SW), más específicamente en su nota editorial: publicar mientras dure la cuarentena. Ese es el gesto de ASPO, la marca editorial bajo la cual se editan estas producciones. Pero más allá de eso, “La Fiebre” pretende reponer ciertos debates que en el primer libro no fueron abordados desde otras perspectivas. Mientras que en SW la selección de artículos estaba signada por lo temporal y el registro narrativo –ensayo filosófico–, en LF se ponderan ejes temáticos y voces desde diferentes latitudes. La mayoría de los artículos que aparecen en el segundo libro fueron producidos especialmente para la edición. “La Fiebre” es un libro escrito desde el sur, pero no circunscripto a pensar lo regional. Muchas veces se espera que Europa y Estado Unidos produzcan pensamiento global mientras que el resto sólo produce en torno a lo local. En este caso no es así. Si bien hay muchos artículos que se estructuran desde experiencias situadas en contextos inmediatos, se proponen dar cuenta de fenómenos que tienen impacto en distintas geografías. Los trabajo de Maristella Svampa, Mónica Cragnolini, Marina Aizen y Silvia Ribeiro –por citar un ejemplo–, delinean un relato posible, convincente y fundamentado con respecto al surgimiento del COVID-19. Esa no era una preocupación central de SW ni de los filósofos allí compilados. Las autoras que inauguran el segundo libro construyen desde miradas diferentes pero absolutamente complementarias –análisis del neoextractivismo, la zoonosis, la apropiación de la naturaleza, la industria alimenticia, los agronegocios, la desforestación, etc.– un estado de situación que nos permite interrogarnos en profundidad  sobre cuáles son las verdaderas causas de esta pandemia y de las pestes que ya no cesarán de llegar. A su vez, el “pacto ecosocial” que propone Svampa sugiere un nuevo horizonte civilizatorio, es una propuesta global. Con esto quiero decir que cada libro tiene diferentes anclajes y eso es lo que hace interesante su lectura en diálogo.

La Fiebre” piensa en torno a la filosofía, pero también en torno a la comunicación, la psicología, la ecología, la economía, el trabajo, los DDHH, la seguridad, el arte y sus consumos, etc. Como reza su nota editorial: “Estas lecturas ya no se ocupan sólo del mito del origen sino también de las formas del síntoma. “La Fiebre” es un paradigma indicial, una señalética en clave regional no circunscripta a las geografías más próximas, sino proyectada en extensión y profundidad”. En este sentido es muy importante el trabajo de Rafael Spregelburd que aborda problemas filosóficos pero también trabaja sobre la ficción, el entretenimiento y la democratización de la producción cultural. Lala Pasquinelli y Bárbara Bilbao escriben sobre ejes vinculados a los medios de comunicación, las narrativas feministas, la captura de la conversación y el hábitat. Candelaria Botto y Fernando Menéndez se ocupan de temas de la economía y las políticas de cuidado, las estrategias empresarias, el teletrabajo y la flexibilización laboral en el escenario de cuarentena. Por su parte Alejandro Kaufman y Lucas Méndez trabajan sobre el pánico, el estado de excepción, el trauma, la normalidad y la angustia. Ariel Petruccelli y Federico Mare son quienes continúan el registro filosófico de SW, ellos producen en torno al capitalismo, el cambio climático, el rol de los estados y la posibilidad de una transformación revolucionaria de lo social. Por último Esteban Rodríguez y María Pía López trabajan sobre vigilancia, punitivismo, las memorias sociales, las militancias, los DDHH y la politicidad de los ciudadanos.


NOTICIAS: ¿Cuál es el próximo libro?

Amadeo: Se está cocinando la idea. En principio me interesa reunir producciones en torno a políticas públicas. Es necesario diseñar iniciativas que se expresen en ese campo, desde el Estado, sopesando todas las variables de un cuerpo social profundamente golpeado por las desigualdades económicas, de género, pertenencia étnica y así. Si observamos rápidamente el mapa internacional podemos ver las diferencias en la gestión de la crisis que han tenido gobiernos como el de Inglaterra, Brasil o EEUU por un lado; y el de Argentina o China por el otro. No hubo solo dos formas, pero sí entiendo que la discusión Economía–Salud se resolvió de diferentes maneras en cada caso y eso da algunas señales sobre las políticas de Estado. De igual manera, si no se problematiza en profundidad la matriz de producción extractivista y predatoria en torno a la naturaleza, no hay política estatal benefactora que solucione radicalmente nada. Allí es necesario elaborar y difundir pensamiento contemporáneo. Por esas zonas se está pensando el tercer libro de ASPO.


Descarga gratis el libro completo en este link:  La Fiebre - ASPO 

 

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Adriana Lorusso

Adriana Lorusso

Editora de Cultura y columnista de Radio Perfil.

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